Publicada

A oscuras, entre el ruido rítmico de la maquinaria, los focos recortando las hileras de cepas y el aire más fresco de la madrugada, empieza una parte decisiva de la elaboración del vino. Es el momento de la cosecha.

La vendimia nocturna lleva años practicándose en determinadas zonas vitícolas españolas, pero cobra un nuevo sentido en campañas marcadas por el adelanto de la maduración y las temperaturas elevadas. Recoger de noche, o al menos durante las primeras horas del día, permite que la uva llegue a bodega más fresca y con menos estrés térmico.

No se trata de una receta universal ni de una cuestión estética. La fórmula necesita parcelas accesibles, una logística bien coordinada y una bodega capaz de recibir y procesar la uva con rapidez.

Selección manual durante la noche Cuatro Rayas

En viñas de vaso, terrenos con pendiente o parcelas pequeñas, el relevo suele ser la vendimia manual al amanecer. Pero el principio es claro: cuanto menor sea la temperatura de la uva y más breve el tiempo entre el corte y el prensado o el encubado, más sencillo resulta conservar su frescura, limitar oxidaciones y proteger su expresión aromática.

En Rueda, una de las grandes tierras del verdejo, la vendimia nocturna mecanizada forma parte desde hace tiempo de la operativa de Cuatro Rayas.

La cooperativa selecciona uvas de viñedos de más de 20 años plantados en espaldera, situados principalmente en La Seca, Serrada y Rueda, para elaborar Cuatro Rayas Vendimia Nocturna Verdejo, cuyo propio nombre refleja una práctica que forma parte de su manera de entender el cuidado de la vid.

Son pagos de suelos franco-arenosos, con los característicos cantos rodados de la cuenca fluvial del Duero, que favorecen una maduración homogénea de la uva.

“La vendimia nocturna nos permite aprovechar las temperaturas más bajas para que la uva llegue fresca y en mejores condiciones a la bodega”, explica Vicente Orihuela Villameriel, director gerente de Bodega Cuatro Rayas.

“En una variedad como la verdejo es especialmente importante, porque nos ayuda a preservar sus aromas, su frescura y su calidad, reduciendo al mismo tiempo los procesos de oxidación”, añade.

La noche ofrece, además, un aliado energético: “Aprovechar el frío natural de la noche disminuye las necesidades de refrigeración en bodega y, por tanto, el consumo de energía”. De esta forma de trabajar, en la que van de la mano la calidad y la sostenibilidad, nace el buque insignia de la cooperativa.

Vista del viñedo al amanecer Finca Antigua

Una ventana de frescura

La vendimia nocturna consiste en cosechar durante las horas de menor temperatura, evitando el calor acumulado a lo largo del día.

En jornadas cálidas, los racimos pueden superar los 30 o 35 grados, una circunstancia que complica su conservación antes de que entren en bodega. Recogerlos fríos reduce el esfuerzo de enfriamiento posterior y permite trabajar con una materia prima menos expuesta a procesos oxidativos.

La imagen de la vendimiadora avanzando bajo las estrellas se asocia sobre todo a fincas en espaldera y a recogidas mecanizadas, capaces de aprovechar con rapidez esa ventana térmica.

Sin embargo, la estrategia no se limita al turno de noche: cuando la vendimia es manual, muchas bodegas ajustan también sus horarios y concentran el trabajo en las primeras horas del día, antes de que el calor se imponga.

En Familia Martínez Bujanda, la práctica ya está asentada en Finca Montepedroso, en Rueda, y Finca Antigua, en La Mancha. Este 2026 se suma Viña Bujanda, que incorpora la vendimia nocturna mecanizada en sus viñedos de Rioja Alavesa y Rioja Alta.

La proximidad es un factor decisivo. Tanto Montepedroso como Finca Antigua integran bodega y viñedo en la misma finca, mientras que Viña Bujanda tiene las instalaciones muy próximas a sus parcelas. El objetivo es reducir al mínimo la distancia y la espera entre el corte y la elaboración.

Amanece en la bodega Familia Martínez Bujanda

“Cuando la uva se recoge de noche o muy temprano por la mañana, con temperaturas más bajas, se manipula en mejores condiciones: la piel está más firme, se reduce el riesgo de oxidación y se llega a bodega con mucha más frescura”, aporta Lauren Rosillo, director técnico de Familia Martínez Bujanda.

