El Mercado de Colón es el punto de encuentro indiscutible de los valencianos y ya ha celebrado su primera Fiesta de Verano.
Según explicó su presidente, José Manuel Manglano, "es más que un lugar de ocio o de compras; es un ágora de encuentro para los valencianos y los visitantes".
Vestidos de blanco, y con collares de colores, los vecinos de la zona degustaron embutidos ibéricos, quesos artesanos, vinos y cavas de Manglano, frutas de Fina, y ostras y marisco fresco de Martín y Mary.
Hot Notes Trío puso la música con Guillermo Valero (trompeta y voz cantante), Edu Olmedo a la batería y David Sam al piano.
José Manuel Manglano tomó la palabra para invitar al mundo socioeconómico y cultural de Valencia a unirse a la Comunidad Mercado de Colón y a contar con ese espacio modernista único para sus momentos y actividades.
"Junto con los Premios Mercado de Colón de febrero y el encendido de Navidad de final de noviembre, queremos teneros conectados con nosotros, al menos, tres veces al año, para mostrar al mundo que el Mercado de Colón es más que un lugar de ocio o de compras, más que un edificio modernista de primera magnitud", señaló.
Actuación de Jazz en el Mercado de Colón.
"Es un ágora de encuentro para todos los valencianos y todos los visitantes, y que cuando crucéis alguna de las increíbles ocho puertas de hierro forjado sintáis que atravesáis el umbral que os traslada de la calle a vuestra propia casa", agregó.
Punto de encuentro
El Mercado de Colón es símbolo de una Valencia vibrante y, para muchos, su segunda casa y el lugar por excelencia con el que quedar con familiares y amigos.
Aquí se reúnen todos los días grupos de todas las edades desde las 9:00 hasta la madrugada y comparten un espacio singular y único.
La propuesta gastronómica de grandes cocineros como Ricard Camarena, Diego Laso, y Steve Anderson, desde sus espacios Habitual, Bar X, Momiji y Ma Khin, garantizan la cocina de autor.
Las terrazas gastronómicas de Pantalán 5, Suc de Lluna o Mi Cub también abren todos los días.
Además, no podían faltar las artesanas horchaterías como Daniel y Casa Orxata y lugares para tardear como Down Monkey Business o Lupin Piano Bar, sin olvidar esos lugares abiertos siempre como Vino y Flores, Green Point o Las Cervezas del Mercado.
Pero de lo que sí se disfrutó en esta pequeña fiesta fue de la degustación de las ostras Gillardeau, mundialmente reconocidas como un manjar de lujo, que destacan por su gran carnosidad, su textura firme y su equilibrado sabor.
Tampoco faltaron las mejores gambas de Denia que ofrecieron Luis Lázaro de Martín y Mary Pescadería Gourmet.
Gamba roja de Denia.
Aurelio Comes de Frutas y Verduras Fina pusieron sobre la mesa las delicias más fresquitas con piña de Costa Rica y melón de la terreta, mientras los embutidos y los quesos de Manglano y los platos preparados caseros de Varea pusieron el broche.
