Los mercadillos ambulantes forman parte de la tradición y de la vida social de miles de pueblos y ciudades españolas. Además de ser un lugar perfecto para hacer compras, también se han convertido en un punto de encuentro donde vecinos y visitantes disfrutan de una jornada de ocio.
En Galicia, donde los tradicionales feiróns tienen una enorme importancia, existen mercados con siglos de historia que siguen reuniendo a miles de personas. Entre todos ellos destaca uno que se celebra solo dos veces al mes y que cuenta con más de 500 puestos de venta.
Hablamos del feirón de Paiosaco, en la provincia de A Coruña. Se celebra el primer y el tercer domingo de cada mes y tiene sus orígenes en la Edad Media. Hoy continúa siendo uno de los mercados ambulantes más importantes de Galicia, con cientos de vendedores y una oferta comercial que atrae a visitantes de toda la comarca.
Así es la Feira de Paiosaco
La Feira de Paiosaco se celebra en el Campo da Feira, situado en la parroquia de Lestón, dentro del municipio coruñés de A Laracha. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando este espacio servía como lugar de intercambio entre comerciantes y vecinos de la zona.
Con el paso de los siglos, el mercado ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Una de sus principales transformaciones fue el cambio de horario, ya que antiguamente se celebraba por la tarde y actualmente tiene lugar durante la mañana.
Cada primer y tercer domingo de mes, el recinto reúne a cientos de vendedores y a miles de visitantes en un espacio de más de dos hectáreas. Allí se instalan más de 500 puestos, lo que convierte a esta feria en una de las más importantes de la provincia de A Coruña.
La oferta es muy variada y permite encontrar prácticamente de todo. Existe una zona destinada a la venta directa de productos del campo, donde agricultores de la comarca comercializan frutas, verduras y otros alimentos de proximidad.
Junto a ellos también se pueden adquirir embutidos, quesos, pan artesanal, flores, plantas, ropa, calzado, artículos para el hogar y numerosos productos típicos gallegos.
La experiencia no termina en el propio mercadillo. En los bares y restaurantes situados junto al recinto es habitual hacer una parada para degustar algunas de las especialidades más conocidas de la gastronomía gallega, como el pulpo o los callos, además de otros platos tradicionales.
Mucho más que un mercado
La Feira de Paiosaco ha desempeñado durante generaciones un papel fundamental en la vida de la comarca. Aunque sus orígenes son medievales, existen documentos que acreditan su celebración desde hace más de dos siglos.
Esta continuidad ha hecho que el mercado vaya mucho más allá de la actividad comercial. Para muchos vecinos sigue siendo un lugar donde reunirse con familiares y amigos, coincidir con personas de otras localidades o simplemente disfrutar de una mañana diferente.
Los habitantes de mayor edad recuerdan que las jornadas de feria eran uno de los acontecimientos sociales más importantes del año. En una época en la que los desplazamientos eran más complicados, estos encuentros servían para hacer amistades, conocer gente e incluso iniciar relaciones.
Otras fiestas de Paiosaco
El carácter festivo de Paiosaco no se limita a su conocido mercadillo. A lo largo del año, la localidad acoge otras celebraciones que mantienen una estrecha relación con la agricultura y las tradiciones de la comarca.
La más conocida es la Feira das Cereixas, declarada Fiesta de Interés Turístico de Galicia. Se celebra durante el primer fin de semana de julio y tiene su origen en la comercialización de las cerezas cultivadas en el valle del Anllóns, especialmente en parroquias como Soandres y Coiro.
Aunque la producción local ha disminuido con el paso de los años y parte de la fruta procede actualmente de otras zonas, la fiesta mantiene toda su esencia. Durante ese fin de semana, el Campo da Feira vuelve a llenarse de puestos de venta, música tradicional, charangas y actividades culturales para todos los públicos.
Otra de las citas destacadas del calendario es la Festa da Faba, que tiene lugar el primer domingo de octubre, coincidiendo con la primera feria quincenal del otoño y el inicio de la recolección de este cultivo. Un evento que pone de manifiesto la estrecha relación que Paiosaco mantiene con el mundo agrícola y con las tradiciones que han marcado su historia.
