En una galaxia muy, muy lejana (de la que tampoco hace tanto tiempo), el PSPV era un partido de batallas internas visibles, de primarias reales y de contrapoderes capaces. Luego llegó Pedro Sánchez y en una estructura vertical al más puro estilo PP decidió dejar claro el mando único.
Las listas socialistas al Congreso para las elecciones generales del 29 de noviembre han sido confeccionadas siguiendo esa lógica y sin capacidad alguna de maniobra para los sectores críticos, lo que ha hecho saltar a las direcciones provinciales del partido. Sobre todo a la de Valencia, liderada por Carlos Fernández Bielsa y en la que cunde la indignación después de que no se le haya dado ni agua.
El triunvirato conformado por Sánchez, su secretaria de Organización, Rebeca Torró, y la ministra y líder del PSPV Diana Morant ha hecho una lista a su gusto, aunque el orden de los componentes tampoco queda claro a quién es atribuible.
De uno, la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé; de dos, el ministro de Hacienda, Arcadi España; de tres, la propia Rebeca Torró; y de cuatro, el portavoz socialista en Les Corts, José Muñoz. Apunta a que les siga, de número cinco y ya en lugar sufridor, la actual diputada nacional Carmen Martínez.
La candidatura, resultado de ese pacto entre Ferraz y la dirección autonómica de Morant -que para el caso es lo mismo- ha dejado fuera a los líderes de las tres provincias. El razonamiento desde la ejecutiva del PSPV es que cada uno tiene una labor en el partido y que ellos han de dedicarse a atender sus territorios y las diputaciones.
La realidad, sin embargo, es un evidente veto a Bielsa -el cual aspiraba al puesto cuatro- que se ha acabado extendiendo al resto de secretarios provinciales. La diferencia con él es que en Alicante y Castellón sí se han incluido en las listas a perfiles de "cuota" de sus dirigentes con un acuerdo, mientras que en Valencia no.
Desde la dirección autonómica del PSPV señalan que han optado por una candidatura fuerte que viene a ser de "toda la carne en el asador" para ofrecerle a Sánchez una victoria en la provincia de Valencia, golpeada por la dana hace dos años.
La tensión con Valencia
Pero las consecuencias de "los elegidos" han tensionado al partido. Desde el sector de Bielsa muestran su incomprensión por la exclusión en un momento en el que se había reclamado unidad interna. Aseguran que la ejecutiva de Morant ni siquiera se ha puesto en contacto con ellos para comunicarles la decisión de la lista y que se han ido enterando del goteo de nombres por los medios.
Asimismo, indican que realmente es la dirección provincial la que tendría que elevar la propuesta sobre la candidatura para que después fuera validada, algo que aquí no se ha cumplido.
En cualquier caso, Bielsa no se plantea ningún tipo de batalla en respuesta a lo sucedido. Realmente, las batallas en el PSPV tienen poca razón de ser ante la verticalidad que ha pasado a dominar al partido. La capacidad de presionar de cualquier corriente crítica es nula en este momento con una ministra de Sánchez como líder en la Comunitat y con Rebeca Torró -figura a la que deberían dirigirse las quejas- como secretaria de Organización.
Así que todos juntos al 29 de noviembre, contentos y descontentos, y a partir de entonces se verá.
La elección de Bernabé
No ha sido el de las provincias el único asunto que ha generado comentarios a la interna entre las filas socialistas. La elección de Bernabé como número uno es cuestionada por el mensaje que algunos opinan que se lanza.
Básicamente el de que la candidatura a la alcaldía de Valencia no es su prioridad y que está buscando acomodo en el Congreso ante su necesidad de dejar la Delegación del Gobierno. Un cargo, por otro lado, más conflictivo que otra cosa a tan pocos meses de elecciones.
Ambos argumentos, para fuentes socialistas, dan munición al PP y suponen un error de estrategia.
La portavocía
La inclusión de nombres como Muñoz en la candidatura tendrán igualmente su efecto en los próximos meses. Con su salida de Les Corts, previsiblemente a finales de diciembre, el partido tendrá que escoger a nuevo portavoz parlamentario. Una decisión que apunta a tomarse por esas fechas.
Las quinielas de sustitutos, en cualquier caso, ya comienzan a circular. Aunque en teoría los mejor colocados serían, en principio, los portavoces adjuntos -María José Salvador, José Chulvi y Maite García-, aparecen otros nombres como el de Alicia Andújar.
Sería una portavocía breve, pues tras el parón navideño Les Corts retomará su actividad unas semanas antes de la disolución -seguramente a finales de marzo- y habrá pocos plenos.
Con la renuncia de Muñoz, además, entraría como diputado Juan Carlos Fulgencio, exdelegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana.
