Con el mes de octubre, Asturias vuelve a convertirse en uno de los destinos más apetecibles para quienes disfrutan de las escapadas gastronómicas. Entre platos de cuchara, recetas tradicionales y celebraciones populares, el otoño trae consigo algunas de las citas más esperadas del año.
Una de ellas tendrá lugar en Oviedo, donde del 15 al 25 de octubre se celebrarán las Jornadas Gastronómicas del Desarme, una tradición que combina buena mesa, historia y actividades culturales en pleno corazón de la capital asturiana.
Durante estos días, más de 60 restaurantes y sidrerías ofrecerán el conocido Menú del Desarme, compuesto por tres platos que forman parte de la identidad gastronómica de la ciudad. Una celebración reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional que tiene su jornada central el 19 de octubre.
Tres platos tradicionales
El gran protagonista será un menú que apenas necesita presentación entre los ovetenses. Para comenzar, garbanzos con bacalao y espinacas, una receta de cuchara especialmente apropiada para los primeros días frescos del otoño.
Después llegan los callos al estilo de Oviedo, uno de los platos más representativos de la cocina local, caracterizados por su presentación tradicional y su sabor intenso.
Y para terminar, nada mejor que un arroz con leche, el postre asturiano por excelencia, elaborado lentamente hasta conseguir su característica textura cremosa.
Además del menú completo, del 15 al 25 de octubre se celebrarán los Bocados del Desarme, una propuesta en la que diferentes establecimientos prepararán pinchos y pequeñas elaboraciones inspiradas en los ingredientes de esta tradición.
Música y recreaciones
La celebración irá mucho más allá de los restaurantes. Durante el fin de semana previo al 19 de octubre, las calles de Oviedo recuperarán parte de su pasado con desfiles de personajes vestidos de época y diferentes actividades culturales.
Entre las propuestas más llamativas estará la recreación histórica de las batallas del Desarme, prevista para el domingo 18 de octubre en el Parque de Invierno, donde también se podrá conocer cómo eran los antiguos campamentos militares.
La programación incluirá igualmente música, conferencias y encuentros gastronómicos, además de actos organizados por la Cofradía del Desarme, encargada de mantener viva esta tradición.
Una fiesta por la paz
Aunque hoy se relaciona principalmente con la gastronomía, el origen del Desarme se encuentra en los acontecimientos históricos que rodearon el final de las guerras carlistas durante el siglo XIX.
Con el paso del tiempo, Oviedo convirtió aquella conmemoración en una celebración de la paz y la reconciliación. Los encuentros alrededor de la mesa comenzaron a adquirir protagonismo como símbolo de convivencia entre antiguos adversarios.
Arroz con leche.
De aquella época procede la receta de garbanzos con bacalao y espinacas, vinculada a los ranchos que se preparaban durante la Cuaresma. Posteriormente se incorporaron los callos y, ya en el siglo XX, el arroz con leche.
Así nació el menú de tres platos que cada 19 de octubre vuelve a llenar las mesas de la ciudad y que ha convertido el Desarme en una de las tradiciones gastronómicas más singulares de Asturias.
Qué ver en Oviedo
Después de disfrutar del menú, merece la pena aprovechar la visita para descubrir el casco histórico de Oviedo, donde las calles empedradas, las plazas y los edificios centenarios permiten recorrer buena parte de su historia a pie.
Una de las paradas imprescindibles es la Catedral de San Salvador, situada en la plaza de Alfonso II el Casto. Desde allí se puede continuar hacia la plaza de Trascorrales, el Ayuntamiento y el tradicional mercado del Fontán.
Catedral de Oviedo.
Tampoco puede faltar un paseo por la calle Gascona, conocida por sus numerosas sidrerías, o por el Campo de San Francisco, uno de los grandes espacios verdes de la capital asturiana.
Para quienes quieran alargar la escapada, el Monte Naranco ofrece otra perspectiva de la ciudad y permite conocer dos joyas del prerrománico asturiano: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.
De esta forma, una jornada que comienza alrededor de un plato de garbanzos puede terminar entre monumentos, sidrerías y paseos históricos, descubriendo una ciudad donde la gastronomía también forma parte de su patrimonio.
