Publicada

Ha llegado el momento de poder trabajar en el aeropuerto sin tener que andar con el ordenador de un lado para otro, ni buscar cualquier asiento con espacio suficiente para laborar o atender llamadas de negocio.

A partir de ahora, en la terminal más grande y moderna del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, la T4, todas aquellas personas que deseen aislarse en los momentos previos a sus vuelos podrán hacerlo.

Con un espacio sumamente insonorizado y adaptado para teletrabajar de la forma más cómoda posible, las instalaciones incorporan acceso WiFi, iluminación adaptada para videollamadas y un diseño ergonómico confortable.

Sin lujos pero efectivas, las cabinas para aislarse en el aeropuerto. E.E.

Apartarse en el bullicio

Responder correos, hablar por teléfono, cerrar acuerdos o, simplemente, descansar en un reducido refugio dentro de uno de los lugares con mayor vaivén del país, es la premisa con la que la marca catalana Pôdo llega a Madrid.

Estas cápsulas totalmente privadas y acústicamente adaptadas, van a permitir a todos los viajeros que tengan que seguir con su actividad profesional fuera de las oficinas, encontrar la concentración y el focus necesario para llevar a cabo sus actividades sin interrupciones ni incomodidades.

La empresa señala además, que "el objetivo es que el aeropuerto deje de ser un espacio de tránsito y se convierta en un lugar donde trabajar de forma cómoda y flexible”.

La alta concentración de personas que transitan los pasillos, convierten los aeropuertos en un ir y venir constante. Unsplash

Tan solo, para su utilización, será necesaria una reserva previa de lo más sencilla y sin ningún tipo de membresías. En un contexto en el que la mayoría de las personas están acostumbradas a desenvolverse dentro del entorno digital, su reserva se puede hacer a través de la app de Pôdo pagando y facturando de manera automática antes de llegar a la terminal.

Simplemente entrando en la aplicación y señalando dónde se quiere hacer uso de ellas, el programa muestra las cabinas disponibles en la ubicación seleccionada y se inicia el pago inmediato. Más tarde, para acceder en las mismas, basta con desbloquearla desde la app sin llaves ni esperas innecesarias.

Para quienes prefieran realizar la reserva en persona, habrá disponible un quiosco de pago que permite al usuario abonar el servicio in situ y entrar a la cápsula sin necesidad de descargar la herramienta digital.

Un espacio cómodo para trabajar mejora el rendimiento y la concentración. Pexels

Las tarifas, en ambos casos, parten de 3 € por cada 15 minutos de uso de las cabinas, un precio que convierte el servicio en una opción asequible.

Más allá de universidades, clínicas o centros comerciales donde ya estaban presentes algunas de sus cápsulas, con su presencia en el aeropuerto de Madrid, la compañía da el salto a un punto donde la demanda de estos espacios puede empezar a crecer.

De hecho, es una tendencia al alza a la que otros lugares de gran afluencia, como la Estación María Zambrano de Málaga, se han sumado para responder a una necesidad clara: los usuarios buscan soluciones privadas y bajo demanda para trabajar durante el día.