Los mercadillos al aire libre siguen siendo uno de esos planes capaces de convertir una mañana cualquiera en una pequeña búsqueda del tesoro. Entre puestos y objetos antiguos, nunca se sabe qué pieza puede aparecer.
En Sevilla existe uno especialmente singular. Se trata del Mercadillo del Jueves, una cita que cada semana transforma la histórica calle Feria en un enorme escaparate de antigüedades, coleccionismo y todo tipo de curiosidades.
Su historia se remonta a la Edad Media y está considerado el mercado al aire libre en activo más antiguo de Sevilla y uno de los más antiguos de Europa. Una tradición que ha conseguido sobrevivir durante siglos sin perder su carácter popular.
De hecho, su fama viene de lejos. El mercado aparece mencionado en Rinconete y Cortadillo, de Miguel de Cervantes, reflejo de la importancia que ya tenía este rincón sevillano como lugar de encuentro, compraventa y vida callejera.
A diferencia de otros rastros más comerciales, aquí conviven piezas de anticuario con objetos cotidianos, recuerdos de otras épocas y auténticos cachivaches. Precisamente esa mezcla imprevisible es buena parte de su encanto.
Antigüedades y coleccionismo
Cada jueves, los puestos ocupan parte de la calle Feria, en pleno casco histórico de Sevilla. El mercado comienza a primera hora de la mañana y suele mantenerse activo aproximadamente hasta las 14:30 o 15:00 horas.
Entre sus puestos pueden encontrarse antiguas piezas de cerámica y azulejos trianeros, cuadros, esculturas religiosas, marcos, relojes y otros objetos decorativos con décadas de historia.
El Mercadillo de "El Jueves" es el rastro al aire libre más antiguo de Europa.
El coleccionismo también ocupa un lugar destacado. Monedas, billetes, sellos, postales antiguas, fotografías en blanco y negro, tebeos y cómics comparten espacio con piezas mucho más inesperadas.
También aparecen vinilos, cámaras fotográficas analógicas, radios antiguas, juguetes de madera o de hojalata, sombreros y herramientas que hace años dejaron de encontrarse en las tiendas.
La ropa y los complementos de segunda mano también tienen su espacio. Entre los puestos pueden aparecer prendas vintage, bolsos, zapatos y otras piezas usadas que amplían todavía más la variedad del mercadillo.
A ellos se suman libros usados, bisutería, cuberterías, pequeños muebles y toda clase de objetos difíciles de clasificar. La oferta cambia cada semana, por lo que recorrer los puestos forma parte de la propia experiencia.
El mercado se celebra todos los jueves del año, salvo cuando la fecha coincide con el Jueves Santo, y se extiende por uno de los tramos más conocidos de la calle Feria.
Una tradición con siglos de historia
Para quienes buscan antigüedades concretas o piezas de coleccionismo, merece la pena madrugar. Las primeras horas de la mañana permiten recorrer los puestos con más tranquilidad y descubrir los objetos antes de que avance la jornada.
El regateo también forma parte de la tradición del mercadillo. Muchos vendedores están acostumbrados a negociar el precio, especialmente cuando se trata de objetos antiguos o se compran varias piezas.
Además, la ubicación permite completar fácilmente el plan sin abandonar el barrio. Muy cerca se encuentra el Mercado de Abastos de la calle Feria, otro de los espacios históricos de esta zona de Sevilla.
Después de recorrer los puestos, es habitual terminar la mañana tomando una cerveza, un vermú o unas tapas en alguno de los establecimientos de los alrededores.
Más de siete siglos después de sus orígenes, el Mercadillo del Jueves continúa celebrándose semana tras semana. Una cita donde lo valioso no siempre es encontrar una antigüedad excepcional, sino disfrutar buscando entre objetos que todavía conservan parte de la historia de la ciudad.
