Una de las tendencias que está marcando las vacaciones de los últimos tiempos es el llamado "turismo silencioso", un lujo que trata de buscar lugares nada masificados donde conectar con la naturaleza, escuchar sus sonidos, comer bien y olvidarse de las pantallas, el móvil o las malas energías.
Muchos podrían pensar que esa pausa solo puede conseguirse subiéndose a un avión siete u ocho horas para llegar a una pequeña isla perdida, a un pueblo remoto al que solo se accede por una carretera serpenteante o al refugio de montaña donde caminar 20 minutos para encontrarlo.
Sin embargo, todavía quedan pequeñas joyas en lugares aparentemente tan anti slow travel como la Costa Blanca y The Cookbook, el nuevo hotel del grupo AR Hotels & Resorts en Calpe que regresa tras una remodelación para quedarse con 16 habitaciones.
Las 16 habitaciones, algunas con terraza, han sido renovadas con un mimo especial por los detalles.
Más que un hotel es una casa mediterránea, con su porche, su jardín, su piscina y un salón comedor bendecido por Michelin, ya que cuenta con un restaurante con una estrella y otro incluido en la lista de los Bib Gourmand.
De hecho, todo en este hotel boutique está relacionado con la cocina, hasta su nombre que homenajea a una bonita tradición de los Ascolese, dueños e inspiradores de esta filosofía de hospedaje: cuando una hija se casaba en la familia, su madre le entregaba un cuaderno escrito a mano con las recetas de la casa.
Era la mejor forma de perpetuar unas raíces y una forma de cuidar que anida más allá de la memoria del ADN en la estructura de una familia, trascendiendo hasta convertirse en una forma de hacer más que de ser.
La piscina es un rincón tranquilo y lleno de vegetación donde refrescarse en los momentos de calor.
Por eso, en este hotel, se ha buscado que ese libro de recetas que existió en la vida real vaya más allá del relato y se concrete en una apuesta decidida por la gastronomía.
Brillando en lo alto de este cielo está Beat, con una estrella Michelin y dos Soles Repsol. Sobre sus mesas, la cocina afrancesada propia del chef José Manuel Miguel que aprovecha la propia huerta de The Cookbook para dar a sus platos una esencia y un olor muy mediterráneos.
De hecho, la actualización del espacio todavía ha conseguido aunar más las dos inspiraciones de un maestro de los fogones que tiene una estrella Michelin en España y otra en Francia, probando su sabiduría en ambas gastronomías.
El chef José Manuel Miguel en la entrada de Beat, el restaurante con estrella Michelin en este hotel.
Cada plato de José Manuel Miguel es un relato de producto local, de trazabilidad y de respeto a un entorno que entiende la vida desde la calma y el fuego lento; con el aceite de oliva virgen y la mantequilla como protagonistas de un escenario donde lo francés se mezcla con lo español a cucharadas iguales.
"Acompañamos al comensal a viajar entre el savoir-faire y el Mediterráneo. Esa es la esencia de Beat", explica el propio chef consciente de que busca una "gastronomía en 360 grados" con una "una conexión real con lo que sucede en cocina".
Captar el alma de dos países, a veces familia a veces adversarios en muchos momentos de su historia, es otro de los objetivos de la bodega, de la mano del sumiller Miguel Terol, que centra sus propuestas tanto en vinos de la zona como Pepe Mendoza y Óscar Mestre, como en opciones francesas provenientes de Burdeos y Borgoña.
Uno de los platos de Beat donde se mezcla el erizo con un foie gras espectacular.
Con vistas a un peñón
La sensación de que el reloj se va retrasando poco a poco en este idílico espacio arranca casi con el desayuno: a la carta, en una terraza y con una miel especial de una colmena apadrinada en el Parque Natural de Montgó.
De hecho, algunas de las abejas de la zona se empeñan en traer su propio néctar cada mañana siendo sus conversaciones las únicas que alteran la calma que da sentarse frente al impresionante Peñón de Ifach.
"Hemos creado una casa mediterránea donde cada huésped se sienta acogido y cuidado. Diseñada con alma, autenticidad y calidez; con materiales, colores y elementos que conectan con el Mediterráneo", explica Bárbara Ascolese, chief property&design officer.
The Cookbook dispone de una sala y librería como si fuera una casa particular.
Antes de decidir si optamos por una tumbona frente a la piscina o caminamos los pocos 10 minutos que separan el hotel de la playa, la zona de la librería es perfecta para sentarnos, refrescarnos y perdernos entre las hojas de un libro prestado o reservado para un momento de paz.
Además, dentro de poco, las opciones para relajarnos se van a multiplicar en The Cookbook porque va a reabrir su spa bajo el proyecto de The Salt Collection, un concepto de bienestar propio que arranca en el epicentro KM0 de las Salinas de Calpe y que busca mimar a nuestro cuerpo pero también el alma y las emociones.
El circuito de spa, los tratamientos con productos orgánicos de Germaine de Capuccini y los talleres prácticos que trabajan la gestión del estrés, el manejo del tiempo o la desconexión digital, busca convertir cada estancia en una pausa real.
Elegancia y gastronomía se dan la mano en la acogedora entrada principal a The Cookbook.
Pero aún nos queda el culmen de la comodidad, Komfort. El restaurante que ocupa la otra parte del salón de The Cookbook también está dirigido por José Manuel Miguel y Michelin lo ha bendecido con un Bib Gourmand.
Se trata de un bistró, centrado en la cocina mediterránea donde mandan los arroces y las brasas. Entre sus platos más representativos, el particular all i pebre reinterpretado con mollejas de cordero o las cocochas de bacalao con gnocchis, bimi y salsa cremosa de sobrasada y miel. Pero no podemos dejar de conectar con esta parte más tranquila de la Costa Blanca gracias a su gamba blanca o sus kokas valencianas.
Ostra con espuma de tomate y fondillo, uno de los platos de Beat.
Más estrellas, más producto
Si por alguna extraña razón queremos salir del universo The Cookbook, el grupo cuenta con tres restaurantes muy especiales (y estrellados) en otro de sus hoteles cercanos, el AR Diamante Beach. Se trata del Audrey's, el primer estrella Michelin de Calpe, y un espectáculo de aliños, salsas y explosión de sabor de la mano de Rafa Soler.
Dentro del mismo hall, están Amas y la reciente apertura, Onami, del chef Diego Laso, un amante de Japón por encima de la cocina.
Sus preparaciones se suman a una tendencia aún sin nombre pero cada vez más presente, que es la mezcla de comida tradicional japonesa con un twist mediterráneo que se huele en la cáscara de limón, en las hierbas que completan los platos o en el boquerón en un escabeche nipón.
