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Pasar del ruido de la ciudad a la más absoluta tranquilidad en un pequeño núcleo rural rodeado de naturaleza, es una posibilidad que todavía ofrecen algunos rincones del norte de España.

A unos 40 kilómetros de la ciudad asturiana de Gijón y con las primeras playas del Cantábrico a apenas 17 kilómetros, se encuentra una singular aldea asturiana que ha salido al mercado con varias viviendas, terrenos y construcciones destinadas al turismo rural.

El conjunto está formado por ocho edificaciones, además de elementos tradicionales como un hórreo y una bolera asturiana. A ello se suman alrededor de 15 hectáreas entre terrenos rústicos y suelo con posibilidades de desarrollo.

Conjunto de casas asturianas en venta. Aldeas Abandonadas.

La propiedad se comercializaba inicialmente por 2,3 millones de euros, pero su precio ha experimentado una importante rebaja. Actualmente puede adquirirse por 1,7 millones de euros, 600.000 euros menos.

Uno de los principales atractivos de esta aldea es la variedad de construcciones que se reparten por la propiedad. Algunas tienen más de un siglo de historia y han sido rehabilitadas respetando la arquitectura tradicional de la zona.

Ocho edificaciones

La primera de ellas es una construcción de piedra del siglo XIX distribuida en dos plantas y con aproximadamente 420 metros cuadrados. El inmueble ha sido rehabilitado siguiendo los usos tradicionales de la zona y actualmente alberga tres casas rurales con capacidad conjunta para 22 personas. En su interior aparecen elementos como salones con chimenea y diferentes dormitorios.

La segunda construcción también pertenece al siglo XIX. Se trata de otra antigua casa de piedra, en este caso con dos plantas más cubierta y alrededor de 340 metros cuadrados. Tras su rehabilitación, el edificio se distribuyó en una vivienda, tres apartamentos rurales y un almacén. En total, sus alojamientos tienen capacidad para unas 16 personas.

Entre las diferentes estancias aparecen dormitorios, salones y chimeneas, manteniendo el estilo rústico que caracteriza buena parte de las construcciones del conjunto.

Casas rurales para entrar a vivir

No todos los edificios tienen más de un siglo. Dentro de la aldea aparece también una construcción más moderna, levantada hace aproximadamente 40 años. Cuenta con una única planta y unos 200 metros cuadrados de superficie.

Posteriormente fue rehabilitada como casa de turismo rural siguiendo igualmente un estilo rústico y actualmente tiene capacidad para ocho personas.

Casa abandonada en venta. Aldeas Abandonadas.

Otra de las construcciones más singulares es una pequeña edificación antigua de piedra, de unos 30 metros cuadrados. Su aspecto recuerda al de una cabaña tradicional y actualmente se utiliza como vivienda para dos personas.

A ellas se suma una quinta construcción, levantada hace alrededor de 60 años. Tiene una sola planta, aproximadamente 60 metros cuadrados y capacidad para cuatro personas.

La propiedad cuenta además con una vivienda de nueva construcción. Este inmueble se diferencia de los anteriores por adoptar un estilo más moderno y dispone de aproximadamente 93 metros cuadrados repartidos en dos plantas.

Más posibilidades de rehabilitación

El conjunto todavía ofrece posibilidades para aumentar considerablemente su capacidad. Una de las construcciones está destinada actualmente a nave ganadera y almacén. Tiene una superficie aproximada de 400 metros cuadrados y, según se indica en la información de venta, podría transformarse para albergar alrededor de diez apartamentos rurales, un hotel u otros proyectos relacionados con el turismo.

Existe además otra construcción de aproximadamente 60 metros cuadrados repartidos en dos plantas. Actualmente se encuentra en mal estado y necesita rehabilitación, pero supone otro espacio que podría recuperarse dentro del conjunto.

La presencia del hórreo y de una bolera asturiana completa una propiedad en la que conviven construcciones tradicionales, alojamientos rurales y edificios de diferentes épocas.

15 hectáreas de terreno

La superficie disponible es otro de los grandes atractivos de la propiedad. Alrededor de las edificaciones existen aproximadamente 22.000 metros cuadrados de terreno recalificado.

Según la información facilitada en el anuncio, estos suelos permiten plantear la construcción de viviendas unifamiliares, un hotel rural, apartamentos y otras actividades relacionadas con el turismo rural.

La parcela mínima sería de 800 metros cuadrados, mientras que la edificabilidad indicada alcanza un 20% para la edificación principal y un 10% para construcciones auxiliares. Rodeando este espacio aparecen además unas 12 hectáreas de terreno rústico de buena calidad.

Actualmente parte de estos terrenos se utiliza para una explotación ganadera y una superficie considerable dispone de una concesión de agua destinada al riego.

Agua y servicios

A pesar de encontrarse en un entorno rural, la aldea dispone de diferentes servicios e infraestructuras. Uno de ellos es el agua. En el propio núcleo y sus proximidades existen manantiales con abundante caudal que, según la información disponible sobre la propiedad, pueden aprovecharse.

También cuenta con suministro eléctrico y el transformador se encuentra dentro del propio núcleo rural. A ello se suma infraestructura telefónica, con una terminal de 20 líneas situada en el lugar, además de cobertura móvil.

Estas características, junto a las construcciones ya rehabilitadas, permiten que buena parte del conjunto pueda utilizarse sin tener que acometer una rehabilitación integral de todos sus edificios.

Un entorno para descubrir Asturias

Más allá de la propia aldea, su ubicación permite aprovechar la estancia para descubrir algunos de los paisajes más característicos del Principado. A unos 40 kilómetros se encuentra Gijón, donde es posible recorrer el barrio de Cimavilla, acercarse hasta el cerro de Santa Catalina o pasear junto al Cantábrico por la playa de San Lorenzo.

La costa queda todavía más cerca. Las primeras playas se encuentran aproximadamente a 17 kilómetros, permitiendo cambiar en poco tiempo los paisajes verdes del interior por arenales, acantilados y pequeñas localidades marineras.

Desde esta zona también pueden plantearse escapadas hacia localidades costeras como Candás o Luanco y continuar el recorrido hacia el entorno del cabo Peñas.

Puertos pesqueros, miradores abiertos al Cantábrico y la gastronomía asturiana completan las posibilidades de una ubicación que permite combinar naturaleza, turismo rural, costa y ciudades sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.