El Ayuntamiento de Valencia gastará un total de 5,7 millones en indemnizaciones por las demoliciones que conlleva el plan urbanístico de reforma interior de Casitas Rosas en la Malva-rosa.
En concreto, se derribarán seis viviendas de tipo rural o alquerías, un edificio multiusos de uso cultural cercano al colegio Ballester Fandós y dos bloques de este conjunto construido en 1957.
Así se desprende del borrador del proyecto, que contempla, en su estudio de viabilidad económica, un total de 5,4 millones por las compensaciones por las demoliciones previstas y 240.000 euros, por el realojo de las familias afectadas.
A estas partidas indemnizatorias se suma el coste directo de la ejecución material de las demoliciones, estimado en un millón de euros.
Para liberar el suelo necesario para levantar las nuevas infraestructuras públicas y abrir el barrio a la trama urbana como prevé el proyecto será necesario derribar dos de los cuatro bloques que conforman las Casitas Rosas, los dos más degradados, según anunció la alcaldesa, María José Catalá, en el debate de Estado de la Ciudad.
La propuesta plantea el derribo del edificio en forma de C del este y del bloque en forma de manzana cerrada también del este.
Los bloques afectados de Casitas Rosas
El primero, con cuatro plantas de altura, está compuesto por un total de 72 pisos. El segundo, también con cuatro plantas, está estructurado alrededor de un patio interior y hay un total de 128 viviendas.
Además de estos dos bloques, el plan propone despejar un terreno agrícola en la zona noroeste. Se derrumbarán tres viviendas que están actualmente habitadas: una alquería de dos plantas construida en 1920, una alquería de una planta con una torre que data del mismo año y una casa de tipología rural de una planta.
Asimismo, junto al colegio público Ballester Fandós, también se derruirán un edificio multiusos, dos casas de una planta y un edificio residencial de dos pisos.
El proyecto
El ámbito de actuación comprende, por una parte, el conjunto residencial conocido como Casitas Rosas, incluyendo tres de los cuatro bloques.
Por otra parte, una manzana situada al noroeste del ámbito principal, actualmente ocupada por una parcela residual de huerta completamente rodeada por suelo urbano consolidado.
Queda delimitado aproximadamente por las calles Vicente de la Roda, San Rafael, Padre Antón Martín, Beato Juan Grande, San Rafael y Doctor Álvaro López.
En rojo, la zona afectada por el plan
El plan reserva una amplia superficie de más de 7.200 metros cuadrados de suelo dotacional público educativo en el espacio que ocupan los bloques que se echarán abajo. En este espacio, se construirá un nuevo centro escolar que reemplazará al actual CEIP Ballester Fandós.
El proyecto aprovecha el vacío urbano de la antigua parcela de huerta para proyectar cinco bloques residenciales de hasta 8 alturas. La nueva ordenación se articula mediante bloques abiertos separados entre sí e intercalados con amplias zonas verdes y espacios libres.
Mapa del proyecto de Casitas Rosas
En total, el ámbito pasa de las 272 viviendas actuales a un total de 545 viviendas. Además, se reserva un porcentaje a vivienda de protección pública para alojar aquí a las familias afectadas por los derribos.
Se han proyectado también 266 nuevas plazas de aparcamiento público.
Historia de la zona
Los bloques conocidos como Casitas Rosas presentan problemas históricos por su falta de integración urbanística y social. Además, la baja calidad de los materiales, los problemas de ocupación y la falta de mantenimiento ha provocado que el conjunto se encuentre deteriorado.
Son viviendas que suman unos 70 años y que se proyectaron para ofrecer casas económicas, pero en octubre del 1957, a punto de ser inauguradas, cambiaron su destino.
Imagen de las Casitas Rosas de Valencia, en el barrio de la Malvarrosa.
Se destinaron a atender las necesidades de vivienda de los damnificados por la riada de 1957, hasta que las ocuparon sus beneficiarios oficiales.
En el año 1976, el Grupo Malvarrosa sufrió una profunda transformación cuando algunos de los ocupantes se trasladan al Grupo de Viviendas en la Avenida de la Plata construido por el Ministerio.
Desde ese momento los residentes de los bloques de las Casitas Rosas son los adjudicados legalmente por la administración o los ocupantes ilegales que ocupaban la vivienda desalojada.
Las Casitas Rosas de Valencia
A partir de ese momento las viviendas sufrieron un proceso de degradación descontrolada. A finales de los años 80 y a principios de los 90 las Casitas Rosas se convierten en un foco de venta de droga que fue agravándose durante años ante la falta de intervención.
Durante estos años se produjeron movilizaciones y concentraciones vecinales que derivaron en diseño de un choque urbanístico para esponjar el barrio por parte del Ayuntamiento, que culminó con el derribo de un bloque.
Desde ese momento, desde el punto de vista urbanístico no se han realizado nuevas actuaciones.
Plan de la Malva-rosa
La Comisión de Urbanismo aprobará este miércoles someter a un nuevo periodo de información pública el Plan Especial de la Malva-rosa, para que el vecindario, las entidades y las administraciones presenten alegaciones antes de continuar el procedimiento hasta su aprobación definitiva.
El plan interviene sobre diez ámbitos y aborda 35 puntos relacionados con parcelas dotacionales y zonas verdes sin ejecutar, vacíos urbanos, aparcamientos improvisados, edificios fuera de ordenación y deficiencias de movilidad.
La Malva-rosa de Valencia
Entre sus objetivos figuran incrementar la vivienda, conectar la huerta con la playa y generar espacios públicos y dotaciones más próximos y accesibles, según informaron fuentes municipales.
El plan de reforma interior de Casitas Rosas será incorporado al Plan Especial de la Malva-rosa cuando sea aprobado definitivamente.
