El espacio Vortex en Bellver Blue Tech Zone abre sus puertas en Oropesa con una exhibición única de arte digital inmersivo. Efe / Andreu Esteban
Llega a Oropesa 'The Rhythm of the Ocean', una pieza exclusiva de arte digital en un recinto 360º inédito en Europa
El proyecto surge de la mano de la curadora Antònia Folguera y con el talento del estudio Desilence, junto a la pionera del sonido electrónico Suzanne Ciani.
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Oropesa (Castellón) acoge The Rhythm of the Ocean, una pieza exclusiva de arte digital en una sala 360º inédita en Europa.
El espacio Bellver Blue Tech Zone, cubierto de pantallas led y equipado con tecnología inmersiva de última generación, ha abierto sus puertas con una obra que invita a dejar de pensar en un arte bidimensional para homenajear al océano y su riqueza.
De la mano de la prestigiosa curadora Antònia Folguera y con el talento creativo de vanguardia del estudio Desilence, junto a la pionera del sonido electrónico Suzanne Ciani, The Rhythm of the Ocean Vortex ve la luz en este recinto único en Oropesa, que cuenta con 66 millones de pixeles y una resolución de 11K.
Según explican a Efe los miembros de Desilence, Tatiana Halbach y Søren Christensen, Bellver Blue Tech Zone es una sala inédita en Europa que recuerda a la Sphere de Las Vegas.
La diferencia es que el recinto americano no cuenta con un suelo inmersivo, como sí dispone el de Oropesa, que permite ampliar la experiencia y que esta sea más envolvente.
Periodistas y artistas pudieron asistir este miércoles al estreno de esta creación con la que Bellver Blue Tech Zone, ubicado en un enclave privilegiado junto al mar Mediterráneo, busca consolidarse en el circuito internacional de arte digital.
Inspirado en el concepto de las "zonas azules" del planeta (aquellas donde sus habitantes tienen mayor longevidad), es una sala concebida para albergar encuentros -principalmente corporativos, pero también creativos, formativos y culturales- en el que tecnología, servicio y entorno se integran para ofrecer una experiencia única.
Un enclave que destaca no sólo por su ubicación, sino por su versatilidad y capacidad tecnológica para impulsar "las propuestas más innovadoras del momento".
El espacio Vortex en Bellver Blue Tech Zone abre sus puertas en Oropesa con una exhibición única de arte digital inmersivo. Efe / Andreu Esteban
Antònia Folguera, comisaria y comunicadora, parte del equipo curatorial del Sónar +D, destacó el valor de esta pieza creada para el sitio donde se desarrolla, y que supone "una invitación a dejar de pensar en plano".
"Este lugar va más allá del frame, del marco que supone el rectángulo invisible que separa al espectador y la obra de arte: lo rompe y ya no hay línea que los separe", incidió Folguera.
La sala 360º "juega con nuestra percepción, nos engaña un poco" y, al ser cilíndrica, los artistas "nos pueden hacer perder la perspectiva porque se trabaja con mucha resolución".
La comisaria destacó también el valor de haber contado con el estudio creativo barcelonés Desilence, quienes durante dos décadas han desarrollado espectáculos visuales para grandes escenarios, musicales, danza, teatro, mapping e instalaciones inmersivas.
Pensó en ellos para poder vincular el trabajo de investigación científica de conservación marina que se lleva a cabo en Bellver Blue Tech Zone con el arte digital porque Desilence es "activista con el mar".
Además, puso en valor la figura de Suzanne Ciani, pionera estadounidense de la música electrónica con una carrera de más de 50 años y una de las diseñadoras de sonido más influyentes del siglo XX.
Su trabajo está profundamente inspirado por el océano, de ahí la idoneidad de que su obra The Rhythm of the Ocean, creada en directo junto a Desilence hace unos años, haya sido el germen para esta creación.
El espacio Vortex en Bellver Blue Tech Zone abre sus puertas en Oropesa con una exhibición única de arte digital inmersivo. Efe / Andreu Esteban
Sobre Ciani, Antònia Folguera señaló que es un ejemplo de "longevidad artística", ya que a sus 80 años sigue creando contenido "modernísimo" con el bagaje de haber sido pionera en la creación de sonidos en los años 70 y 80 tan relevantes como el de videojuegos Atari o el famoso sonido que se escucha al abrir una lata en los anuncios de Coca-Cola.
Tatiana Halbach aseguró que es "un privilegio poder usar su música" para este trabajo que ha tenido una gestación de tres meses y que les ha conectado a este rincón mediterráneo que, dijo, echarán de menos.
The Rhythm of the Ocean, insistió, "se inspira en los sonidos del mar", pues surge de varios directos en los que Tatiana y Søren generaban las imágenes en directo.
Para Taiana, trabajar aquí "ha sido un privilegio", porque a diferencia de otras creaciones, han podido trabajar desde dentro de la sala y con un equipo técnico "excelente".
Inmersión en el océano
Para el espectador la experiencia propone un viaje sensorial de ocho minutos que evoca la lógica de los movimientos del mar, su profundidad, sus movimientos envolventes e hipnóticos y su dinámica vital.
Se propone una inmersión en el océano, un medio que funciona con otra lógica, con una propagación diferente del sonido y con una refracción y comportamiento de la luz peculiares y propios del entorno acuático vivo.
El pulso de la música envuelve al espectador poco a poco, pasando de la calma a la agitación y llevándolo a un balanceo hipnótico que zarandea y desorienta para después volver a la orilla.