A apenas 10 minutos del bullicio y de los circuitos más transitados de Hué, entre los pinares y colinas de Thiên An que abrazan la antigua capital imperial de Vietnam, aNhill Boutique se nos revela como una manera pausada —pero sofisticada, eso sí— de conocer sus encantos.
Porque a veces el viaje también consiste en descubrir esos hoteles-destino en los que el tiempo se para y lo que sucede más allá de sus dominios casi —insistimos: casi— deja de tener importancia. Si encontramos la felicidad en ellos, ¿para qué queremos más?
Es lo que sucede en este lujoso refugio inspirado en la arquitectura tradicional vietnamita: su diseño trata de recuperar la filosofía de las antiguas casas-jardín de la ciudad, las nhà rường, viviendas tradicionales construidas casi íntegramente en madera donde la arquitectura y la naturaleza forman un único conjunto.
Las villas ofrecen la sensación de desconexión un paso más allá.
Por eso en aNhill Boutique las suites se encuentran dispersas por su edificio principal, pero también semiocultas entre senderos, estanques colmados de carpas y zonas verdes, recordando más a un pueblito vietnamita que a un alojamiento al uso.
Una suerte de oasis de 14.000 metros cuadrados donde el refinamiento, procurado hasta en el último detalle, toma el mando. Un hotel boutique que ha sabido convertir la calma en su mayor valor.
Un remanso de paz
Contar, como ya decíamos más arriba, con 14.000 metros cuadrados, pero albergar únicamente 29 suites y cinco villas independientes, ya nos da una clave importante acerca de qué queremos decir cuando hablamos de exclusividad.
Porque es traspasar las puertas de aNhill Boutique y que queden atrás el ruido del tráfico y el bullicio de los mercados tan presentes en Hué: aquí son el sonido del agua y el canto de los pájaros los que protagonizan nuestra particular banda sonora.
También el crujir de la madera mientras avanzamos por los largos pasillos del edificio principal hacia nuestra suite, ubicada en la primera planta. Una habitación que destaca por su amplitud y por ese diálogo constante entre tradición y modernidad: no escatima el interiorismo tampoco en maderas, que acaparan no solo los suelos sino también los techos y muebles.
Cada suite ha sido diseñada para que la tradición vietnamita dialogue con un confort sereno y elegante.
La luz se cuela generosamente por los amplios ventanales mientras que, en la decoración, abundan los tejidos en tonos neutros y materiales naturales. Una vez en la intimidad, toca relajarnos. ¿Tal vez sumergidos en su bañera de diseño? ¿O con una agradable siesta sobre sus sábanas de lino?
Sí habrá que dejar hueco para, con una taza de té en las manos y envueltos en los agradables albornoces, sentarnos en la terraza privada y admirar las vistas: allá, frente a nosotros, se despliegan los jardines tropicales y las suaves colinas repletas de bosques que esconden en sus entrañas mausoleos de grandes emperadores.
Mil y una maneras de disfrutar
El festival de tentaciones dirigidas al goce continúa fuera de nuestros dominios: si hay una manera de disfrutar de aNhill Boutique, es conociendo los múltiples servicios que ofrece a sus huéspedes.
Empezando por los espacios comunes: caminamos por sus zonas verdes mientras la vista se nos pierde entre bambúes, árboles tropicales, estanques cubiertos de nenúfares y pequeños puentes de madera que nos tientan a fotografiar cada rincón.
Y es que, muy probablemente, el jardín sea el verdadero corazón del hotel, como ya sucedía en las antiguas residencias imperiales, donde desempeñaban un papel esencial. En ellos se intentaba reproducir una naturaleza cuidadosamente ordenada donde cada elemento —piedras, árboles o agua— se encontraba en absoluto equilibrio.
Rodeado de jardines y estanques, aNhill Boutique recupera el espíritu de las antiguas casas-jardín de Hué.
En medio de este vergel, dos piscinas —una de ellas, infinity— seducen a propios y extraños a refrescarse y huir así de las altas temperaturas presentes cada verano. Una manera más de rebajar pulsaciones y abrazar la calma.
Aunque, si lo que se busca en aNhill Boutique es el bienestar, necesitaremos conducir nuestros pasos hasta su spa, un oasis dentro de este refugio donde combinan las sesiones de yoga con los tratamientos inspirados en técnicas tradicionales vietnamitas.
Encontrándonos en una ciudad marcada durante siglos por la espiritualidad budista y la vida cortesana, esta invitación a la pausa, a la desconexión, adquiere un significado aún más especial.
Hora de sentarse a la mesa
Toca hablar de un tema de máxima importancia, y no solo por lo que la gastronomía significa para Vietnam, cuya faceta culinaria lo convierte en el destino foodie por excelencia del Sudeste Asiático.
Y es que, además, nos hallamos en la que fue capital imperial durante siglos, una ciudad cuya cocina está considerada una de las más refinadas de Vietnam gracias a la influencia de la corte, donde los cocineros desarrollaron elaboradas técnicas y presentaciones casi ceremoniales.
El restaurante del hotel, reinterpreta el recetario tradicional vietnamita con ingredientes de proximidad y una puesta en escena tan cuidada como su entorno.
En aNhill Boutique, este homenaje se realiza desde su restaurante AMA —madre, en vietnamita—, en cuyos fogones se trabaja el recetario tradicional mediante una interpretación contemporánea que mantiene el protagonismo de los ingredientes locales —de hecho, utilizan numerosas hierbas aromáticas recolectadas cada día de su huerto ecológico— sin renunciar a una cuidada puesta en escena.
Aquí se cocina desde el afecto, con el mismo cariño y hospitalidad que caracteriza a las familias vietnamitas. Una manera única de recargar energías antes de salir a explorar el exótico patrimonio de la ciudad.
