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Es temprano y la vida comienza en uno de los barrios más genuinos de Johannesburgo, el centro financiero de Sudáfrica. Y eso, a pesar de que la noche se alargó hasta bien entrada la madrugada. Es lo que tiene que en un mismo vecindario se concentren cafeterías de especialidad y hotelitos boutique, pero también clubes nocturnos donde la fiesta está asegurada hasta nunca sabe nadie.

Sin embargo, no siempre fue así en Maboneng. De hecho, al distrito no se le bautizó con este nombre hasta el año 2000, cuando inició su transformación.

Antes del cambio de milenio, esta zona del extremo oriental del centro de Johannesburgo lo conformaban almacenes y edificios industriales que durante años habían quedado en desuso, convirtiéndose en un territorio no demasiado amable de la ciudad.

La mecha que prendió el inicio de la revolución vino con lo sucedido en torno a Arts on Main, un antiguo complejo de almacenes que en 2009 fue reconvertido en un espacio donde tenían cabida artistas, galerías, tiendas e incluso restaurantes.

La iniciativa comenzó a expandirse por las calles aledañas y, cuando fueron a darse cuenta, habían creado todo un nuevo distrito creativo. ¿Cómo bautizarlo? Maboneng, claro, que en sesotho significa "lugar de luz".

Muchos rincones, muchas paredes a rebosar de pinturas. Cristina Fernández

Entre café y street art

Testigo de sus orígenes, continúan hoy día los inmensos edificios de ladrillo visto cuyas fachadas, en los últimos tiempos, han servido también de lienzo en blanco para artistas urbanos de altísimo nivel.

No resulta raro encontrarse con alguno de ellos en acción un día cualquiera al pasear por Maboneng. Subidos en sus grúas, spray en mano, se afanan por dar vida con sus murales a esas paredes que ahora lanzan todo tipo de mensajes, normalmente de carácter social dentro de la cultura africana.

Las paredes de la zona parecen estar vivas ante el paso de los transeúntes. Gregory Fullard

Pero antes, no es mala idea deleitarnos con un desayuno de campeones en una de sus cafeterías de especialidad más genuinas. Home of the Bean es el proyecto con el que el matrimonio formado por Leroy e Itumeleng Kgopa, profesionales de la salud —pero amantes del buen café—, se lanzó a la aventura años atrás.

Un espacio agradable y vivo que hace las veces de punto de encuentro y cuyas paredes se hallan vestidas, cómo no, de arte local. No importa si es con un bowl con granola casera o con unas tostadas con aguacate y huevo pochado: el festín matinal está asegurado.

Los pases principales de la zona, epicentro de todo un barrio. Cristina Fernández

Habrá que enfilar la avenida Fox Street, arteria principal de Maboneng, para ir descubriendo qué se cuece por sus diferentes edificios. Es común toparnos con profesores de fotografía y alumnos realizando sesiones en algunas de sus calles, pues la estética del barrio resulta de lo más atractiva como decorado.

En constante evolución desde su creación, los proyectos culturales de todo tipo nacen aquí de manera constante. Decidimos hacer una parada en el proyecto que originó todo, Arts on Main: en cuanto nos adentramos en su patio interior rodeado de edificios de ladrillo visto un universo de creatividad se revela ante nosotros.

Pequeños artesanos y pequeños artistas se encargan de dar color a la zona. Cristina Fernández

Indagando entre los diferentes locales y pasillos nos topamos con galerías de arte y estudios de diseño o tiendas independientes que ofrecen moda local. StyleGod Pieces es una de ellas: creada en 2014 por los hermanos Mandla y Lizwe Thabethe, nació en Soweto y encontró después su casa aquí en Maboneng, donde apuestan por una moda independiente que combina sastrería, artesanía y cultura sudafricana.

Sus chaquetas y sombreros son verdaderas obras de arte. En otro de los proyectos, David Krut Projects, descubrimos una cuidada selección de libros y grabados y exploramos exposiciones que invitan a la reflexión. En una calle aledaña se halla The Cosmopolitan Lounge, donde siempre hay una inauguración en la que coincidir con la escena cultural de la ciudad o algún dj local pinchando.

No muy lejos, en plena Fox Street, un colorido edificio aloja Curiocity, un moderno hostel con un profundo enfoque cultural y un equipo de guías propio a los que se puede contratar para hacer rutas. Tras el proyecto se encuentra Bheki Dube, un joven empresario de excepcional reputación a nivel nacional, que se volcó con Maboneng desde el principio, aunque cuenta con diversas empresas relacionadas con el mundo del hospitality a lo largo de todo el país.

Estampa de un rincón inocuo al paso del tiempo. Cristina Fernández

Su objetivo es muy claro: quiere que sus proyectos sean un instrumento mediante el que compartir la historia de Sudáfrica, ya sea desde el barrio o desde la ciudad. Una suerte de griot antiguo, como se conocía a los contadores de historias tradicionales en el África Occidental.

Con él recorremos las calles explorando el street art en busca de la obra de Nelson Makamo, cuyo arte se caracteriza por representar a personas sobre un fondo negro, o la de Dbongz-one. Para acabar, un ratito de charla de lo más especial, copa de vino mediante, en Bertrand Café, que cuenta con acogedoras salas y buena música, aunque ya solo por la increíble biblioteca de su planta superior, merece la pena la visita.

Casi hay que "esquivar" el arte al pasear por sus calles. Cristina Fernández

Cuando de comer se trata, tampoco es escueta la oferta en Maboneng. Por ejemplo, Pata Pata, todo un clásico: su propuesta de cocina pan-africana y sudafricana son una absoluta delicia que disfrutar en un ambiente distinguido donde tampoco falta la música en directo. En Jojo Rooftop Lounge también es posible degustar platillos de lo más tentadores, sumándole además, las increíbles vistas del barrio. Durante las tardes se suma la música chill y los brindis con cócteles de autor.

Soñar envuelto en diseño

¿Y qué hacer cuando de elegir alojamiento se trata? Muy fácil: en plena Fox Street se alza un edificio descomunal de aspecto industrial que en el pasado funcionó como imprenta pero que, hace unos años, fue rehabilitado como hotel boutique formado por apartamentos y lofts.

También tienen cabida en la zona espacios más detallados y con muchas necesidades al alcance. Fox Studios Maboneng

Su nombre es Fox Street Studios, que distribuye sus espacios a lo largo de cinco plantas en cuyo interiorismo no faltan —siguiendo con su origen— ni el vidrio ni la madera, ni el acero ni el hormigón. Grandes espacios abiertos con diseño contemporáneo y guiños al pasado fabril del edificio.

Hacemos check-in en el bautizado como Wood Penthouse, que cuenta con 185 metros cuadrados y una increíble terraza desde la que nos entregamos a la contemplación: frente a nosotros, el espectacular skyline de Johannesburgo.

Un pedacito del skyline de la ciudad. Cristina Fernández

Sin embargo, buscamos algo aún más espectacular. Y lo encontramos en The Living Room, uno de los lugares más singulares para contemplar el atardecer en Maboneng. Un jardín suspendido sobre los tejados de la megaurbe donde plantas, mobiliario de diseño y vistas abiertas a los tejados de la ciudad se mezclan con una animada agenda de música y encuentros.

Se halla en la última planta del Main Change Building, un espacio que funciona además como bar y restaurante. Un lugar excepcional para tomar un cóctel y comprobar que la transformación de Maboneng también se disfruta desde las alturas.