El 5G está en boca de todos. Esta nueva tecnología móvil aumentará la velocidad de conexión, reducirá al mínimo la latencia (el tiempo de respuesta) y multiplicará exponencialmente el número de dispositivos conectados. En otras palabras: estaremos conectados a todo, todo el día y con el menor tiempo de respuesta posible.

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La última generación de telefonía móvil no sólo mejorará nuestras comunicaciones celulares. La auténtica ‘revolución del 5G’ procede de nuevas características que hacen que sea “una tecnología mucho más flexible que las generaciones anteriores que abre nuevas vías para muchas más aplicaciones”, explica David Gutiérrez, investigador español en Londres donde trabaja como delegado de Estandarización en 3GPP.

“El 5G va a cambiar significativamente nuestras vidas porque va a pasar de ser una tecnología que conecta móviles a una tecnología que puede conectar todo”. Tanto, que modificará la forma de trabajo en las fábricas, mejorará la teleasistencia, permitirá la conectividad en las smart cities y posibilitará la llegada del coche autónomo. “Tendrá un enorme impacto en la economía mundial”, asegura Gutierrez.

Con la implementación de la tecnología 5G “todo tipo de dispositivos y sensores podrán comunicarse entre ellos”, nos cuenta el investigador desde Londres. “Esto hará posible una monitorización constante de parámetros que de otra manera requerirían de la intervención humana paral llevarla a cabo”.

Y recurre a un ejemplo para explicarlo: “En las fábricas se podrá mejorar la logística cuando sus sensores, robots o sistemas de producción consigan comunicarse entre sí para establecer un nivel de automatización imposible de otra manera”. El resultado es un aumento de la eficiencia y un abaratamiento de costes. 

La nueva economía del todo conectado

El 5G también permitirá la comunicación de los vehículos autónomos con su entorno, o que las ciudades puedan monitorizar en tiempo real datos como el nivel de polución o el tráfico urbano. Gracias a esta nueva disrupción tecnológica “un cirujano puede llevar a cabo una intervención quirúrgica en remoto, aunque se encuentre a miles de kilómetros del hospital del paciente”, describe Gutierrez.

El gran reto que debe asumir España en estos momentos para aprovechar las oportunidades que ofrece esta tecnología pasa por “generar un entorno flexible y dotar de los medios adecuados a las empresas emergentes para que tomen posición en el nuevo ecosistema del 5G y, sobre todo del 6G, y lo que vendrá después”.

“España ha demostrado talento. En España se ha llevado a cabo mucha y muy buena investigación sobre 5G”, afirma este ingeniero de Telecomunicaciones especializado en 5G. “De hecho, ha contribuido mucho con su investigación y sus centros de investigación, pero no tiene un tejido industrial que pueda beneficiarse de esta tecnología”, lamenta.

A juicio de este experto, el futuro pasa por generar un nuevo ecosistema en el que pequeñas empresas, innovadoras y flexibles, puedan ‘subirse al carro’ del 5G. “Si hay startups con el modelo de negocio adecuado, podrán introducirse en el nuevo mercado que se está abriendo”. Un mercado que en estos momentos está dominado por las grandes empresas de telecomunicación.

“Si España se pone las pilas puede aprovechar ese espacio que se va a crear para el desarrollo del 6G, por ejemplo. España –asegura con rotundidad- tiene una oportunidad para convertirse en un país puntero en esta materia”.