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Hay pueblos que se conocen por su patrimonio y otros que se conocen por lo que se come en ellos.

En el sureste de la provincia de A Coruña, en pleno Camino de Santiago, hay uno que ha construido su fama sobre un producto muy concreto: el queso.

Cada peregrino que pasa por allí sabe que, antes de seguir camino hacia Compostela, merece la pena pararse a comer. El pueblo debe buena parte de su carácter a los caminantes que lo cruzan desde hace casi mil años.

Ese pueblo es Arzúa, en Galicia, autodenominado "tierra del queso" gracias a la denominación de origen Arzúa-Ulloa.

National Geographic lo ha destacado como uno de los lugares donde mejor se come de la provincia, y no es casualidad: cada primer domingo de marzo se celebra allí la Fiesta del Queso, un evento declarado de interés turístico que se organiza sin interrupción desde 1975.

Un pueblo forjado por el Camino de Santiago

Arzúa se consolidó como núcleo urbano en el siglo XI, al calor del primer gran apogeo de la peregrinación jacobea, y aparece mencionada en dos ocasiones en el Codex Calixtinus, uno de los manuscritos más antiguos vinculados al Camino.

Conserva algunos edificios de interés, como la capilla de la Magdalena, del siglo XIV y único resto de un antiguo convento agustino, o el monumento a las queseras, levantado en 1984 en homenaje a las mujeres que durante generaciones elaboraron y vendieron el queso local.

El entorno natural que rodea Arzúa es otro de sus grandes atractivos: masas de bosque autóctono con robledas milenarias, el embalse de Portodemouros, que separa las provincias de A Coruña y Pontevedra, o la cascada de las Hortas, de más de 30 metros de altura, completan un paisaje que invita a alargar la visita más allá de la etapa del Camino.

Fonte do Picho, la parada obligada en un pazo del siglo XVIII

En ese contexto se sitúa Fonte do Picho, un restaurante instalado en un pazo construido en 1742 y rehabilitado en 2004, con vistas al Valle del Rendal.

La Guía Repsol lo incluyó en una selección de restaurantes favoritos de distintos artistas, entre ellos la humorista Sara Escudero, que destacó especialmente la tranquilidad de su terraza.

Su cocina se basa por completo en producto de proximidad: quesos con Denominación de Origen Protegida de Galicia, ternera gallega seleccionada por la carnicería Mosquera, verduras de su propia huerta ecológica, pan artesano de la panadería Cristobo y pescados y mariscos de las rías gallegas, suministrados dos veces por semana.

En el interior, el local conserva la esencia de las antiguas casas nobiliarias gallegas, con una lareira como elemento central del comedor.

Las reseñas de sus clientes coinciden en destacar tanto la comida como el entorno.

Varios comensales han descrito la experiencia como extraordinaria, con menciones recurrentes a las zamburiñas, el pulpo con queso de Arzúa, las croquetas y la tarta de queso como algunos de los platos más recomendados.