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Diecisiete kilómetros separan el corazón de la capital onubense del atractivo oasis que constituye el paisaje de Punta Umbría, en plena Costa de la Luz. Diecisiete kilómetros que trasladan, lentamente, del bullicio que conlleva una ciudad a la calma absoluta que regala el océano: abrazada por la ría de Huelva (donde confluyen el río Odiel y el Tinto) y el Atlántico.

La coqueta localidad andaluza es uno de esos lugares a los que acudir a refugiarse cuando se ansía desconexión, sí, pero también cuando se busca el mejor de los ambientes y un contexto disfrutón.

Es lo que nos transmite Punta, así la llaman cariñosamente los locales, cuando se llega a su vía principal, la Avenida del Océano, que se despliega en paralelo a sus playas. Inmensos arenales que atraen cada año a forasteros desde todos los rincones del país en busca de sol y refrescantes bañitos en el mar.

La ría es un elemento clave en Punta Umbría, rodeada de agua por todas partes. Ayuntamiento de Punta Umbría

Fue precisamente ese carácter vacacional el que marcó su origen, con una historia muy singular. Corría finales del siglo XIX cuando trabajadores y directivos ingleses vinculados a la Riotinto Company, la empresa minera de capital británico creada en Londres en 1873 para explotar las minas de cobre de Riotinto, en el interior de Huelva, comenzaron a asentarse en la provincia, adaptando, de alguna forma, este nuevo enclave a su estilo de vida.

Mientras en la cuenca minera surgían barrios de aire victoriano para la colonia británica, y en Huelva capital se levantaba el Barrio Reina Victoria, aquí los ingleses buscaban algo muy distinto: el mar.

Así, a finales del siglo XIX, las playas de Punta Umbría se convirtieron en el refugio estival de empleados y familias vinculados a la compañía, que acudían hasta aquí para recuperarse de las dolencias provocadas por las duras condiciones de trabajo en las minas.

El pueblo nació como un lugar donde los mineros de Riotinto se recuperaban. Ayuntamiento de Punta Umbría

Para alojarlos, se creó un pequeño conjunto de casas de madera junto a la ría, conocido como el Barrio de la Salud. Aquellas sencillas construcciones de madera en estilo colonial, concebidas en sus inicios como lugar de reposo, acabaron dejando una huella que resultó decisiva en la identidad de Punta Umbría y en lo que es hoy.

La memoria de aquella colonia se conserva en la Casa de los Ingleses, un centro de interpretación en el que maravillarse descubriendo todo lo referente a la arquitectura y a los espacios de aquellas antiguas viviendas. Muy cerquita, la Casa del Guarda es, además, la única construcción original que permanece del antiguo conjunto.

Un mercado, una ría y mucha vida

Hay que dejar tiempo, en una incursión a Punta, para embriagarse de ese ambiente playero que se extiende, también, hasta su núcleo urbano. Es lo que tienen las localidades costeras: la brisa marina alcanza también sus entrañas, empapando de salitre hasta el último de los recovecos.

La Torre Almenara es uno de los símbolos más conocidos de Punta Umbría. Ayuntamiento de Punta Umbría

Lo sentimos al pasear por la Calle Ancha y al hacer una parada en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, que reivindica esa esencia marinera que define a la localidad desde hace años. Proyectada por el arquitecto Miguel Fisac, nos sirve como previa a otro templo religioso, la Capilla de Nuestra Señora de Lourdes, pequeñita, blanca y sencilla.

Muy cerca se alza la Torre Almenara, el gran símbolo histórico de Punta. Una torre vigía del siglo XVI construida para proteger la costa de las incursiones piratas en el pasado.

Después, habrá que caminar hasta la ría, protagonista absoluta del destino onubense.

La lonja de Punta Umbría es perfecto para comprar boquerones, sardinas, chirlas o chocos. Ayuntamiento Punta Umbría

Punta Umbría cuenta con algunos de los atardeceres más espectaculares de la región. Ayuntamiento de Punta Umbría

Antes de que existieran las carreteras, esta era la única vía de comunicación entre Punta Umbría y Huelva, lo que dio de sí la creación del servicio de las populares canoas, embarcaciones que todavía realizan el trayecto durante el verano con el aliciente de que atraviesan, en su recorrido, el Paraje Natural Marismas del Odiel, un espacio protegido declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Desde el paseo de la ría, eso sí, es menester acercarse a echar un ojo a la lonja de pescado, justo al lado de la marina donde se hallan atracados numerosos barcos de recreo.

Se trata de una de las lonjas importantes de Andalucía, un santuario marinero donde se subastan boquerones y sardinas, chirlas, chocos o pulpos, demostrando que la vertiente gastronómica de la localidad es también uno de sus tesoros. Tiene, además, un pequeño centro donde se explican las artes de pesca tradicionales.

Punta Umbría cuenta con varios parajes protegidos por su valor natural. Ayuntamiento Punta Umbría

Todos los caminos llevan... a la playa

Pero, si hay algo en lo que no escatima la generosa Punta Umbría, es en playas de inmensos arenales y aguas límpidas con las que seducir a sus visitantes. Veinte kilómetros de verdaderos paraísos naturales donde limitarse al descanso, aliñándolo siempre de algún que otro bañito, una vuelta y vuelta sobre la toalla y una —o varias— visitas al chiringuito.

Es, sin duda, uno de los grandes argumentos del destino: nombres como la propia Punta Umbría, Los Enebrales o La Bota corresponden a algunas de las más aclamadas.

Punta, como suelen llamarla los locales, es un lugar donde uno siente que siempre es verano. Ayuntamiento Punta Umbría

Precisamente en esta última abrió este verano un nuevo negocio, Botarate, cuya gastronomía, en manos del chef Ali Elkardoudi, es uno de sus puntos fuertes. Platos como la ensaladilla de gambas al ajillo, el carpaccio de vieira o sus múltiples opciones de pescados al espeto son de obligada cata, sobre todo si es con una sesión de música de manos de uno de sus DJs de fondo, o la puesta de sol —una de las más espectaculares de la provincia— en el horizonte.

La ubicación, junto al Paraje Natural Los Enebrales, es otro reclamo importante, pues se trata de unos de los escasos bosques mixtos de sabinas y enebros que quedan en el litoral andaluz. Existen senderos y pasarelas que atraviesan el bosque dunar hasta llegar al todopoderoso Atlántico.

El Barceló Punta Umbría Mar cuenta con una ubicación inmejorable para disfrutar del destino. Manolo Yllera

No hace falta alejarse demasiado para encontrar el espacio ideal en el que hospedarse durante una visita a Punta Umbría. De hecho, si algo defiende Barceló Punta Umbría Mar, es que se halla flanqueado no por uno, sino por dos espacios protegidos: el Parque Natural Los Enebrales, y la Reserva de Marismas del Odiel.

El próximo invierno las cuatro estrellas del hotel se convertirán en cinco y será un Adults Recommended. Cuenta con una oferta gastronómica extraordinaria: el Umbra Lobby Bar, que ha prolongado su barra hacia una terraza exterior, y Arrozante, con paellas de autor.