Dicen que la palabra es el patrimonio más valioso de una persona. Se puede perder una cita electoral, cometer errores o atravesar momentos difíciles. Lo que nunca debería perderse es la credibilidad.
Porque cuando alguien da su palabra compromete su honor, y su capacidad para cumplir. Y en política, donde demasiadas veces las palabras se las lleva el viento, cumplir aquello que se promete sigue siendo la mayor muestra de respeto hacia los ciudadanos.
Hace ahora ocho meses, Juanfran Pérez Llorca comparecía para presentar el Pacte de Les Corts. No era un simple acuerdo político ni una declaración de intenciones. Era una hoja de ruta. Un compromiso con los valencianos para devolver estabilidad a la Comunitat, impulsar las reformas necesarias y situar la gestión por encima del ruido.
Hoy, la mejor prueba de que aquella palabra iba en serio es incontestable: los valencianos ya tenemos presupuestos.
Y no son unas cuentas públicas cualquiera. Son los presupuestos más sociales de la historia de la Comunitat Valenciana. Ocho de cada diez euros se destinan a reforzar la sanidad, la educación, la dependencia y las políticas sociales.
Nunca se habían destinado tantos recursos a proteger a las personas. Detrás de cada partida hay una prioridad y una decisión política: más recursos para nuestros hospitales y centros de salud; una educación pública mejor dotada; una atención más digna para nuestros mayores y para quienes más apoyo necesitan; más vivienda protegida para facilitar a los jóvenes el acceso a un hogar; y un alivio fiscal para las familias y las rentas medias y trabajadoras.
Unos presupuestos no solo ordenan cifras: reflejan el modelo de sociedad que un gobierno quiere construir. Aprobarlos exige diálogo, responsabilidad y capacidad para alcanzar acuerdos. Pero, sobre todo, obliga a tener claro cuál debe ser la prioridad de un gobierno.
No son los titulares. Son sin lugar a duda, la ley más importante que aprueba un ejecutivo porque, más allá de las cifras, reflejan también la forma de entender la política de quien los impulsa.
Estos llevan la impronta de un president que entiende el servicio público desde la cercanía y la gestión; del alcalde acostumbrado a recorrer las calles, a escuchar más que a hablar, a sellar un compromiso con un apretón de manos y a resolver problemas antes que a lanzar proclamas.
La de alguien a quien no le gusta perder el tiempo ni prometer aquello que no está en condiciones de cumplir. Alguien que entiende que la confianza de los ciudadanos no se gana con grandes discursos, sino ofreciendo resultados.
Los compromisos adquiridos por el cap del Consell no se quedaron en un discurso de investidura. Hoy son unos presupuestos aprobados y la demostración de que la palabra dada conserva todo su valor cuando se cumple. Ocho meses después, los hechos hablan por sí solos.
Nando Pastor es portavoz del PP en Les Corts Valencianes.
