Asturias conserva numerosos rincones donde pueblos de piedra, montañas, bosques y cursos de agua forman algunos de los paisajes más característicos del norte de España.
Precisamente en uno de estos entornos se encuentra una singular propiedad anunciada en Aldeas Abandonadas: un pueblo completo acompañado por una enorme extensión de terreno.
El conjunto reúne viviendas, construcciones tradicionales e infraestructuras repartidas por una finca marcada por los pequeños cauces, la vegetación y el relieve montañoso.
Un pueblo completo
La propiedad está formada por 14 casas, a las que se suman cuadras, una iglesia, un cementerio y otras construcciones vinculadas históricamente a la vida del núcleo rural.
Entre todos los edificios sobresale una gran casona señorial situada frente a la iglesia, que perteneció antiguamente a los señores del pueblo.
La iglesia del pueblo, rodeada por el paisaje montañoso de Asturias.
La construcción destaca por su tamaño y se encuentra dentro de un amplio corral. El conjunto conserva también un palomar, una cuadra y un hórreo.
Este último constituye uno de los elementos más reconocibles de la arquitectura tradicional asturiana y forma parte todavía del paisaje de numerosos pueblos del Principado.
Las distintas edificaciones, viviendas, fincas e infraestructuras se encuentran repartidas dentro del perímetro de la propiedad.
La orientación predominante del terreno es hacia el este, aunque también existen zonas orientadas al norte y al sur, según recoge la descripción inmobiliaria.
Una finca entre ríos
El terreno alcanza las 770 hectáreas, una superficie que permite encontrar dentro de la misma propiedad paisajes muy diferentes.
La finca está drenada por pequeños regueros y cauces y se encuentra encajada entre ríos, por lo que el agua desempeña un papel importante en la configuración del entorno.
El entorno natural de la aldea, entre bosques, ríos y montañas.
Los hayedos constituyen la formación vegetal predominante, aunque las zonas de roca también ocupan una superficie considerable.
A ellas se suman brezales, helechos, piornos y tojales, además de diferentes especies arbóreas repartidas por el territorio.
Entre ellas aparecen robles, hayas, fresnos, arces, acebos y avellanos, componiendo un paisaje especialmente frondoso y cambiante a lo largo del año.
Tradicionalmente, estos terrenos han estado vinculados al aprovechamiento ganadero y forestal, incluyendo también la obtención de leña.
Fauna en plena naturaleza
La riqueza natural de la propiedad no se limita a su vegetación. El anuncio recoge también la presencia de distintas especies características de los ecosistemas de montaña.
Uno de los datos más llamativos es la existencia de un cantadero histórico de urogallo, una especie especialmente ligada a los grandes bosques del norte peninsular.
La zona también se describe como adecuada para albergar núcleos reproductores de oso pardo.
A ellos se suman otros animales como el ciervo, la lagartija serrana, el murciélago de bosque y la nutria.
Entre las aves presentes en el entorno se citan especies como el águila real, el aguilucho, la culebrera europea y la perdiz pardilla.
Todo ello permite hacerse una idea del carácter poco urbanizado de un terreno dominado todavía por bosques, montañas y cursos de agua.
Senderismo y montaña
Estas características convierten la finca en un espacio especialmente interesante desde el punto de vista del turismo de naturaleza.
El propio anuncio señala que, por su localización y características, el lugar presenta posibilidades para actividades recreativas como el senderismo y el esquí de travesía.
Los caminos y desniveles del terreno permiten recorrer ambientes muy diferentes, desde zonas de bosque hasta áreas de pasto y superficies rocosas.
Es precisamente esta combinación la que caracteriza muchas de las escapadas por el interior de Asturias, donde el paisaje se convierte en uno de los principales atractivos del viaje.
Aquí, además, las construcciones tradicionales permanecen integradas en un entorno rural que mantiene buena parte de su carácter original.
Bien comunicado
Pese a encontrarse rodeada de naturaleza, la propiedad no está completamente aislada.
Dispone de una red viaria reducida formada por dos carreteras locales que atraviesan el terreno, facilitando el acceso a diferentes puntos de la finca.
Aldeas Abandonadas señala también que el pueblo dispone de buenos accesos, está bien comunicado y se encuentra cerca de todos los servicios.
Esto permite combinar la tranquilidad de un gran entorno rural con una característica especialmente valorada en este tipo de propiedades: no tener que renunciar por completo a las comunicaciones.
Casi 500.000 euros menos
La singularidad del conjunto también se refleja en su precio. Inicialmente salió al mercado por 2.387.900 euros.
Actualmente, la propiedad se anuncia por 1.890.000 euros, lo que supone una rebaja de 497.900 euros respecto a la cantidad inicial.
Más allá de la compraventa, el lugar ofrece una imagen muy reconocible de la Asturias interior: casas tradicionales, hórreos, bosques, fauna salvaje, montañas y ríos.
Un paisaje pensado para quienes buscan descubrir el Principado desde su vertiente más rural y alejada de los grandes núcleos turísticos.
