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Hay ciudades que se reconocen aun sin saber dónde estás. Sevilla es una de ellas.

El color inconfundible e incluso registrado de sus fachadas, el ladrillo, la cerámica, los patios y esa manera tan particular de convertir la arquitectura en parte del paisaje.

Pasear por la antigua Híspalis no es solo contemplar edificios que dejan completamente sin aliento a quienes la visitan, es caminar entre identidad y tradición.

Gran parte de la esencia de la capital andaluza se debe al regionalismo sevillano, un estilo arquitectónico mezcla de elementos mudéjares, renacentistas y barrocos que dota a este enclave de una personalidad única y que, sin duda, tiene un nombre propio: Aníbal González.

De Sevilla al mundo

Bajo el cobijo de sus arcos, la luz de Sevilla se vuelve arte al encender los azulejos cerámicos de la plaza. Mr Mulligan

El arquitecto hispalense que, imaginando una capital más monumental y universal, dio vida a la Plaza de España, además de a otros lugares que hoy en día, casi un siglo después, forman parte del imaginario colectivo del municipio y lo proyectan al mundo.

Quien haya recorrido alguna vez los pabellones de la plaza sabe que su majestuosidad combinada con el uso del ladrillo y la cerámica de Triana provocan una sensación tan difícil de explicar como increíble de experimentar.

El semicírculo, que representa la unión y el hermanamiento de nuestro país con Hispanoamérica, te abraza mientras la luz brillante del sol penetra en el agua de la fuente central de mármol y piedra, reflejando un arcoíris que se quedará para siempre en tu retina.

Lo curioso es que, 150 años después de su nacimiento, el legado de Aníbal González vuelve a aparecer allí por donde menos lo esperas. Esta vez de la mano de Serras Sevilla, un nuevo hotel con la Giralda como telón de fondo que viene a convertir esa arquitectura del siglo XX en un espacio donde alojarse.

En el lobby del hotel las columnas de mármol rojizo dialogan con la calidez texturizada de los muros de rejilla. Serras Collection

Un refugio exclusivo

Situado frente a la Catedral y en el corazón de la Avenida de la Constitución, este edificio fue diseñado y construido entre 1915 y 1917. Pertenece a la primera etapa del regionalismo sevillano y originalmente fue la residencia del noveno Marqués de Villamarta.

Conserva algunos de los elementos que lo hacen reconocible, entre ellos su torre, rematada con una forma que recuerda a la cúpula de una iglesia. Lo que durante décadas formó parte del paisaje arquitectónico de la localidad se incorpora ahora a una nueva vivencia: la de poder alojarse dentro de esa historia.

La propuesta del grupo hotelero catalán, que se ha incorporado a Legend Collection de Preferred Hotels, cuenta con 43 habitaciones en las que Serras Collection busca combinar la grandeza del edificio histórico con un concepto de lujo contemporáneo. La idea pasa por explorar esa esencia auténtica aun estando en la habitación.

Las 9 suites del alojamiento ofrecen vistas al centro histórico de la urbe y de su solemne Catedral, un icono artístico y arquitectónico que, además de su herencia islámica, es el templo gótico más grande del mundo. Esto las convierte en un entorno realmente exclusivo para refugiarse.

Sobre un fondo de oscuro azulejo, la cama invita al descanso más puro, flanqueada por la calidez de los apliques y las cortinas. Serras Collection

The Grand Suite, de 100 metros cuadrados y 3 habitaciones, está concebida como un auténtico hogar lejos de casa y solo está disponible bajo petición. La suite Casa de Dávila rinde homenaje a Álvaro Dávila de Agreda, para quien se construyó originalmente el edificio y ocupa lo que fueron sus estancias privadas.

Gastronomía con acento

Pero si tras un largo día entre el olor de los jazmines y azahares sigues con ganas de exprimir tu viaje, tienes que saber que en Serras Sevilla la magia no acaba al recorrer sus calles.

La gastronomía ocupa, sin ninguna duda, un papel protagonista con la llegada de Fismuler a la capital hispalense tras su paso por Barcelona, Madrid y Andorra. Su oferta combina platos de inspiración nórdica con cocina mediterránea de temporada.

En su restaurante, la gastronomía es entendida como una destreza que celebra la honestidad de lo auténtico. Serras Collection

Para los afortunados que se alojen en el hotel, El patio propone una experiencia diferente: un restaurante exclusivo para huéspedes en un entorno inspirado en la cultura andaluza y que busca recuperar esa imagen más íntima y tradicional de la ciudad.

Sin embargo, probablemente el secreto mejor guardado del hotel esté al subir a su azotea. Allí, la relación entre la excelencia del edificio y la capital andaluza se hace completamente evidente.

Magia en las alturas

La piscina permite contemplar la urbe desde las alturas mientras que el bar propone tapas y cócteles de autor. Es en ese encantador entorno donde La Giralda deja de ser algo que se contempla para convertirse, durante unas horas, en una acompañante perfecta para tu descanso.

Desde su terraza, las vistas a la torre del edificio completan una estampa ideal junto a La Giralda y la Catedral. Serras Collection

Cuando cae el sol y la luz de las farolas alumbran las fachadas, el entorno vuelve a ofrecer otra de sus versiones. La quietud y tranquilidad de la noche hacen comprender lo mucho que este enclave atraviesa a quienes lo visitan.

En este escenario, la llegada de nuevos alojamientos no solo amplía las opciones para el descanso de los huéspedes. También está cambiando la manera de vivir Sevilla: edificios históricos frente a sus monumentos más reconocibles, con la gastronomía y la arquitectura local incorporadas a la propia estancia.

El balcón regionalista de la suite Álvaro Dávila de Agreda saluda a la Avenida de la Constitución. Serras Collection

Quizá sea esa la mejor manera de entender Serras Sevilla: no como una ubicación a la que regresar después de conocer el lugar, sino como otro de sus rincones desde el que seguir mirándola.