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Julia Otero lleva más de cuatro décadas siendo una de las voces más reconocibles de la radio y el periodismo en España. Sin embargo, lejos de los estudios y los micrófonos, existe una diminuta aldea de Lugo a la que continúa regresando para reencontrarse con sus raíces: A Penela.

La periodista nació en Galicia, aunque con apenas tres años se trasladó junto a sus padres a Barcelona. Aquella mudanza no rompió su relación con su tierra natal. Desde niña, los veranos significaban volver al entorno de Monforte de Lemos, pasar largas temporadas con sus abuelos y recuperar el ritmo pausado de la vida rural.

Esa tradición continúa décadas después. Otero intenta regresar varias veces al año y conserva aquí una casa familiar vinculada a sus abuelos que rehabilitó con el paso del tiempo. Volver significa también reencontrarse con los vecinos y con "la tribu", como ella misma denomina a ese círculo que mantiene vivo su vínculo con Galicia.

Una aldea de poco más de 30 habitantes

A Penela se encuentra a unos cinco kilómetros de Monforte de Lemos, en el interior de la provincia de Lugo. Su población apenas supera la treintena de habitantes durante buena parte del año, aunque la llegada del verano devuelve temporalmente a familias que mantienen sus raíces en la zona.

No hay grandes hoteles, avenidas comerciales ni monumentos rodeados de visitantes. El paisaje está formado por pequeñas carreteras, campos, vegetación y casas de piedra que conservan la apariencia característica de muchas aldeas del interior gallego.

Precisamente ahí reside buena parte de su atractivo. A Penela invita más a caminar y observar que a seguir una larga lista de lugares imprescindibles. El silencio, los caminos rurales y el paisaje permiten descubrir una Galicia alejada de los destinos más concurridos.

El entorno conserva además vestigios de una ocupación mucho más antigua. La presencia de un castro en la zona recuerda que estas tierras estuvieron habitadas siglos antes de que las actuales aldeas comenzaran a dibujar el paisaje de la comarca.

Un templo con raíces románicas

Uno de los principales elementos patrimoniales de A Penela es la iglesia de Santa María da Penela, un pequeño templo de origen románico que conserva elementos de diferentes etapas constructivas.

Entre sus partes más interesantes se encuentran la portada y la torre campanario, separada del cuerpo principal del edificio. Su aspecto sencillo encaja perfectamente con el paisaje rural que la rodea.

En la torre aparece además un arco de medio punto y se conserva una inscripción latina relacionada con su construcción. Son pequeños detalles que permiten descubrir la historia de un edificio que durante generaciones ha formado parte de la vida cotidiana de la aldea.

La iglesia se convierte así en uno de esos monumentos que no necesitan grandes dimensiones para justificar una parada. Su interés está precisamente en la conexión con el lugar y en la sensación de encontrarse ante un pedazo de la historia rural de Galicia.

Caminos entre el verde de Lugo

El entorno de A Penela también permite organizar pequeños paseos por los montes y caminos rurales que rodean la localidad.

Aquí el paisaje cambia con las estaciones. El verde domina durante buena parte del año, mientras que en otoño los bosques adquieren tonalidades ocres y rojizas y la niebla transforma por completo las primeras horas de la mañana.

Para quienes quieran ampliar la escapada, la cercanía con Monforte de Lemos permite combinar fácilmente la tranquilidad de la aldea con una localidad que reúne buena parte del patrimonio histórico de esta zona de Lugo.

Apenas unos kilómetros separan ambos lugares, por lo que Monforte funciona como complemento natural de una visita a A Penela y también como una de las principales puertas para comenzar a explorar la Ribeira Sacra.

Monforte y una fortaleza sobre la ciudad

El perfil de Monforte de Lemos está dominado por el conjunto monumental de San Vicente do Pino, levantado en la parte alta de la ciudad.

Allí se encuentran la Torre del Homenaje, el Palacio de los Condes de Lemos y el antiguo monasterio benedictino. Juntos forman uno de los conjuntos históricos más reconocibles del interior de Galicia.

Castillo y Monasterio en Monforte de Lemos. iStock

La Torre del Homenaje, construida durante la Edad Media, alcanza unos 30 metros de altura y constituye uno de los grandes símbolos de Monforte. Desde su parte superior se contempla la ciudad y buena parte del paisaje que se extiende a su alrededor.

Subir hasta este punto permite además comprender la importancia histórica que tuvo Monforte como centro de poder de los Condes de Lemos, una de las grandes familias nobiliarias de Galicia.

El conocido como 'Escorial gallego'

Otro de los edificios imprescindibles se encuentra en una zona más baja de la ciudad. Se trata del Colegio de Nuestra Señora de la Antigua, conocido popularmente como el 'Escorial gallego' por las dimensiones y la monumentalidad de su arquitectura.

El edificio presenta una marcada estética herreriana y esconde un interesante patrimonio artístico. Entre las obras que conserva aparecen piezas vinculadas a nombres fundamentales de la pintura europea, incluido El Greco.

Vista superior del Colegio de Nuestra Señora de la Antigua. iStock

Su monumental escalera es otro de los elementos que más llaman la atención durante la visita y refuerza la sensación de encontrarse ante un edificio poco habitual para una ciudad de estas dimensiones.

Junto con San Vicente do Pino, este conjunto ayuda a explicar por qué Monforte merece mucho más que una parada rápida antes de continuar hacia los viñedos y cañones de la Ribeira Sacra.

Una puerta de entrada a la Ribeira Sacra

La ubicación de A Penela permite además ampliar el viaje hacia uno de los paisajes más singulares de Galicia: la Ribeira Sacra.

Este territorio se extiende alrededor de los ríos Sil y Miño y combina monasterios, bosques, pequeños pueblos y viñedos plantados sobre pronunciadas pendientes. En algunos puntos, las cepas parecen descender directamente hacia el agua.

Los miradores repartidos por los cañones permiten contemplar este paisaje desde las alturas, mientras que las carreteras secundarias conducen hasta bodegas, iglesias y pequeñas aldeas donde todavía se mantiene una fuerte relación con el territorio.

Es una excursión que encaja especialmente bien con el carácter de A Penela: carreteras tranquilas, patrimonio disperso y paisajes que invitan a recorrer esta parte de Lugo sin demasiadas prisas.

Una escapada que también se disfruta en la mesa

Como ocurre en buena parte de Galicia, la gastronomía completa cualquier recorrido por la zona. Monforte de Lemos reúne restaurantes donde descubrir tanto productos del interior como pescados y mariscos procedentes de la costa.

Carnes, platos tradicionales y productos de temporada comparten protagonismo con los vinos de la Denominación de Origen Ribeira Sacra, elaborados en un territorio donde la viticultura forma parte del paisaje desde hace siglos.

En las cartas tampoco resulta extraño encontrar productos tan ligados a la cocina gallega como los mejillones, preparados al vapor o incorporados a recetas más elaboradas.

A Penela resume así buena parte de lo que muchos viajeros buscan cuando se adentran en la Galicia interior: pequeñas aldeas, casas de piedra, caminos rodeados de naturaleza y un patrimonio que aparece casi sin avisar entre el paisaje.