“Eso se traduce directamente en la calidad del vino, tanto en blancos como en tintos”, sentencia el experto.

La experiencia previa del grupo ha facilitado la incorporación de esta fórmula en Rioja. “En Montepedroso y Finca Antigua llevamos años comprobando los beneficios de vendimiar de noche. Este año, con las altas temperaturas que estamos teniendo en La Rioja, hemos aplicado el mismo criterio en Viña Bujanda, adaptándolo a sus viñedos”, añade Rosillo.

El grupo combina la recogida nocturna con la vendimia de madrugada o a primera hora en las parcelas trabajadas a mano. Este año, debido a las altas temperaturas y a la mejor conservación observada en la uva, la vendimia manual de Finca Valpiedra y una parte de Viña Bujanda se concentra por la mañana, con entrada de la uva en bodega antes de las 13.00 horas.

Una respuesta al calor

La vendimia nocturna no elimina la necesidad de precisión, la refuerza. La temperatura ayuda, pero después entran en juego la velocidad de transporte, la selección de la uva, la higiene y el control de cada lote.

En el caso de los blancos, el beneficio se relaciona especialmente con la preservación de aromas y acidez; en los tintos, con una llegada de la uva en mejores condiciones para decidir el tipo de encubado y extracción que requiere cada elaboración.

Máquinas vendimiadoras Cuatro Rayas

En Bodegas Faustino, la práctica se ha consolidado en sus vinos blancos. La bodega explica que, en los últimos años, todos sus blancos se vendimian de noche como respuesta al incremento de las temperaturas y a las nuevas condiciones climáticas.

Es una decisión que obliga a reforzar la planificación y el trabajo de campo, pero que sitúa la calidad de la materia prima en el centro del proceso.

“La vendimia nocturna permite recoger la uva en las horas más frescas del día, evitando las altas temperaturas y la exposición directa al sol”, coinciden desde Faustino. “De este modo, la uva llega a bodega a una temperatura más baja y en mejores condiciones, ayudando a preservar sus aromas, su color y todo su potencial”.

La casa subraya que no se trata de una novedad improvisada: “Aunque el término vendimia nocturna se está incorporando ahora a algunas de nuestras referencias para que el consumidor pueda identificar y familiarizarse con esta práctica, llevamos años trabajando de esta manera”.

Para Faustino, añade la bodega, es una fórmula de adaptación climática y una forma de asegurar que cada partida llegue a bodega “en su momento óptimo”.

Noches más largas para una vendimia temprana

El Penedès ha ofrecido este año otra imagen de esa adaptación. Juvé & Camps comenzó el 27 de julio la vendimia más temprana de su historia y realizó por primera vez parte de la recogida durante la noche.

La decisión llegó tras unas semanas de temperaturas altas que aceleraron la maduración de las primeras parcelas. Allí, sin embargo, la vendimia se realiza a mano y moviliza a alrededor de un centenar de personas.

La dificultad de estas vendimias se compensa con los resultados. Juvé & Camps

Las lluvias del invierno han devuelto equilibrio a los suelos y han permitido que las cepas lleguen a la maduración con una disponibilidad hídrica muy distinta a la de los últimos años”, comenta Pep Jiménez, director de viticultura de Juvé & Camps.

“La uva está sana y homogénea; ahora el reto es interpretar cada parcela y recogerla en su punto exacto, sin dejarnos condicionar por la precocidad general de la añada”, matiza.

La recogida comienza con pinot noir y chardonnay destinados principalmente a vinos base para espumosos de largas crianzas, y continuará con macabeo, xarel·lo y parellada.

“Las primeras muestras presentan una combinación muy prometedora de frescura, madurez y acidez natural. Esperamos vinos base precisos, con tensión, expresión aromática y recorrido para afrontar las largas crianzas”, apunta Laura Tragant, directora técnica de la firma.

La noche no hace el vino por sí sola. Pero se ha convertido en una aliada relevante para proteger la uva en el momento de mayor vulnerabilidad, justo después de separarse de la cepa.

Entre focos, cajas y vendimiadoras, la cosecha se ajusta al nuevo pulso del clima: conservar el frescor de la madrugada para que el vino llegue en su mejor versión a la copa.