Todo empezó, prácticamente, por casualidad. Óscar González apenas tenía 15 años cuando, tras una lesión en el tobillo y mucho tiempo inmovilizado, se le ocurrió montar su propia marca de ropa. Recibiría por nombre Snookt.
Ahora, con 16 años y algo más de un año de trabajo, su pequeño proyecto de moda sigue más vivo que nunca, mientras lo compagina con un grado medio de Administración y Dirección de Empresas. "En un año he enviado entre 70 y 80 pedidos", informó a este diario.
La historia de este joven valenciano arrancó en noviembre de 2025. En una de esas tardes en casa, sentado y aburrido, se puso a dibujar.
Recordó una sudadera que había visto en el instituto y que le había llamado la atención e intentó reproducirla en papel. Fue entonces cuando descubrió que le gustaba diseñar. A partir de ahí, empezó a crear pequeños bocetos y mock-ups de varias prendas.
A todo ello se sumó que en la mayoría de tiendas que visitaba no encontraba el estilo que buscaba para vestir y, cuando daba con alguna prenda "chula", el precio se disparaba. De ahí surgiría Snookt: "Voy a meterme un poco en este mundillo y a ver qué tal", se dijo.
El siguiente paso fue investigar por redes sociales cómo habían empezado otros jóvenes con su propia marca.
Óscar cuenta que probó con distintas plataformas que le asesoraban cómo arrancar su proyecto. Más tarde, empezó a buscar proveedores.
"La mayoría de ellos eran chinos o turcos que trabajaban con costes bajos, pero con mínimos de producción de 25 prendas por modelo", explica, para añadir que esa cantidad le parecía arriesgar demasiado.
Después encontró, también por casualidad, una pequeña tienda proveedora en Valencia que le ofrecía "justo lo que necesitaba": "Producción bajo pedido y sin tener que asumir grandes stocks".
Desde entonces ha trabajado con ellos, aunque reconoce que el trato no siempre ha sido fácil y ya explora alternativas para poder crecer su negocio.
En total, calcula que invirtió alrededor de 600 euros para poner Snookt en marcha, entre la creación de la web, las primeras pruebas con proveedores y el desarrollo de los diseños.
Un año después asegura que ya ha recuperado la inversión inicial y que, "poquito a poquito", empieza a obtener beneficio.
Snookt
El nombre de la marca no responde a ninguna gran estrategia de marketing, sino a "un juego de sonidos".
Óscar buscaba algo corto, con aire internacional, "como las marcas guays", y pensó en Smoke (fumar, en inglés). No le convencía del todo y fue deformando la palabra hasta llegar a Snookt, un nombre sin significado, pero con sonoridad propia al añadir la "T" final.
El logo también fue creación suya. Se inspiró en el mar y, a partir de la inicial de la marca, la "S", trazó una figura en la que se insinúan unas olas. Además, presume de lema: "Sé el lienzo, la ropa es tu arte".
Una sudadera diseñada por Óscar para su marca Snookt. EE
El chico de Yátova (Valencia) diseña la ropa -sudaderas, camisetas y gorras- que luego vende en su página web, con camisetas desde 23,99 € y sudaderas por 43,99 €.
Indica que trabaja con materiales respetuosos con el medioambiente, reduciendo al mínimo el uso de plásticos en sus envíos y priorizando el uso del cartón.
"Los entrego yo mismo en mano con mi moto, excepto algunos pedidos que he tenido que enviar hasta Gandía, Barcelona y Zaragoza", señala.
Preguntado por su próximo objetivo, este 2026 quiere "romperlo todo", ganar visibilidad en redes sociales como TikTok y Instagram y crecer como marca.
Mientras tanto, sigue cuidando el trato directo con sus clientes, ya sea resolver dudas sobre tallas, colores o disponibilidad por mensaje y hasta exponer sus prendas en el mercadillo de su pueblo.
