Todo es cuestión de prioridades para establecer donde debe situarse el foco, centrar un punto fijo, sin margen de error, para conseguir el ansiado objetivo, máxime cuando se trata de poner en marcha la maquinaria electoral.

O eso parece a la vista de los últimos acontecimientos a vueltas con la financiación.

Lo de gobernar ya se verá; como total los máximos parlamentarios no se alcanza, desde hace ya mucho, poco se va a notar. Ahora, a lo que se está es a lo que verdaderamente importa: preparar un tablero electoral óptimo para asegurar los post-pactos.

Definitivamente, el diálogo y el consenso están sobrevalorados. Eso sí, la performance de las reuniones del Consejo de Política Fiscal y Financiera que no falten; la última señalada el día 29 de julio a, casi con total seguridad, 50 grados a la sombra.

Llegados a este punto bien podrían evitarse innecesarios desplazamientos con plantón autonómico ante lo absurdo de debatir sobre una cuestión ya resuelta por imperativo legal.

Lo que antes no era ni importante ni urgente ahora apremia, así que llegará al Congreso un nuevo modelo de financiación que solo agrada a Esquerra Republicana de Cataluña, socio necesario al que tener en modo de contento para los favores de los síes sumatorios en vistas a investiduras que requieren de cuotas parlamentarias en el sistema político actual de bipartidismo imperfecto donde los dos partidos alfa, populares y socialistas, no alcanzan las mayorías absolutas de antaño.

Algunos insisten en seducir imposibles con cantos de sirena en búsqueda de grandes coaliciones obviando que la polarización política impide los acercamientos en el centro ideológico, por el miedo, muy racional, a la fuga de simpatizantes por sus flancos derecho e izquierdo, según quien corresponda.

Mientras, avanza la estrategia de la división territorial buscando los posicionamientos pro defensa de un orden de financiación a medida, del que poco o nada se sabe, señalando a los opositores gobernantes del Partido Popular para facilitar los argumentarios de los futuros candidatos a los gobiernos autonómicos.

Amb la vista posada en el nostre territori tornar a claudicar no ens mou de la posició de sempre. Junt als facilitaris, tal vegada és moment de mantindre'ns ferms en el 'no' a allò que no arriba a ser el just, per a continuar defenent els nostres drets.

La teoria del tot o res és més senzilla quan se sap, com és el cas, que el fracàs de l'adversari polític està assegurat.

Ara es brinda l'oportunitat, que no pot rebutjar-se, per a mantindre la postura de la defensa dels interessos del Poble Valencià, amb la prioritat posada en la Comunitat Valenciana, per a no admetre rebaixes per liquidació.