Las ferias forman parte de la tradición galaico-portuguesa desde hace siglos. Más allá de ser un lugar para comprar, se han convertido en un punto de encuentro donde comercio, gastronomía y cultura se mezclan generación tras generación.
Por eso, tanto en Galicia como en el norte de Portugal es habitual encontrar mercados con una larga historia. Entre todos ellos sobresale uno que reúne más de 300 puestos y que se ha convertido en una de las visitas imprescindibles del verano.
Se trata de la Feira Quincenal de Ponte de Lima, situada a poca distancia de Vigo, cruzando la frontera con Portugal. Considerada una de las ferias más emblemáticas del norte del país, atrae cada quince días a cientos de vecinos y turistas.
El mercado se celebra cada dos semanas, los lunes alternos, y mantiene viva una tradición que se remonta a la Edad Media. Pasear entre sus puestos es una forma de conocer la esencia de una de las localidades con más encanto de Portugal.
De hecho, está considerada la primera feria documentada del país. Ya aparece mencionada en la carta otorgada a Ponte de Lima por D. Teresa, madre de Afonso Henriques, el primer rey de Portugal, el 4 de marzo de 1125.
Más de 300 puestos junto al río Limia
Cada dos semanas, la margen izquierda del río Limia se llena de vida con más de 300 puestos de venta ambulante. La oferta es muy variada y permite encontrar desde productos tradicionales hasta artículos de artesanía difíciles de ver en otros mercados.
Entre los expositores hay cerámica, trabajos en cuero, embutidos, quesos, pan artesano, ropa, calzado, dulces y otros productos típicos de la gastronomía portuguesa. Esa diversidad es una de las claves de su éxito.
Además de la Feira Quincenal, Ponte de Lima celebra otros mercados a lo largo del mes. Cada mañana abre el mercado municipal de productos frescos, mientras que el segundo domingo tiene lugar el mercado de antigüedades y el cuarto domingo se organiza el mercado de Artes y Oficios, ambos junto al puente medieval.
Una escapada imprescindible en el norte de Portugal
Ponte de Lima está situada a unos 50 minutos en coche de Oporto y es una de las villas históricas más bonitas del norte de Portugal. Su patrimonio, su gastronomía y el entorno natural la convierten en un destino perfecto para una escapada de verano.
Aunque la Feira Quincenal es uno de sus mayores reclamos, el municipio ofrece mucho más. Sus calles empedradas, monumentos y jardines permiten completar la visita con calma durante todo el día.
La Feira Quincenal de Ponte de Lima es la feria más antigua de Portugal.
Uno de sus grandes símbolos es el puente romano y medieval que cruza el río Limia. Sus orígenes se remontan al siglo I d. C., cuando formaba parte de la calzada romana que unía Astorga con Braga, aunque siglos después fue ampliado y reformado.
Otro de los lugares que merece una visita es la Iglesia de Santo António da Torre Velha. Construida sobre una antigua ermita, destaca por su llamativa fachada cubierta de azulejos y por el acceso gratuito a su interior.
Quienes viajen con niños encontrarán una parada muy recomendable en el Museo del Juguete Portugués. En sus salas se exponen juguetes tradicionales fabricados en Portugal, mientras que en el exterior hay jardines, zonas de juego y espacios para leer y dibujar.
A pocos metros se encuentra el Parque Temático de Arnado, un agradable espacio verde ideal para pasear y descansar, además de contar con un parque infantil para los más pequeños.
Un casco histórico lleno de monumentos
El casco histórico de Ponte de Lima conserva gran parte de su trazado medieval y reúne algunos de los edificios más representativos de la localidad.
Entre ellos destacan la Torre de São Paulo, conocida por su gran mural de azulejos, y la Torre da Cadeia Velha, que actualmente alberga la Oficina de Turismo y una sala de exposiciones temporales.
También merece una visita el edificio de la Biblioteca Municipal. Levantado en el siglo XVII como Hospital de la Misericordia, más tarde fue utilizado por la Guarda Nacional Republicana antes de convertirse en biblioteca.
Otro de los monumentos imprescindibles es la Iglesia Matriz de Ponte de Lima, también conocida como Iglesia de Santa María de los Ángeles. Construida en el siglo XV y reformada posteriormente, combina elementos góticos, renacentistas y barrocos, además de conservar un destacado pórtico de origen románico.
La visita puede terminar en el Largo de Camões, la plaza principal de la villa. Rodeada de edificios históricos, terrazas y restaurantes, es el lugar perfecto para hacer una pausa y disfrutar del ambiente de una de las localidades con más encanto del norte de Portugal.
