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La Orden del Temple sigue despertando un enorme interés a pesar del paso de los siglos. Una de las mejores formas de acercarse a su historia es recorrer las construcciones medievales que todavía conservan la huella de estos monjes-caballeros.

Uno de esos lugares es el Castillo de Monzón (Huesca), una imponente fortaleza medieval declarada Monumento Nacional y convertida en uno de los grandes atractivos históricos de la localidad.

Su historia está estrechamente ligada a los templarios y también a Jaime I el Conquistador, que pasó parte de su infancia entre sus muros. Actualmente, además, alberga un centro de interpretación dedicado a la Orden del Temple.

La historia del castillo

Hablar del Castillo de Monzón supone adentrarse en la historia de los templarios y en uno de los enclaves estratégicos más importantes de la Edad Media en esta zona de la península.

La fortaleza se encontraba en una posición privilegiada entre los territorios aragoneses y catalanes. Con el paso de los siglos fue escenario de numerosos conflictos y llegó a convertirse en uno de los últimos reductos templarios frente a las tropas de Jaime II.

Castillo de Monzón (Huesca), fortaleza de origen árabe del siglo X. E.E.

Su origen se encuentra en un antiguo bastión musulmán del siglo X que pasó a manos cristianas en 1089, tras la conquista de Sancho Ramírez. Más tarde, en 1143, el castillo fue entregado a la Orden del Temple.

Durante el dominio templario se reforzó considerablemente el conjunto defensivo. Se levantaron y acondicionaron murallas, torres, caballerizas, dormitorios y otras dependencias necesarias para la vida de la comunidad.

Uno de los episodios más importantes tuvo lugar a comienzos del siglo XIV. Después de que comenzase la persecución de los templarios, la fortaleza resistió durante meses el asedio de las tropas de Jaime II hasta su capitulación en 1309.

La Orden del Temple acabaría siendo suprimida oficialmente en 1312 por el papa Clemente V durante el Concilio de Vienne. Sin embargo, la importancia militar del castillo continuó mucho después.

En 1642 y 1643 volvió a sufrir asedios durante la Guerra de los Segadores. Ya en el siglo XIX fue ocupado por las tropas francesas del mariscal Suchet durante la Guerra de la Independencia y liberado el 15 de febrero de 1814.

Buena parte del aspecto defensivo que presenta actualmente procede de las reformas realizadas durante la Edad Moderna, especialmente en el siglo XVIII. La funcionalidad militar se impuso entonces sobre cualquier intención ornamental.

Entre sus elementos más antiguos se encuentra la Torre del Homenaje, cuyos orígenes se remontan a los siglos IX y X. Construida en mampostería y con presencia de opus spicatum, fue uno de los puntos defensivos fundamentales de la fortaleza.

Qué ver en el castillo

Recorrer el Castillo de Monzón permite descubrir diferentes construcciones vinculadas a su pasado medieval. Una de las más destacadas es la Iglesia de San Nicolás, de origen románico y relacionada con la presencia templaria.

Otro de sus espacios más interesantes es la Torre de Jaime I, vinculada a la estancia del monarca durante su infancia y donde se encontraban las antiguas cárceles de la encomienda.

En la actualidad, el recinto alberga también un centro de interpretación dedicado al Temple, que permite conocer mejor la organización, la vida cotidiana y la historia de estos famosos monjes-guerreros.

La fortaleza mantiene, además, vínculos históricos con personajes como Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, cuya figura estuvo relacionada con Monzón y con este territorio estratégico durante la Edad Media.

Horarios y precios

El Castillo de Monzón puede visitarse durante todo el año, aunque los horarios cambian en función de la temporada.

Durante el horario de verano, de mediados de marzo a mediados de octubre, abre de 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 19:30 horas. Los lunes y los martes por la mañana permanece cerrado, aunque durante agosto abre todos los días.

En invierno, desde mediados de octubre hasta mediados de marzo, el horario es de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 17:30 horas, manteniéndose el cierre de los lunes y los martes por la mañana.

Las entradas se adquieren en la Oficina de Turismo del Castillo y tienen un precio de 3,50 euros para la entrada general.

Existe una tarifa reducida de 2,50 euros para desempleados, jubilados, familias numerosas y monoparentales, estudiantes universitarios menores de 25 años, personas con una discapacidad de hasta el 49% y grupos de 15 personas o más.

Por su parte, los menores de 8 años, incluidos los que tengan esta edad, y las personas con una discapacidad superior al 50% pueden acceder de manera gratuita.

También se organizan visitas guiadas previa reserva para grupos de al menos 25 personas, con un precio de 30 euros por grupo.

Por su pasado templario, sus vistas y el importante patrimonio que conserva, el Castillo de Monzón se convierte en una interesante escapada para quienes quieran descubrir uno de los enclaves medievales más destacados de la provincia de Huesca.