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Hace algunos años que el carácter del personaje protagonizado por Rita Hayworth en la película de Gilda, se ha sumado a muchas cartas de tabernas, bares y restaurantes en busca de ofrecer nuevas versiones de la iniciada allá por los años 40 en la ciudad en la que sus calles se convierten en venas por las que fluye gastronomía, San Sebastián. Su personaje era verde, salada y un poco picante.

Lo cierto, es que es un pintxo que recoge buena parte de las sensaciones que nos transmiten las papilas gustativas: acidez a través de la aceituna, picor y frescor mediante la piparra, y sazón con una anchoa que más vale no presentar muchos "pelitos" para disfrutar con la boca llena, y sin poder hablar durante algunos segundos, de las gildas.

La versión clásica, sin quedar desfasada, parece ya no ser suficiente para muchas tabernas que viven en una constante reinterpretación del pintxo. Es más, en muchos casos se encuentran gildas que de "gilda" tan solo tienen el nombre, pero que, sin duda, también están deliciosas.

Aperitivo y gildas, una combinación que da felicidad. Borja Morán

Un brindis adictivo

Llega un momento en el que ya no se brinda con una caña de cerveza o una copa de vino en los bares españoles; se hace directamente con gildas. Su tamaño y morfología permiten que, en apenas un bocado y sin mancharse, sea degustado en compañía mientras se murmura: "Buf, que buenas están"; y enseguida alguien dice: "¿Otra, no?"

Hay algunas que son difíciles de comer en un solo bocado. Borja Morán

Este acto repetitivo y casi adictivo, podrá realizarse durante varias horas, o lo que uno quiera, este sábado 19 de septiembre en el espacio del Autocine de Madrid. Las gildas sustituirán el sonido de las copas alzándose por el delicado toque para que no se desmoronen sus ingredientes sobre el palillo de madera.

Al evento acudirán diferentes gilderías de nuestro país. Habrá desde las más clásicas como marca la tradición impulsada por Joaquín Aramburo alias "Txepetxa" en la, todavía vigente Casa Vallés, donde eran persistentes las guindillas, las anchoas y las aceitunas en los aperitivos siempre por separado; hasta propuestas más innovadoras y con productos que, originalmente, no estaban pensados para ser pinchados. Pulpo, queso, cecina...

Kilómetros cuadrados invadidos por las gildas. Autocine de Madrid

El horario de apertura será a las 12:00h de la mañana, un momento perfecto para quienes desean ir abriendo boca durante el siempre esperado aperitivo de los fines de semana. Para los más rezagados, o quienes desean disfrutar del tardeo en compañía de una variedad de gildas, el recinto estará abierto hasta las 00:00h de la noche. La entrada general, se sitúa en los 11,50€ por persona y otorga la posibilidad de estar durante las 12 horas dentro del espacio.

Además, en el evento no faltará una oferta gastronómica más completa con algunas vermuterías, picoteos más castizos, mercadillos... E incluso la amenización con la música en directo pinchada por un DJ.