Pedro Ruiz, uno de los comunicadores más conocidos de España, lleva décadas ligado a la radio, la televisión, el teatro y la literatura. A sus 78 años, el presentador y humorista sigue encontrando en la costa catalana el lugar perfecto para desconectar durante el verano.
Cuando busca tranquilidad, el catalán pone rumbo a un pequeño rincón del litoral situado a apenas 30 kilómetros de Barcelona. Allí disfruta del mar, del paisaje y de un ambiente mucho más relajado que el de otros destinos turísticos del Mediterráneo.
Su refugio estival es la playa de Garraf, perteneciente al municipio de Sitges. Esta cala, protegida por el macizo del Garraf, es conocida en toda España por sus emblemáticas casetas de madera pintadas de blanco y verde, situadas a escasos metros de la orilla.
Construidas durante la década de 1920 como refugio para pescadores y trabajadores del ferrocarril, estas pequeñas edificaciones se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la costa catalana y forman parte del patrimonio histórico del lugar.
Pedro Ruiz ha definido este enclave como "un pequeño escenario mediterráneo donde el telón de fondo lo ponen la roca y el mar". No es el único que ha caído rendido a su encanto, ya que numerosos visitantes eligen cada verano este rincón por su carácter tranquilo y su paisaje singular.
Además de disfrutar de la playa, el presentador suele pasear junto a las históricas casetas y acercarse al Club Nàutic Garraf. La zona también ofrece la posibilidad de practicar deportes acuáticos o recorrer los senderos del macizo, desde los que se obtienen magníficas vistas del Mediterráneo.
Gastronomía mediterránea
Garraf también conquista por su oferta gastronómica. A pesar de su reducido tamaño, cuenta con varios restaurantes donde la cocina marinera y mediterránea es la gran protagonista.
Los arroces, el pescado fresco del día, el marisco y los productos de proximidad protagonizan la mayoría de las cartas, siempre con el Mediterráneo como telón de fondo.
"Aquí el menú es sencillo: un buen arroz, una copa de vino blanco y un trozo de Mediterráneo delante, que es el postre perfecto", asegura Pedro Ruiz. Para el comunicador, este rincón cercano a Sitges es "uno de esos pocos sitios donde todavía puedes sentir que el verano pasa despacio".
Naturaleza entre mar y montaña
Más allá de la playa, el Garraf destaca por un paisaje de contrastes en el que se alternan acantilados, viñedos, pinares y caminos que atraviesan el Parque del Garraf, un espacio natural protegido.
Es un destino muy apreciado por los aficionados al senderismo y al deporte al aire libre. Sus rutas permiten recorrer un entorno mediterráneo único mientras se disfruta de espectaculares panorámicas de la costa.
El Parque del Garraf es un espacio natural protegido de más de 12.000 hectáreas.
La comarca también ofrece actividades como rutas en bicicleta de montaña, marcha nórdica, paseos a caballo, excursiones en segway, catas de vino o incluso observación de estrellas.
Para conocer mejor este espacio protegido merece la pena visitar los parques del Garraf, del Foix y de Olèrdola. El primero destaca por especies como el palmito, la única palmera autóctona de Europa, o el águila perdicera, una rapaz especialmente protegida. El Parque del Foix, por su parte, alberga una de las principales zonas húmedas del Penedès gracias a su río y su embalse.
Un patrimonio cultural muy completo
El Garraf no solo sobresale por su riqueza natural. La comarca también reúne una importante oferta cultural e histórica que complementa cualquier visita.
Entre sus grandes atractivos destaca el Celler Güell, una espectacular construcción modernista con aspecto de castillo, atribuida a Antoni Gaudí y diseñada por su colaborador Francesc Berenguer. Situado junto al mar, es uno de los monumentos más emblemáticos del Garraf.
La comarca también alberga el Museo del Ferrocarril de Cataluña, considerado uno de los más importantes de Europa por su colección de locomotoras históricas.
También merece una visita la Biblioteca Museo Víctor Balaguer, que conserva obras de artistas como El Greco, Murillo, Rubens o Goya, además del Museu del Cau Ferrat, uno de los grandes referentes del modernismo catalán.
Otro de los lugares más singulares es la Torre Blava - Espai Guinovart, una antigua fortificación defensiva levantada a finales del siglo XIX y transformada en el año 2000 por el artista Josep Guinovart en un homenaje al mar Mediterráneo y a la tradición pesquera.
La oferta cultural del Garraf se completa con espacios como el Centro de Interpretación del Romanticismo Manuel de Cabanyes, el Centro de Interpretación de la Malvasía y el Espai Far de Vilanova i la Geltrú.
