Publicada

Hay mercados que forman parte de la vida de una ciudad hasta convertirse en una de sus tradiciones más queridas. Lugares donde los vendedores conocen a sus clientes, los puestos parecen no tener fin y siempre hay algo curioso que descubrir.

Uno de ellos se encuentra en Albacete, donde cada martes cientos de comerciantes llenan los alrededores del Recinto Ferial con ropa, calzado, productos de alimentación y todo tipo de artículos a precios populares.

Hablamos del Mercadillo de Los Invasores, considerado el mercado ambulante más grande de Castilla-La Mancha. Una cita que reúne más de 500 puestos y que se ha convertido en uno de los grandes atractivos comerciales de la ciudad.

Más de 500 puestos.

El mercadillo se celebra todos los martes, generalmente de 8:00 a 14:00 horas, en los Ejidos de la Feria y el entorno del Recinto Ferial de Albacete.

Su extensión permite encontrar prácticamente de todo. En la zona exterior se concentran cientos de puestos dedicados a la venta de ropa, zapatos, bolsos, complementos y artículos para el hogar.

Tampoco faltan juguetes, plantas, flores, objetos de decoración y pequeños utensilios. Una variedad que invita a recorrer los pasillos sin demasiada prisa, buscando alguna ganga entre los mostradores.

Frutas, quesos y encurtidos

Pero Los Invasores no es únicamente un lugar para comprar ropa. La alimentación también ocupa un espacio destacado, especialmente en la zona de la antigua lonja del Recinto Ferial.

Allí, los puestos se llenan de frutas y verduras frescas, embutidos, quesos, frutos secos y golosinas, convirtiendo el paseo en una pequeña ruta por los sabores más tradicionales.

Entre los productos más apetecibles destacan los encurtidos, con aceitunas, pepinillos y otras especialidades que aportan color a los mostradores y recuerdan a los mercados de toda la vida.

Esta combinación de alimentación y artículos cotidianos es precisamente uno de los motivos por los que el mercadillo continúa atrayendo cada semana a vecinos y visitantes.

¿Por qué se llama Los Invasores?

Aunque su nombre pueda resultar sorprendente, tiene una explicación bastante curiosa. Los orígenes del mercado se remontan a los años sesenta, cuando numerosos vendedores ambulantes comenzaron a instalar sus puestos en diferentes puntos de Albacete.

Durante la década siguiente, los comerciantes pasaron a ocupar los Ejidos de la Feria, una explanada donde antiguamente se celebraban encuentros relacionados con la compraventa de ganado.

Cada martes llegaban tantas furgonetas y vendedores que parecía que estaban invadiendo aquel espacio. Por casualidad, en aquella época también se emitía en televisión la popular serie estadounidense Los invasores.

Los vecinos comenzaron a utilizar ese nombre para referirse al mercado y, con el tiempo, terminó convirtiéndose en su denominación más conocida.

Actualmente, el mercadillo mantiene su ubicación junto al Recinto Ferial, un edificio histórico construido en el siglo XVIII, y únicamente interrumpe su actividad habitual durante la Feria de Albacete y las jornadas necesarias para su montaje y desmontaje.

Qué visitar en Albacete

Después de recorrer los puestos, merece la pena aprovechar la mañana para descubrir algunos de los lugares más interesantes de Albacete. El Recinto Ferial se encuentra a unos quince minutos caminando del centro, por lo que resulta sencillo continuar la visita a pie.

Una de las paradas imprescindibles es el Pasaje de Lodares, una elegante galería comercial de principios del siglo XX que sorprende por su arquitectura modernista y su cubierta acristalada.

Pasaje de Lodares en Albacete. iStock

También merece una visita la Catedral de San Juan Bautista, situada en pleno centro histórico, así como la plaza del Altozano, uno de los espacios más representativos de la ciudad.

Para quienes prefieran disfrutar de un paseo tranquilo, el Parque Abelardo Sánchez ofrece amplias zonas arboladas y alberga el Museo de Albacete, donde se pueden descubrir piezas arqueológicas y colecciones artísticas.

Y si la visita coincide con la hora de comer, nada mejor que acercarse a alguno de los restaurantes tradicionales para probar especialidades manchegas como el atascaburras, el gazpacho manchego o las migas.