Hace algunos años, trabajar desde un apartamento junto a la playa o desde una casa rural alejada de la oficina parecía una posibilidad reservada a autónomos y profesionales con una gran libertad laboral.
Sin embargo, el auge del teletrabajo ha cambiado la forma de entender el empleo y ha favorecido la aparición de nuevas modalidades. Para desempeñar muchas tareas ya solo se necesita un ordenador y conexión a internet.
Esta flexibilidad permite trabajar desde lugares diferentes al domicilio habitual. Una de las tendencias que ha ganado terreno es el workation, una fórmula que combina la actividad profesional con una estancia temporal en un destino asociado al ocio.
La palabra procede de la unión de los términos ingleses work (trabajo) y vacation (vacaciones). Su objetivo es trasladar durante unos días o semanas el lugar de trabajo sin necesidad de utilizar días libres.
De esta forma, una persona puede mantener su horario habitual desde una vivienda junto al mar, una casa rural o una pequeña ciudad. Una vez terminada la jornada, puede aprovechar su tiempo libre para conocer el entorno.
No se trata, por tanto, de estar de vacaciones mientras se trabaja. Las obligaciones laborales y los horarios se mantienen, pero cambian el escenario y las posibilidades de ocio al finalizar la jornada.
La jornada no cambia
La principal diferencia entre el workation y unas vacaciones convencionales es que el profesional no desconecta de sus responsabilidades. Continúa trabajando con normalidad, aunque lo haga desde otro lugar.
Por ejemplo, una persona puede cumplir una jornada de 8:00 a 16:00 horas desde una casa rural y dedicar la tarde a recorrer la montaña. También puede trabajar desde un apartamento en la costa y acudir después a la playa
Teletrabajo frente al mar.
El workation tampoco debe confundirse con el estilo de vida de un nómada digital. Este último suele desplazarse de manera continuada mientras trabaja en remoto y no siempre mantiene una residencia fija.
En cambio, el workation acostumbra a ser puntual. El trabajador conserva su domicilio habitual, pero durante un periodo limitado desarrolla su actividad desde un destino diferente.
Esta modalidad se ha convertido en una nueva forma de movilidad profesional. Algunas empresas han comenzado a incorporarla a sus políticas de flexibilidad para atraer y retener talento.
Para que funcione correctamente, es necesario disponer de una conexión estable a internet, un espacio adecuado para trabajar y los recursos necesarios para cumplir con las tareas y reuniones previstas.
Además, el empleado debe contar con la autorización de la empresa para trabajar desde esa ubicación. La posibilidad de teletrabajar no implica necesariamente que se pueda hacer desde cualquier lugar.
Si el desplazamiento se realiza fuera de España, también pueden surgir cuestiones fiscales, laborales y migratorias. A ellas se suman aspectos relacionados con la protección de datos, la prevención de riesgos o los seguros.
Por qué crece en España
El desarrollo del workation no se entiende sin la normalización previa del teletrabajo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 14,8% de las personas ocupadas de entre 16 y 74 años había teletrabajado durante la semana anterior a la entrevista en 2025.
Entre los profesionales cuyo puesto permite trabajar a distancia, el porcentaje alcanzaba el 47,7%. Además, los teletrabajadores desempeñaban sus funciones desde casa una media de 2,9 días a la semana.
Estas cifras reflejan la implantación de modelos híbridos que combinan la presencia en la oficina con el trabajo remoto.
Durante el primer trimestre de 2025, el 37,4% de las empresas españolas con 10 o más empleados permitía teletrabajar. El porcentaje aumentaba hasta el 78% entre las compañías con más de 250 trabajadores.
España reúne, además, varias características favorables para el desarrollo del workation. Cuenta con destinos costeros, pueblos de montaña, entornos rurales y pequeñas ciudades en los que es posible combinar trabajo y ocio sin salir del país.
A ello se suma una amplia oferta de alojamientos y una red de telecomunicaciones que permite trabajar desde numerosos puntos del territorio.
Esta modalidad también puede ayudar a reducir la estacionalidad turística. Mientras que unas vacaciones suelen limitarse a unos pocos días, una persona que continúa trabajando puede prolongar su estancia durante varias semanas.
El workation permite así viajar fuera de los periodos de mayor demanda y permanecer más tiempo en el destino. También puede favorecer el consumo local en zonas rurales o menos visitadas durante determinadas épocas del año.
Sin embargo, esta fórmula también presenta inconvenientes. Compartir en un mismo espacio el trabajo y el ocio puede dificultar la desconexión y alargar la jornada más de lo previsto.
Por ello, resulta fundamental establecer horarios, separar el espacio profesional del personal y respetar los periodos de descanso. El cambio de escenario solo será beneficioso si no termina convirtiéndose en una extensión permanente del trabajo.
