Viajar a Madrid para asistir a un congreso el jueves y el viernes y quedarse el fin de semana para conocer la ciudad. O acudir a una reunión en Málaga y aprovechar la tarde para pasear junto al mar.
Ambos planes tienen algo en común: combinan un viaje de trabajo con tiempo para disfrutar del destino. Esta forma de viajar se conoce como bleisure, una palabra formada a partir de los términos ingleses business (negocios) y leisure (ocio).
La idea consiste en aprovechar las horas libres de un desplazamiento laboral o prolongar la estancia uno o varios días. Aunque no es una práctica nueva, la flexibilidad de algunos trabajos facilita organizar viajes de este tipo.
¿En qué consiste el 'bleisure'?
El bleisure puede adoptar distintas formas. No hace falta añadir una semana de vacaciones al viaje: basta con reservar tiempo para una actividad de ocio antes, durante o después de los compromisos profesionales.
Por ejemplo, una persona que termina sus reuniones a las 17:00 horas puede dedicar la tarde a visitar un museo, recorrer el centro o probar la gastronomía local. También puede llegar un día antes o retrasar el regreso hasta el domingo.
En algunos casos, el viajero se desplaza con su pareja o su familia y se reúne con ellos al terminar la jornada. La parte laboral sigue siendo el motivo del viaje, pero la estancia incluye tiempo personal.
La diferencia respecto a un viaje de negocios tradicional está en cómo se organiza ese tiempo. Antes era habitual volver en cuanto concluía la última reunión, incluso después de pasar varios días en una ciudad sin apenas conocerla.
El teletrabajo puede dar más margen a quienes solo necesitan un ordenador y conexión a internet. Si sus tareas y las condiciones de su empresa lo permiten, pueden trabajar unas horas desde el destino y aprovechar después el fin de semana.
¿Por qué España atrae a estos viajeros?
España cuenta con ciudades que combinan espacios para congresos y reuniones con una amplia oferta cultural, gastronómica y de ocio. Esa combinación permite encontrar planes incluso cuando solo queda una tarde libre.
El portal oficial de turismo de España destaca el peso del país como destino de reuniones y eventos profesionales. También señala que los proveedores especializados participan en la organización de más de 22.000 encuentros al año, con cerca de cuatro millones de asistentes.
Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Málaga son algunos de los destinos que la Universidad Europea identifica como atractivos para el bleisure por sus infraestructuras profesionales y sus opciones para disfrutar fuera del horario de trabajo.
Las conexiones por avión y tren también ayudan a quienes quieren añadir uno o dos días a su estancia. Así, un desplazamiento previsto para asistir a un evento puede convertirse en una escapada de fin de semana.
Los alojamientos se adaptan a ese viajero que necesita trabajar y descansar durante la misma estancia. Una buena conexión wifi o un espacio tranquilo para una videollamada pueden ser tan útiles como un restaurante, una terraza o propuestas para conocer la ciudad.
