Una de las pancartas de la acampada por la vivienda en la plaza del Ayuntamiento de Valencia
El adelanto electoral no disuelve la acampada de Valencia por la vivienda: "Estaremos hasta que haya un cambio real"
Más de 300 tiendas y unas 600 personas permanecen en la Plaza del Ayuntamiento, desde donde denuncian "los parches" del Gobierno central.
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En la plaza del Ayuntamiento de Valencia se alza una pequeña 'ciudad' bajo lonas de plástico y tiendas de campaña, organizada por 'barrios' y 'calles'. Aunque el censo crece por momentos y ya son más de 600, cada persona sabe cuál es su tarea.
La previsión es resistir "el máximo tiempo posible" y el anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de convocar elecciones el próximo 29 de noviembre, no ha modificado los planes de los acampados. "Estaremos aquí hasta que haya un cambio real", subraya a EL ESPAÑOL Olaya, una voluntaria de 23 años que lleva en la plaza desde el sábado.
"Que adelanten las elecciones no cambia nada, es un movimiento para disolver nuestra protesta, quieren aplazar el debate a dentro de un mes, pero el problema de la vivienda va a seguir igual", asegura. En este sentido, otra participante, Julia, denuncia que las medidas anunciadas por el Ejecutivo central "son parches que posponen el problema".
Al respecto, los jóvenes concentrados en la céntrica plaza consideran que los denominados decretos 'Maricarmen' son "insuficientes" y que Casa 47, la entidad estatal de vivienda, apenas ha puesto a disposición de la ciudadanía inmuebles del parque público.
"Esto es una acampada espontánea de gente que no viene de ningún sindicato ni partido. Somos gente harta que quiere cambiar las cosas mediante la lucha popular", afirma Mario, de 24 años, que se ha unido a la protesta porque pese a tener dos trabajos no puede independizarse.
Todos coinciden en señalar la receta que, a su juicio, aliviaría el problema de acceso a la vivienda que atraviesan, sobre todo, los jóvenes. Reivindican la expropiación de los pisos de los fondos buitre, los contratos de alquiler indefinidos, la prohibición de los desahucios y topar los precios.
Mientras atienden a este periódico, la actividad en el campamento no cesa. Las fuertes lluvias durante la noche del pasado domingo pusieron en peligro algunas de las tiendas, pero nadie ha tirado la toalla. Según el censo oficial que manejan los organizadores, ya hay más de 300 tiendas y 600 personas, aunque se hace un recuento de los datos cada día.
Como si de una pequeña ciudad se tratara, según explica Absol, los participantes se han organizado por 'barrios y calles' a las que están poniéndoles nombre. Cada zona, además, tiene una función delimitada.
En un extremo, hay una carpa que recibe las donaciones ciudadanas: un hombre se acerca a dejar varios botes de lentejas y otro grupo entrega botellas de cinco litros de agua.
Las necesidades, sin embargo, son otras: cartones, cubos de basura, esterillas, linternas, sacos de dormir o escobas son algunas de las peticiones escritas en un cartel.
La zona de cocina de la acampada por la vivienda en la plaza del Ayuntamiento de Valencia
En el centro de la acampada, bautizada como Plaza del Pueblo, está el área de cocina y logística, donde abundan las cajas de leche y las latas de conserva. Fabada con ensalada es el menú de este lunes. El del martes se planificará según lo que dispongan.
También existe un punto violeta y hasta un 'hospital', una zona de "baja estimulación" y una carpa donde se reúnen los responsables de comunicación del asentamiento para decidir los próximos pasos a seguir.
Dos asambleas generales -una a las 13:00 y otra a las 20:00- sirven para informar al resto de personas acampadas y para llegar a un consenso, mientras un programa de actividades estructura la jornada: desde un taller de yoga mindfulness hasta formación en "acción directa no violenta".
Los ahora 'inquilinos' de la plaza del Ayuntamiento son, en su gran mayoría, jóvenes estudiantes que aseguran no tener la posibilidad de crear un proyecto de vida. Algunos todavía viven con sus padres, y otros comparten piso con alquileres "abusivos".
Las historias
Absol tiene 23 años y reside actualmente con sus abuelos en una vivienda de renta antigua, lo que le genera una "gran inseguridad habitacional". "En cuanto mi abuelo tenga la mala suerte de fallecer, nos mandan a la calle", añade esta joven que lleva desde el sábado en la acampada.
Como ella, Hugo, de 19 años, ha tenido que mudarse a la capital para estudiar. Denuncia que hay propietarios que exigen alquileres en negro, lo que como estudiante le impide solicitar becas o ayudas públicas para la vivienda y obliga a su familia a hacer un gran esfuerzo económico.
"Ver a mi madre sufrir cada día para intentar pagar un alquiler casi imposible me genera una impotencia increíble", afirma.
Martina, de 23 años, ha tenido que mudarse a cuatro habitaciones distintas en cuatro zonas distintas durante sus cuatro años de carrera universitaria. Actualmente reside en el barrio de Algirós, donde comparte un piso de cuatro habitaciones entre cinco personas por 1.100 euros al mes sin gastos incluidos.
La acampada vista desde el aire
Otro de los jóvenes que ha decidido permanecer en la acampada es Mario, de 25 años. Es graduado en Filosofía, cuenta con un máster y se dispone a comenzar el segundo. Para costearse los estudios compagina dos empleos: uno en la hostelería y otro en el comercio textil. Sin embargo, no puede independizarse y sigue viviendo en casa de sus padres.
Denuncia que en barrios tradicionalmente universitarios como Benimaclet, un piso compartido en condiciones "deplorables" ronda los 1.000 euros mensuales, lo que exige una inversión individual de entre 400 y 500 euros solo por la habitación, una cifra que considera inasumible.
Otros jóvenes como Julia, de 25 años, no pasan la noche en la acampada, pero sí el día, para ayudar como voluntaria en lo que sea necesario. Ella empezó en el grupo de limpieza, pero ha acabado haciendo labores de atención psicológica debido a su formación.
"Vienen personas que tienen situaciones muy complicadas, que tienen hijos y tienen que dejar sus viviendas", afirma, al tiempo que relata que acaba de hablar con una mujer de unos 60 años que "se encontraba en una situación muy precaria".
La carpa de donaciones de la acampada de Valencia
Este lunes también recibieron el apoyo de Iaioflautas Valencia, un colectivo de jubilados y pensionistas nacido durante el 15M, que fueron recibidos con aplausos.
Maria Luisa se acercó a la plaza del Ayuntamiento para reivindicar una vida "digna" para todos, tanto para mayores como para jóvenes. "Es muy importante que tengan una vivienda, y que ésta sea asequible para toda clase de persona. Ni gente sin casa ni casa sin gente. Fuera la especulación", afirma.
9 d'Octubre
A pesar de las citas institucionales en la plaza con motivo del Día de la Comunitat Valenciana que se celebra este viernes, la voluntad de los acampados es la de mantenerse firmes y continuar el máximo de tiempo posible.
"El Ayuntamiento tiene recursos de sobra para cambiar la ubicación de la mascletà. Nosotros solo tenemos nuestra unidad y nuestra voz", afirmó una de las portavoces en las redes sociales del colectivo.
Sin embargo, la alcaldesa de la capital del Turia, María José Catalá, aseguró que no tiene la intención de modificar la programación y solicitó a la Delegación de Gobierno que "haga todo lo posible" para garantizar que los actos se celebran "con normalidad".