Hay ciudades que se han definido por la historia de un hotel, como Marrakech y su Mamounia, y otras donde la simbiosis es tal que no se puede saber hasta dónde llega la historia de la ciudad y dónde empieza la entrada giratoria del hotel. Es el caso del Gran Plaza de Nueva York.
En este edificio inaugurado en 1907, se ha reunido lo más granado de la ciudad de los rascacielos según iban cambiando los tiempos. Sólo así es fácil de entender que compartieran su elegante espacio para el té, The Palm Court, personajes como Marilyn Monroe y Eleanor Roosevelt o The Beatles y Marlene Dietrich.
Es una lista larguísima de caras de todos los ámbitos culturales y políticos que incluye incluso la de Donald Trump, uno de sus propietarios antes de un fondo catarí lo adquiriera para que un grupo francés, Accor, lo gestione. Puro Nueva York.
Una de las habitaciones del hotel Gran Plaza de Nueva York, que se muestra en la campaña.
Quizá imbuido por esa imagen que encarna el hotel con un espíritu americano tan aficionado a la constante mezcla, Tommy Hilfiger eligió uno de sus lujosos penthouse con vistas a Central Park para vivir con su mujer Dee y su familia durante más de una década.
Quizá por eso, ahora en su nueva campaña de otoño quiera enseñar todos los rincones de la que fuera su casa (como hizo en primavera con su propio hogar), incluidos los más secretos que no suelen visitarse si nos alojamos en la gran dama neoyorquina.
Travis Kelce en la terraza del hotel Gran Plaza de Nueva York con unas vistas increíbles.
Y por si había alguna duda de sus intenciones, ha dejado claro que el Plaza y sus huéspedes, como su campaña, es "Only in New York" ["Sólo en Nueva York].
Sólo en la ciudad de los rascacielos, uno de los diseñadores que más han encarnado en sus modelos el sueño americano puede juntar al rey de la NFL, Travis Kelce, con otros dioses de su país como Gigi Hadid, imagen de Tommy Hilfiger; la actriz y cantante surcoreana JISOO, la DJ Peggy Gou, el genio del tenis, Frances Tiafoe y el gran jugador de baloncesto, Carmelo Anthony, en el ascensor del hotel, en la cocina, en la recepción o sentados en el restaurante.
El bar es uno de los lugares preferidos del diseñador donde podía observar a los clientes.
"Tommy abre las puertas a un mundo en el que la cultura y la creatividad se fusionan de forma natural, y los encuentros fortuitos se convierten en parte de una historia que solo podría suceder en Nueva York", reza la explicación de unas imágenes que permiten a quienes sólo se han paseado por la puerta de este hotel ver cómo son algunos de sus rincones más mágicos.
En estos 100 años, el edificio creado por el arquitecto Henry Janeway Hardenbergh ha sufrido reformas y cambios. Sin embargo, mantiene su fachada de estilo renacentista francés y arquitectura Beaux-Arts, con una forma que nos recuerda a un castillo europeo, de esos que ocupa la vieja realeza ahora sustituida por choques de puños y princesas con auriculares.
Entre sus 19 plantas y los 76 metros de altura con vistas privilegiadas a Central Park y la Quinta Avenida, siguen destacando las alfombras pesadas, las lámparas de araña de cristal, el mármol y el oro, como se ve en la imagen del ascensor y la recepción.
Kelce y JISOO en el almacén de la cocina del Plaza, una área que no es fácil de ver en una visita.
Pero la reforma que sufrió entre 2005 y 2008, con un coste de más de 400 millones, también ha modernizado alguno de sus aspectos como la cocina blanca, en la que se encuentran Travis Kelce y JISOO, entre cajas ordenadas de colores y trabajadores preparando, según dicen, los mejores benedictinos de la ciudad.
El Gran Plaza es, además de un lugar icónico y un reflejo de por dónde camina el alma de Nueva York en cada época, uno de los dos únicos hoteles que la Comisión para la Conservación de Lugares de Interés de la Ciudad de Nueva York ha incluido como lugares de interés histórico nacional, junto con el Waldorf-Astoria.
Travis Kelze con Gigi Hadid frente al dorado y negro, un símbolo del Plaza.
Mezcla en su esencia un valor arquitectónico y de diseño que ha marcado muchas de los edificios que se han levantado a su alrededor. Es una mezcla que encaja perfectamente con el famoso F.A.M.E. de la década de los 90 cuando el diseñador estadounidense hablaba de unir fashion (moda), art (arte), music (música) y entertainment (entretenimiento).
Este año, y como un símbolo más de cómo ha cambiado el Plaza y Nueva York, Tommy Hilfiger le ha añadido una "s" final: sport (deporte), que se plasma en la reunión que monta Travis con Tiafoe y Anthony en el restaurante del hotel en otro descubrimiento de la campaña.
El Plaza es famoso por las sábanas de sus camas, un lujo al nivel de la arquitectura.
Para entender lo que ha supuesto para la historia de esta ciudad el hotel, sólo hay que saber que en 1907, alojarse aquí ya costaba 2,5 dólares la noche (el presupuesto de comida para una familia entera en la época); pero hoy estaríamos hablando de más de 3.200 dólares por reposar la cabeza en la misma cama donde Travis Kelce remolonea vestido de cabeza a los pies por Tommy Hilfiger.
