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Ketchikan, la primera ciudad del estado de Alaska tras cruzar Canadá, ha sido durante toda su historia la puerta de entrada para buscadores de oro y pescadores que llegaban hasta el paraíso helado con miles de sueños en una maleta.

Alrededor de este pequeño pueblo, que hoy se le conoce como la Capital del Salmón, surgieron a principios del siglo XX prósperos negocios relacionados con la minería y la pesca que necesitaban mucha mano de obra masculina, por lo que las calles se llenaron de hombres mayoritariamente solteros.

Junto a estas minas y barcos surgió en Ketchikan lo que llamaban negocios "indecentes", prostíbulos y licorerías que comenzaron a abrir en las vías principales de acceso al puerto.

Las casas de madera de Creek Street se han convertido en restaurantes, galerías y tiendas de recuerdos. iStock

En 1903, el alcalde de Ketchikan, harto de algunas imágenes, emitió un edicto para trasladar estos negocios al este de Ketchikan, al otro lado del arroyo, en lo que se conocía como el Indian Town por acoger a las minorías chinas, filipinas y japonesas.

Fue en ese momento cuando surgió Creek Street, una calle construida con tablones de madera sobre el agua que permitía a los clientes incluso entrar en los establecimientos sin ser vistos, directamente con sus barcas.

El conocido como "Distrito de la Luz Roja", por las lámparas que colgaban desde las casas de madera, funcionó hasta 1954 con total tolerancia, puesto que la prostitución no se prohibió hasta ese año. Y se cuenta que, en sus años de mayor apogeo, justo antes de la famosa Ley Seca, llegó a albergar a más de 30 burdeles.

Trampillas para el alcohol

En los años 20, con la aprobación de la Ley Seca en EEUU, Creek Street se convirtió en el centro del contrabando de alcohol gracias al acceso por el arroyo y a cierta permisividad que se vivía entre estas casas del deseo.

El barrio está sobre el arroyo Ketchikan donde los clientes podían acceder al prostíbulo sin pisar la calle. iStock

De hecho, muchas de ellas tenían una trampilla en el suelo para que, cuando subía la marea, se pudieran introducir las botellas directamente desde el agua y con una escapada fácil a través del sendero de Married Man’s que se adentra en el bosque si la calle era saqueada.

Hoy en día, Creek Street es una de las zonas más interesantes de visitar en la ciudad porque las casas de madera se han convertido en galerías de arte muy curiosas, bonitos restaurantes y tiendas de recuerdos.

En cada una de las puertas, un cartel informativo recuerda qué mujer regentó ese local y cuál fue su historia hasta llegar a Ketchikan. La más llamativa, sin duda, es la de Dolly's House, la casa de citas más famosa de Alaska que ahora se ha convertido en un museo ya que mantiene intacto el interior del burdel tal y como era en los años 20.

Es muy curiosa la vida de estas mujeres independientes y con una gran visión para los negocios que convirtieron sus burdeles en fuente de ingresos para poder comprar terrenos y dirigir sus propios establecimientos en una época en la que las féminas no contaban para nada.

La casa de Dolly sigue conservando intacto el interior de estos burdeles de principios de siglo XX. iStock

Dolly Arthur o Thelma Ida Copelan, como se llamaba en realidad, llegó desde Idaho a Ketchikan en 1919. Compró la casa situada en el número 24 de Creek Street por 800 dólares y trabajó en ella durante más de 30 años, hasta la prohibición de la prostitución.

Luego, siguió siendo una vecina más de Creek Street hasta los 75 años, por lo que no solo se convirtió en parte de la memoria viva del barrio y de Ketchikan sino que mantuvo su vivienda tal y como era en los años 20, sin remodelar y con objetos que recuerdan a aquella época.

De hecho, en su casa aún se puede ver aún la trampilla en el suelo o bootlegger's trapdoor por donde los contrabandistas introducían el alcohol de forma ilegal si subía la marea y bajo el silencio del frío y la noche.

La capital del salmón

Dando un paseo por el puente que une Creek Street con el centro de Ketchikan y supera el arroyo, es fácil ver la importancia que el salmón y la pesca han tenido para la ciudad.

Un cartel te recibe en la calle principal de Ketchikan recordando que son la capital del salmón. iStock

De hecho, la puerta de Alaska compite con otros productores del Mar del Norte para convertirse en la 'Capital del Salmón' y eso es precisamente lo que dejan claro cuando uno llega hasta la calle principal, con un enorme cartel donde no hay dudas.

El salmón es fundamental para la fauna que rodea el arroyo Ketchikan y entre junio y septiembre son muchos los ejemplares que lo recorren en busca de comida y cobijo. De hecho, hay varios tipos y casi todos los vecinos cuentan con su propia licencia para poder pescarlos a veces sin moverse mucho de casa.

La presencia del salmón no sólo ha sido una riqueza histórica para Ketchikan, sino que sigue siendo una atracción en sí misma además del juego que da para otros animales como las focas que van hasta el arroyo para comer el máximo número de peces que pueden o las gaviotas pescando restos cuando baja la marea.

Lejos de esa ciudad de la pesca, Ketchikan se ha convertido en una parada imprescindible para todos los cruceros que van a Alaska, como el de MSC, por lo que ya podemos hasta pescar el salmón desde el puente y con la mano en un juego muy divertido para los turistas.