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Alejandro Sanz nació en Madrid, pero hay un rincón de Cádiz al que siempre ha sentido como propio. Mucho antes de llenar estadios y convertirse en uno de los artistas españoles más reconocidos del mundo, los veranos de su infancia transcurrían entre las calles blancas de un pequeño pueblo del interior gaditano ligado a la historia de su familia.

Ese lugar es Alcalá de los Gazules. Un pueblo blanco lleno de encanto con poco más de 5.200 habitantes y rodeado por el Parque Natural de Los Alcornocales, este municipio conserva el ritmo pausado de los pueblos serranos donde la naturaleza y la historia siguen marcando el día a día.

El vínculo del cantante con esta localidad viene de su familia materna. Desde hace años posee una finca rústica en el municipio según señalan desde Trendencias y, además, está previsto que Alcalá de los Gazules abra próximamente un museo dedicado a su trayectoria artística, un proyecto que reforzará todavía más la estrecha relación entre el artista y esta localidad gaditana

Este es un pueblo que pertenece a esa Andalucía que se descubre caminando. Y es que, sus calles estrechas y empedradas ascienden entre fachadas encaladas, balcones repletos de flores y pequeñas plazas que invitan a detenerse sin mirar el reloj.

Cada rincón conserva el carácter de los tradicionales pueblos gaditanos, alejados del turismo más multitudinario.

Mientras se recorre su casco histórico es fácil encontrarse con referencias al cantante. Una de ellas es la placa instalada en una de sus calles con unos versos dedicados por Alejandro Sanz a este municipio, un gesto que resume el cariño que siempre ha mostrado por la tierra de su madre.

Muy cerca continúa abierto Casa Pizarro, el restaurante que durante generaciones ha estado ligado a la familia del artista y donde todavía hoy es posible degustar buena parte de la cocina tradicional de la comarca.

Un castillo con las mejores vistas

La parte más alta del municipio guarda uno de sus grandes símbolos. Los restos del antiguo castillo de origen islámico, construido en el siglo XI, dominan el perfil de Alcalá de los Gazules desde hace casi mil años. Aunque buena parte de la fortaleza desapareció con el paso del tiempo, el recinto continúa ofreciendo una de las mejores panorámicas del pueblo y del inmenso paisaje que lo rodea.

A escasos metros se levanta la iglesia de San Jorge, uno de los edificios más representativos de la localidad. Su construcción se prolongó durante varios siglos y combina diferentes estilos arquitectónicos que reflejan la evolución histórica del municipio.

Un recorrido que puede continuar hasta la Plaza Alta, el verdadero corazón de Alcalá. Rodeada de antiguas casas señoriales, terrazas y pequeños comercios, es el lugar donde vecinos y visitantes se reúnen para disfrutar del ambiente cotidiano de un pueblo que conserva intacta buena parte de su esencia.

Uno de los grandes pulmones verdes de España

Más allá del patrimonio, el gran atractivo de Alcalá de los Gazules comienza justo al salir del casco urbano. El municipio es una de las principales puertas de entrada al Parque Natural de Los Alcornocales, considerado uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa.

Senderos entre alcornocales centenarios, gargantas excavadas por el agua y una enorme riqueza de flora y fauna convierten este espacio protegido en un auténtico paraíso para quienes disfrutan del turismo activo.

Iglesia de San Jorge en Alcalá de los Gazules. iStock

Una de las rutas más conocidas conduce hasta la cima del Picacho. Tras un recorrido de dificultad media, el sendero alcanza cerca de 900 metros de altitud y regala una panorámica espectacular del parque natural.

En los días más despejados, incluso es posible distinguir el perfil del estrecho de Gibraltar y parte de la costa gaditana.

Sabores con identidad gaditana

Los restaurantes de Alcalá de los Gazules mantienen vivas muchas de las recetas tradicionales de la sierra gaditana, donde las carnes de retinto, el venado, el cerdo ibérico y los guisos elaborados a fuego lento siguen ocupando un lugar protagonista.

Y para quienes quieran completar la escapada, la costa queda a poco más de una hora en coche.

Playas como Bolonia, Zahara de los Atunes o El Palmar permiten combinar en un mismo viaje senderos entre bosques, pueblos blancos y algunos de los arenales más espectaculares de Andalucía.

Quizá por eso Alejandro Sanz nunca ha dejado de volver. Alcalá de los Gazules conserva algo que el tiempo no ha conseguido cambiar: la tranquilidad, el paisaje y la autenticidad de un pueblo que siempre ha formado parte de su historia.