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Lamine Yamal afronta, con apenas 19 años, una temporada en la que su peso dentro del FC Barcelona ha dado un nuevo salto. El extremo de Rocafonda , se ha consolidado como una de las principales referencias ofensivas del equipo y esta temporada formará parte por primera vez del grupo de capitanes.

Su momento deportivo llega además después de una temporada difícil de olvidar. Tras conquistar el Mundial con España, el joven futbolista aparece entre los grandes aspirantes al Balón de Oro. Un protagonismo creciente que hace que prácticamente cada uno de sus movimientos esté bajo los focos.

Lejos de los estadios y de toda esa exposición mediática, el futbolista cuenta con un lugar donde disfrutar de mayor tranquilidad. Se encuentra en Esplugues de Llobregat, una localidad de alrededor de 48.000 habitantes situada prácticamente a las puertas de Barcelona.

Pese a formar parte de su entorno metropolitano, conserva espacios verdes, rincones históricos y algunas de las zonas residenciales más exclusivas de los alrededores de la Ciudad Condal. Precisamente aquí ha establecido su residencia el futbolista.

Se trata de una propiedad de lujo que ya era conocida antes de su llegada puesto que anteriormente perteneció a Gerard Piqué y Shakira. Ubicada en Ciudad Diagonal, la vivienda ocupa una extensa parcela con jardines y cuenta con diferentes espacios deportivos y de ocio que permiten combinar entrenamiento, descanso y privacidad.

Mucho más que urbanizaciones exclusivas

Aunque Esplugues suele asociarse con sus grandes viviendas y áreas residenciales, basta con recorrer sus calles más antiguas para descubrir un patrimonio histórico poco conocido que muestra una cara completamente diferente del municipio.

El núcleo histórico todavía conserva parte de la apariencia de aquellas pequeñas poblaciones agrícolas que durante siglos caracterizaron el Baix Llobregat. Casas tradicionales, plazas recogidas y calles de dimensiones reducidas recuerdan un pasado rural que continúa presente pese al crecimiento experimentado por la localidad

Uno de los recorridos más interesantes pasa por el carrer de Montserrat, donde sobreviven edificios históricos y antiguas masías levantadas entre los siglos XVI y XVII. Construcciones como Can Bialet y Can Cargol permiten imaginar cómo era esta zona antes de quedar integrada en la gran área urbana que actualmente rodea Barcelona.

A poca distancia aparece el Monasterio de Montsió, uno de los conjuntos con una historia más peculiar de Esplugues. El edificio gótico estuvo originalmente situado en Barcelona, pero durante el siglo XX parte del conjunto fue desmontado y reconstruido en su actual emplazamiento, convirtiéndose en una de las piezas patrimoniales más singulares de la localidad.

Un municipio ligado al modernismo catalán

La historia de Esplugues también está estrechamente relacionada con la cerámica arquitectónica. Durante años, sus fábricas produjeron azulejos y piezas ornamentales que terminarían decorando algunos de los edificios modernistas más reconocibles de Cataluña.

Uno de los nombres fundamentales de aquella industria fue Pujol i Bausis, la fábrica conocida como La Rajoleta. De sus instalaciones salieron elementos cerámicos utilizados en proyectos de arquitectos tan importantes como Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch.

Actualmente, el antiguo recinto permite acercarse a aquel pasado industrial y descubrir los hornos empleados para fabricar las piezas. Una visita que ayuda a comprender el proceso artesanal que existía detrás de muchos de los colores, formas y revestimientos que hoy identificamos inmediatamente con el modernismo barcelonés.

Muy cerca se encuentra el Museu Can Tinturé, ubicado en una antigua residencia señorial. Su colección está especializada en azulejos de muestra y permite completar el recorrido por una tradición ceramista que convirtió a Esplugues en un enclave importante para la arquitectura catalana de finales del siglo XIX y principios del XX.

Parques históricos y vistas de Barcelona

Esplugues también ofrece alternativas para quienes prefieren los espacios al aire libre. El Parque de Can Vidalet es uno de sus rincones verdes más agradables, con caminos entre vegetación, un pequeño estanque, puentes y elementos ornamentales que conservan la estética de los antiguos jardines históricos.

Para disfrutar de una perspectiva completamente diferente hay que ganar altura hasta llegar a Sant Pere Màrtir. Este punto elevado funciona como un excelente balcón natural desde el que contemplar Barcelona, el delta del Llobregat y la línea del Mediterráneo, con una panorámica especialmente atractiva durante las últimas horas del día.

esplugues-llobregat.jpLago Can Vidalet's Park en Esplugues de Llobregat.g iStock

Esplugues de Llobregat reúne así dos caras que conviven a pocos kilómetros del centro de Barcelona. Una de ellas permanece vinculada a su pasado agrícola, artesanal e industrial, visible todavía en las masías, edificios históricos y antiguos espacios relacionados con la producción de cerámica.

La otra muestra un municipio moderno que se ha convertido en una de las zonas residenciales más cotizadas del área metropolitana, especialmente entre quienes buscan privacidad y tranquilidad manteniendo Barcelona a pocos minutos. Una combinación que también ha llevado a Lamine Yamal a elegir este rincón como lugar para establecer su residencia.