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Castilla y León conserva numerosos pueblos y pequeños núcleos formados por viviendas de piedra, antiguas construcciones agrícolas y grandes espacios abiertos. Estas propiedades atraen tanto a quienes desean alejarse de la ciudad como a inversores interesados en el turismo.

Una de las oportunidades más recientes se encuentra en la provincia de Salamanca. Se trata de un conjunto formado por 16 propiedades, entre las que figuran tres casas, cuatro corrales, antiguos pajares, tenadas y diferentes terrenos.

El enclave sale al mercado por 295.000 euros y suma alrededor de 2.000 metros cuadrados construidos, según la información publicada por la inmobiliaria encargada de su venta.

Una aldea salmantina

La aldea de Salamanca formada por 16 propiedades. Aldeas abandonadas

Situado en plena naturaleza, el núcleo conserva el aspecto de los antiguos caseríos salmantinos. Sus calles permanecen cubiertas de hierba y las viviendas mantienen paredes de piedra, vigas de madera y cubiertas de teja árabe.

Según el anuncio de Aldeas Abandonadas, el inmueble puede destinarse a uso residencial o empresarial.

La aldea se encuentra a unos 205 kilómetros de Madrid, una distancia que puede recorrerse en poco más de dos horas en coche, dependiendo del punto de salida y del estado del tráfico.

Tres casas de piedra

El complejo dispone de tres viviendas construidas con paredes de piedra, vigas de madera y teja tradicional. Dos de ellas están reformadas y cuentan con patio interior, mientras que la tercera necesita rehabilitación.

Una de las casas habitables tiene una chimenea de leña conectada a los radiadores. No obstante, el anuncio precisa que sería necesario mejorar el aislamiento térmico para conseguir un funcionamiento más eficiente.

La inmobiliaria señala que, por sus características actuales, los mejores meses para utilizar las viviendas son los comprendidos entre abril y octubre.

Una casita equipada

A las tres casas principales se suma una pequeña construcción de unos 30 metros cuadrados. Es de nueva planta y se encuentra revestida de piedra para integrarse con la arquitectura del entorno.

Su interior dispone de baño, cocina y estufa de pellets. Puede emplearse como alojamiento independiente, casa de invitados o estancia auxiliar sin necesidad de acometer inicialmente una reforma.

Cuatro corrales

La finca incluye cuatro corrales de unos 500 metros cuadrados cada uno. Uno de ellos alberga olivos, nogales, higueras, un jardín mediterráneo y un pequeño huerto preparado con programadores de riego.

En este mismo espacio se encuentran la casita de piedra y un gallinero separado mediante una alambrada.

Las casas de piedra incluidas en el conjunto. Aldeas abandonadas

Los otros tres corrales pueden utilizarse para tener caballos, burros, ovejas, conejos u otros animales. También ofrecen espacio para crear jardines, zonas de descanso o instalaciones vinculadas a un futuro negocio.

La agencia indica que existe la posibilidad de incorporar una piscina en cualquiera de estos espacios, aunque previamente habría que consultar la normativa y solicitar las autorizaciones correspondientes.

Pajares y tenadas

Las 16 propiedades que integran el conjunto no equivalen a 16 viviendas independientes. La cifra incluye casas, corrales, solares y terrenos donde antiguamente se levantaban pajares y tenadas.

Muchas de estas construcciones agrícolas han desaparecido, pero todavía se conservan restos de sus paredes de piedra. Estos muros permiten distinguir los límites originales de cada espacio.

La parcela anunciada ocupa 0,4 hectáreas, equivalentes a unos 4.000 metros cuadrados de terreno.

Un cielo sin luces

La ausencia de iluminación artificial es otro de los atractivos destacados por la inmobiliaria. Durante la noche, el entorno permite contemplar la luna, las estrellas y la Vía Láctea sin el resplandor habitual de las ciudades.

La casa principal cuenta con una terraza a la que se accede mediante una escalera de piedra desde el patio. Este espacio fue creado especialmente para observar el cielo durante las noches despejadas.

El enclave también está alejado del tráfico y del ruido urbano. Los sonidos proceden principalmente de los pájaros, las vacas y otros animales que habitan en los alrededores.

Servicios cercanos

A pesar de encontrarse rodeada de naturaleza, la aldea dispone de algunos servicios a poca distancia. Una piscina municipal y varios restaurantes se sitúan a aproximadamente 1.500 metros.

También existe un punto de conexión a la red de fibra óptica a unos 200 metros de las viviendas. Antes de contratar el servicio habría que consultar las condiciones técnicas y económicas necesarias para llevarlo hasta las casas.

Esta posibilidad puede resultar interesante para quienes deseen teletrabajar o gestionar un establecimiento turístico desde la propia finca.

Diferentes usos

Por sus dimensiones, el complejo puede transformarse en una residencia para una familia numerosa, una propiedad compartida o un espacio destinado al turismo.

La existencia de dos casas reformadas, otra pendiente de rehabilitación y una pequeña vivienda equipada permite abordar el proyecto de manera progresiva.

También podría plantearse como alojamiento, centro de retiros o espacio para organizar actividades en contacto con la naturaleza. Cualquier iniciativa estaría condicionada por los usos urbanísticos y las licencias correspondientes.

Precio de venta

El precio se fija en 295.000 euros y la ficha inmobiliaria contempla la posibilidad de obtener financiación hipotecaria.

A esta cantidad habría que sumar los impuestos, los gastos asociados a la compraventa y la inversión necesaria para rehabilitar las construcciones pendientes o mejorar su aislamiento.

Su principal atractivo reside en reunir 16 propiedades, tres casas de piedra, cuatro corrales y unos 2.000 metros cuadrados construidos dentro de un mismo núcleo natural.