Cuidarse y mantenerse bien es ya una de las prioridades básicas de los consumidores, un hecho que ha traspasado el modelo lifestyle saludable difundido en redes para instalarse en la vida real y cotidiana.
Una situación que también se refleja con fuerza a la hora de comer fuera. Es más, al salir, poder elegir entre diferentes opciones equilibradas se ha convertido en una expectativa habitual, no en un extra: el 85 % espera una oferta más saludable en los restaurantes.
Y los datos de los últimos años así lo confirman. Entre 2023 y 2026 este porcentaje de personas que buscan una dieta variada y sensata ha aumentado del 75% al 90%, una cifra que refleja que el bienestar ya es la norma.
Los restaurantes se siguen llenando ante unos comensales que demandan más variedad.
¿Qué significa saludable?
El desembolso en comida es uno de los gastos en los que los españoles menos están dispuestos a recortar junto con la vivienda, tan solo 1 de cada 5 se muestra dispuesto a reducir su cesta de la compra y salir menos a los bares y restaurantes.
Dentro de este contexto favorable, el consumidor está buscando menos etiquetas y más evidencias en los platos, es decir, reducir los discursos y aumentar las demostraciones equilibradas en todo aquello que se sirve.
Las verduras y hortalizas deben tener mayor presencia según los comensales.
Llevándolo a lo meramente práctico, la alimentación saludable y variada, según las opiniones de los consumidores, se refleja en técnicas de cocción como la plancha o el horno y en las verduras frescas como guarnición en vez de las clásicas patatas fritas. Una mayor naturalidad de los alimentos que llegan a la mesa y una menor manipulación.
Otro de los factores relevantes relacionados con comer sano fuera de casa es la valoración positiva de utilizar la fruta como postre en vez de las clásicas natillas o las tradicionales torrijas. Más del 70% de los encuestados lo consideran un elemento diferenciador.
Por último, la demanda de opciones veganas y vegetarianas ha crecido del 35% al 53% en el último año, un dato que indica que esa oferta veggie, hasta entonces minoritaria, gana espacio dentro de lo que espera el consumidor y a la que los restaurantes deben amoldarse.
Curiosamente, esta variedad que el comensal busca fuera del hogar, no se traslada a lo que se come y cocina en casa, ya que, como reconoce José Manuel Ávila, director general de la Fundación Española de Nutrición: "Mientras antiguamente se consumían de forma regular unos 120 alimentos, ahora no se comen más de 50 debido al escaso tiempo para comprar y cocinar en casa".
Esta afirmación se ejemplifica en los cambios en elaboraciones ligadas a la dieta mediterránea, como los pucheros o las ollas, donde las legumbres han perdido peso con respecto a las proteínas. El consumo de lentejas, garbanzos o judías ha bajado un 70% en los últimos años, dejando claro que la variedad se busca fuera de casa.
Los restaurantes siguen siendo los puntos de encuentro donde socializar y comer sano.
El papel de los restaurantes
Los establecimientos están respondiendo a esta evolución de la demanda. En este sentido, 9 de cada 10 restaurantes están priorizando ya las opciones saludables, una tendencia que ha ganado peso en el último año, al pasar del 80 % al 90%, y que confirma que se trata de una práctica cada vez más instalada en la hostelería, tanto en carta como en menú del día.
Y es que el sector está recogiendo esta cierta preocupación por mantener una alimentación equilibrada sobre todo en las grandes ciudades, donde se come al menos cinco veces fuera de casa por semana por temas de trabajo u ocio.
Por ello, cada vez son más los restaurantes que incluyen a proveedores sostenibles a la hora de comprar, el 30% de los establecimientos ya recurre a ellos a diferencia del escaso 9% que lo hacía el año pasado.
Los establecimientos están sabiendo amoldarse a un nuevo contexto.
La percepción de los restaurantes de cara a ofrecer una propuesta más saludable está mejorando, ya que cada vez son más los que no consideran caro elaborar comida sana: un 46 % de ellos lo admite, frente al 31 % que lo consideraba así el año pasado.
Beatriz Cecilia Ruiz, directora de proyectos de Hostelería de España, lo ratifica: "Dentro de un escenario económico más exigente, el sector se ha ido amoldando siempre a lo que el público ha demandado, porque una alimentación más equilibrada no implica mayores costes de producción".
Por tanto, la restauración trata de adaptarse a estos cambios sin perder su identidad ni aquello que la hace única. El sabor genuino de los alimentos, la hospitalidad y el disfrute de la experiencia son los básicos que los consumidores buscan en una hostelería más flexible y conectada con el cliente.
