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En pleno verano, encontrar una playa donde no haya que pelear por un hueco para la toalla se ha convertido casi en un lujo. En el extremo occidental de Andalucía, junto al Atlántico, la provincia de Huelva todavía guarda un tramo de costa donde eso sigue siendo posible.

Allí no hay edificios altos ni bloques de apartamentos frente al mar. La arena queda separada del pueblo por un cordón de dunas y un pinar espeso, y las viviendas que se ven entre los árboles son sobre todo chalés bajos.

Ese paisaje, mitad playa y mitad bosque, es lo que ha convertido este rincón en un refugio para quienes prefieren evitar las aglomeraciones del verano. Se trata de la playa de Urbasur, en el municipio de Isla Cristina, dentro de la Costa de la Luz.

Tiene más de un kilómetro de arena fina, con dunas naturales y pinares a los lados, y combina una zona más urbana con otra casi virgen y protegida, así que ofrece dos formas distintas de disfrutar del mar en el mismo sitio.

Un enclave con raíces en el siglo XVIII

Urbasur nació como urbanización de chalés y casas de veraneo en los años 60, pero el lugar es mucho más antiguo. Hay referencias a este enclave desde al menos el siglo XVIII, cuando una comunidad de pescadores vivía allí y levantó sus primeras casas ligadas a esa actividad.

Hoy la zona está formada principalmente por chalés que funcionan como segunda vivienda de familias de Huelva, Sevilla, Córdoba, Extremadura, Madrid y de otros puntos de España.

Esa forma de crecer, con casas bajas y poco apretadas, ha mantenido el ambiente tranquilo que distingue a esta playa del resto de la costa onubense: un lugar pensado para descansar, pasear por la orilla o simplemente escuchar el mar sin el ruido de otros arenales.

Todos los servicios, junto a Islantilla

Aunque parece un lugar apartado, Urbasur tiene todo lo necesario para pasar allí las vacaciones: chiringuitos, bares, restaurantes, cafeterías, heladerías, supermercados, quioscos y terrazas.

También hay socorrismo y vigilancia, duchas, lavapiés, aseos públicos, pasarelas de acceso, una zona de aparcamiento y espacio para practicar deportes náuticos.

La ubicación ayuda bastante. Urbasur está prácticamente pegada a Islantilla, así que también se puede aprovechar su oferta de hoteles, restaurantes y ocio, una de las más completas de la Costa de la Luz.

Y a pocos minutos hay otras playas conocidas, como La Redondela, Del Hoyo, Icona-Pesmar —con zona para perros— y Casita Azul, lo que convierte esta zona en un buen punto de partida para conocer paisajes distintos sin moverse demasiado.

Entre naturaleza, tranquilidad y todos los servicios a mano, no sorprende que tantas familias vuelvan cada verano a Urbasur, uno de los pocos sitios de la costa donde todavía se puede disfrutar del mar sin agobios.