A dos días de que finalice el plazo para presentar las alianzas para las elecciones del 29 de noviembre, Compromís sigue tratando de convencer al resto de formaciones a la izquierda del PSOE para que se integren en sus listas y no presenten candidaturas propias.
Especialmente, a Esquerra Unida (EUPV), donde no parecen dispuestos a aceptar esas reglas del juego. En el partido que dirige Rosa Pérez Garijo creen que aceptarlo diluiría su identidad y relegaría al resto de formaciones a un papel secundario.
En definitiva, son condiciones que, dicen, no están dispuestos a aceptar. "No puede estar su marca únicamente", aseveran de forma tajante a EL ESPAÑOL. Un pulso que ha obligado a todas las partes implicadas a volcarse en las negociaciones abiertas. Más aún teniendo en cuenta el margen con el que cuentan para llegar a un entente: 48 horas.
Los avances, por lo pronto, son más bien pocos. EUPV celebró este martes un Consell Polític Nacional extraordinario del que solo trascendió la celebración de la dirección por su integración en el Frente Amplio.
De forma paralela, Més -formación mayoritaria de Compromís- celebraba una ejecutiva. E Iniciativa, segundo partido con mayor militancia de la coalición, hacía lo propio. A la 'agenda oficial' de reuniones se sumaban, además, llamadas informales entre distintos cargos orgánicos de cada fuerza pidiendo "volver a hablar".
Una negociación a varias bandas que demuestra la tensión con la que afrontan la semana y a la que seguirá, en caso de que haya fumata blanca, una segunda ronda: la del pacto de cuotas en listas. El famoso 'quién'.
Un desgaste que ya se puede palpar. Sobre todo, por los primeros puestos. "Esto va a ser eterno", bromeaba un representante de Compromís este martes.
Desde la publicación del decreto de convocatoria en el BOE, las conversaciones se han sucedido prácticamente a diario. Este fin de semana ha sido especialmente intenso, con más de 15 horas de discusiones entre los partidos de izquierdas, cuatro de ellas el domingo.
La agenda continuó este martes con reuniones de las ejecutivas de Més, Iniciativa y EUPV, además de nuevos contactos entre los responsables de las distintas organizaciones. Este miércoles está prevista, además, la Mesa Nacional de Iniciativa.
El objetivo es encontrar una fórmula que permita sumar a las distintas sensibilidades sin que la candidatura pierda la identidad propia que Compromís quiere preservar, pero en la que puedan sentirse cómodos también miembros de otras fuerzas.
Y aunque se da por hecho que finalmente habrá acuerdo -algunos vaticinan que puede darse apenas horas antes del fin del plazo-, lo que es seguro es que esto no ha hecho más que empezar.
El Senado, al final
Mientras tanto, la urgencia por pactar no emana únicamente de miembros de Compromís, EUPV, ERPV o Podem. También en el PSPV esperan con impaciencia que este intento de frente amplio valenciano se aclare a la interna para poder entrar a negociar su parte.
La semana pasada trascendió que el PSOE barajaba participar en una lista unitaria junto a otras formaciones de izquierda para presentarse a las elecciones al Senado y así intentar hacerse con el control de la Cámara Alta.
Con estos mimbres, el portavoz de Compromís en Les Corts, Joan Baldoví, negó que hubiera conversaciones "formales" con los socialistas en este sentido. Sin embargo, sí se mostró favorable a que el Senado no estuviera "otros cuatro años en manos de la derecha".
Así, desde la coalición aseguran que hasta que no cierren la negociación sobre la marca y, más tarde, de la candidatura que presenten al Congreso, no abrirán el melón del Senado. Esto es, que será la última de las discusiones. Todo ello sumado a las pugnas internas que tradicionalmente vive la coalición a las puertas de una cita electoral.
"Marca valenciana"
El adelanto electoral decretado por Pedro Sánchez obligó a todas las fuerzas a engrasar su maquinaria para definir sus listas y posibles alianzas. A diferencia de ocasiones anteriores, Compromís dejó claro días atrás que no querían acudir a las urnas bajo el paraguas de ninguna marca estatal.
La coalición, según expuso su portavoz en Les Corts, Joan Baldoví, quería concurrir a las generales con marca propia y no integrarse en el Frente Amplio impulsado por Sumar. En definitiva, buscaban acudir a esta cita con una marca "valenciana al 100%" y aparecer en la papeleta del 29-N con su nombre propio: Compromís.
Si bien fuentes del partido consultadas por este diario no descartaban que pudiera aparecer "un apellido", la idea que manejaba la UTE electoral que integran Més, Iniciativa y Els Verds días atrás era que este tan solo hiciera referencia a movimientos sociales.
Pero a juzgar por cómo avanzan las negociaciones, nadie descarta que estas pretensiones iniciales puedan cambiar. Y es que la fórmula planteada, abierta a incorporar a otras organizaciones en las listas pero no su nombre en la papeleta, ha encontrado reticencias en EUPV.
La formación considera que concurrir bajo las siglas de Compromís supondría renunciar a una marca con trayectoria política en la Comunitat, pues tuvo representación en Les Corts en la legislatura pasada e, incluso, formó parte del segundo Gobierno autonómico de Ximo Puig.
Un peso institucional -pasado- que la organización trata de poner en valor en las negociaciones que se están produciendo para no claudicar y acabar integrando algún representante en las listas al Congreso y al Senado.
El desacuerdo concentra ahora buena parte de los esfuerzos de todas las formaciones implicadas, que mantienen reuniones formales, pero también informales y llamadas a deshoras entre los secretarios generales de cada partido: Més, Iniciativa, Verds, EUPV...
Mientras el resto de interlocutores -Podem y ERPV- parece haber asumido la posibilidad de integrarse en las listas de Compromís, convencer a Esquerra Unida se ha convertido en una de las principales prioridades para cerrar un acuerdo antes del viernes.
