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Carlos Sobera es uno de los presentadores más reconocidos de la televisión española. Alcanzó una enorme popularidad al frente de ¿Quién quiere ser millonario? y actualmente continúa ligado a Mediaset como uno de sus rostros más conocidos.

Entre sus trabajos destaca First Dates, el programa de citas de Cuatro en el que ejerce como anfitrión. Sin embargo, cuando necesita alejarse de los focos y del ritmo de los platós, tiene un lugar al que regresar.

Se trata de Cubillos de Losa, una pequeña localidad de la provincia de Burgos, situada en la comarca de Las Merindades, que apenas cuenta con unas decenas de habitantes.

El pueblo pertenece al municipio de Junta de Traslaloma y se encuentra rodeado de un paisaje marcado por montes, praderas y pequeños núcleos rurales.

Muy cerca se extiende el Valle de Losa, una de las grandes áreas naturales del norte burgalés y tradicional zona de comunicación entre Burgos y los territorios de Álava y Vizcaya.

Las raíces de Sobera

Para Carlos Sobera, Cubillos de Losa es mucho más que un destino al que acudir para descansar. Aunque el presentador nació en Barakaldo (Vizcaya), sus raíces familiares se encuentran en este pequeño pueblo burgalés.

Fue allí donde pasó muchos de los veranos de su infancia y juventud junto a su familia, en una época que continúa recordando con especial cariño.

"Llegábamos a finales de junio a Cubillos. Oye, tengo una imagen bucólica del campo", explicó el presentador al recordar aquellos años.

La vida entonces era muy diferente a la actual. El propio Sobera ha contado que "el agua había que ir a buscarla a la fuente", una imagen que resume la sencillez de aquellos veranos.

Esa conexión con el campo se ha mantenido con el paso de los años. Carlos Sobera continúa regresando siempre que puede a este pequeño pueblo, donde además conserva tierras que pertenecieron a su familia.

El presentador ha explicado que esos terrenos están vinculados a sus padres y abuelos, originarios de la localidad, por lo que forman parte de esa relación que todavía mantiene con sus raíces.

De hecho, Sobera ya ha hablado públicamente de sus planes para cuando llegue el momento de abandonar definitivamente la televisión. Su intención es retirarse en este entorno y recuperar una forma de vida mucho más ligada al campo.

Entre sus planes está dedicarse a la agricultura y trabajar esas tierras familiares. Incluso ha bromeado con la posibilidad de tener "un par de vacas", una imagen que refleja cómo imagina su futura vida lejos de los platós.

Un pueblo con historia

Cubillos de Losa forma parte de Junta de Traslaloma, municipio compuesto por pequeños núcleos como Castrobarto, Colina, Las Eras, Tabliega, Villalacre o Villaventín.

Su reducido tamaño es precisamente uno de sus principales atractivos. El silencio, los paisajes abiertos y la arquitectura tradicional definen una localidad alejada de las grandes concentraciones turísticas.

En la zona todavía pueden encontrarse casonas de piedra y construcciones características de Las Merindades, muchas de ellas levantadas siguiendo los modelos tradicionales del norte de Burgos.

Uno de los principales elementos patrimoniales de Cubillos es la iglesia de San Juan Bautista, situada en el propio núcleo y perteneciente a la diócesis de Burgos.

El templo, fechado en el siglo XVII, está construido en piedra y forma parte del patrimonio religioso conservado en esta pequeña localidad.

El entorno de Junta de Traslaloma también mantiene numerosos testimonios de su pasado, desde restos vinculados a antiguas vías de comunicación hasta iglesias con elementos románicos y góticos.

Qué ver en los alrededores

El reducido tamaño de Cubillos permite utilizar el pueblo como punto de partida para descubrir otros rincones de Las Merindades.

Uno de los más interesantes es Castrobarto, capital del municipio de Junta de Traslaloma y situada en un punto estratégico entre los valles de Losa y Mena.

El Castillo de Castrobarto, conocido como la Torre de Castrobarto. E.E.

Allí todavía se conservan los restos del castillo de Castrobarto, una antigua torre defensiva del siglo XV que perteneció primero a los Salazar y posteriormente a los Velasco.

Aunque actualmente solo permanece en pie parte de sus muros, su ubicación permite comprender la importancia estratégica que tuvo este enclave para controlar el paso entre ambos valles.

En las laderas de los Montes de la Peña también se encuentra la lobera de Castrobarto, una construcción tradicional utilizada antiguamente para conducir y capturar lobos.

Los amantes del senderismo tienen otra opción en el GR-85, una ruta que atraviesa buena parte de Las Merindades.

El sendero parte de Villasana de Mena, asciende por los Montes de la Peña y alcanza Castrobarto antes de continuar hacia Quincoces de Yuso, pasando por localidades como Villalacre y Villaventín.

Otra visita destacada de la comarca es la iglesia de San Salvador de Escaño, uno de los ejemplos de arquitectura románica rural que se conservan en Las Merindades.

El templo fue construido entre finales del siglo XI y principios del XII y mantiene buena parte de los elementos propios del románico de la zona.

Naturaleza y gastronomía

Más allá de su patrimonio histórico, el principal atractivo de este entorno burgalés se encuentra en el paisaje.

Los Montes de la Peña y los valles próximos permiten realizar rutas a pie o en bicicleta entre pequeños pueblos, zonas de pasto y áreas boscosas.

La gastronomía también tiene un peso importante en la comarca, con productos tradicionales y platos ligados históricamente a la actividad agrícola y ganadera.

Uno de los alimentos más conocidos es la patata losina, protagonista de una feria agrícola, ganadera y artesanal que se celebra en Quincoces de Yuso desde 1997.

La cita tiene lugar tradicionalmente en noviembre y convierte a este producto en uno de los grandes protagonistas de la jornada, junto con otros alimentos y productos artesanales de la zona.

A ello se suman algunos clásicos de la gastronomía burgalesa, como el lechazo, la morcilla, los quesos y los platos elaborados con productos procedentes de las explotaciones agrícolas y ganaderas cercanas.

Un conjunto de atractivos que ayuda a entender por qué Carlos Sobera mantiene una relación tan estrecha con este pequeño rincón de Burgos y por qué lo imagina como el lugar al que regresar cuando decida alejarse definitivamente de los platós.