El dosier anónimo encargado contra todo un presidente de la Generalitat y que lejos de acabar en un cajón ha sido aireado públicamente ha hecho estallar al PP valenciano. Mientras de manera oficial la posición del Gobierno autonómico -expuesta por boca de su portavoz, Miguel Barrachina, este jueves- es otorgar poca importancia y credibilidad al informe, en el seno del partido ya son numerosos los cargos que piden un posicionamiento contundente.
A juicio de los consultados por este periódico, debería pasar por una investigación interna para averiguar quién puede haber encargado, elaborado o conocido el documento y por una expulsión de la formación si se demuestra que todo proviene de lo que se conoce en política como "fuego amigo". Es decir, de dentro.
Esta consideración ha pasado a ser bastante generalizada y no solo entre corrientes que pudieran considerarse afines a Juanfran Pérez Llorca. Sino incluso entre aquellos que tampoco es que estén del todo posicionados con él.
Las reflexiones apelan directamente a la intervención de Génova. Además, en todos los sentidos. Primero, en el de que resuelva de una vez por todas la candidatura para 2027. Y segundo, en un golpe en la mesa para dejar claro que estas actitudes no pueden tener cabida en el partido con medidas claras.
En el seno del PPCV, el asunto del dosier es prácticamente monotema. Las sensaciones que trasladan cargos populares son de indignación, cabreo y mucha preocupación por lo que ven como un "daño irreparable" para el partido que ya pone en riesgo las expectativas electorales.
El cabreo mira a Génova
La falta de comprensión sobre la dilación en la designación del candidato desde hace semanas se ha tornado en cuestión de días en enfado con la dirección nacional entre las filas del PP valenciano. La responsabilizan de la situación en la que se encuentra el partido y lamentan que todo sea consecuencia de no haber tomado ninguna decisión a tiempo.
"Somos gente de partido. Este ataque al presidente nos repercute a toda la organización y Génova tiene que reaccionar", resumen varias de las fuentes consultadas por este periódico. Hasta referentes con amplia trayectoria, que han vivido crudas guerras orgánicas, admiten que algo así no lo habían visto "en la vida".
"¿Cómo puede ser que hayamos logrado reponernos de una transición en la presidencia tras una dana y ahora estemos así?", se lamentan. De hecho, muchos apelan al recuerdo del enfrentamiento entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso.
El primero inició una investigación interna sobre la posible corrupción que envolvía al entorno de la presidenta madrileña. Algo que se le acabó volviendo en contra y que lo descabalgó del liderazgo del partido, sumido en una gran crisis.
En el PP valenciano las elucubraciones sobre el dosier de Pérez Llorca se propagan desde hace días. Desde la elaboración por un detective privado a que haya sido encargado por corrientes contrarias a la del líder del Ejecutivo valenciano. Hay quien se pregunta igualmente por qué ha acabado circulando por el Senado. Hasta la fecha, hay pocas certezas sobre el asunto, más allá de sospechas. De ahí que muchos exijan indagar ante la gravedad.
Uno de los entornos señalados ha sido el del expresidente de la Generalitat Francisco Camps, quien en su cuenta de Instagram publicó este jueves que era "falso" que el informe tuviera que ver con él "directa o indirectamente" y que si alguien promulga esa "insidia" tomará "las medidas legales oportunas".
Publicación de Camps en Instagram.
Fue también preguntado al respecto del asunto el presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó. Este jueves tildó de "juego sucio" el dosier contra Pérez Llorca, aseguró que no lo tenía, dudó también de que lo tuviera Génova, lo desmereció -dijo que era "humo"- y llegó a sugerir que provenía del PSPV.
Eso sí, respaldó de forma tibia al presidente de la Generalitat, con quien la relación se encuentra muy distanciada a raíz de su estrategia de aparecer como liderazgo alternativo. Al ser preguntado por si confía en él y en su entorno, respondió: "Yo confío en la política, aunque cada día creo que cuesta más, y confío en la justicia. Como presidente de una institución, es lo que debo hacer, y eso no quita que siempre habrá cosas que nos gusten más o que nos gusten menos. Pero más allá de eso, el paso siguiente, que es si hay cosas delictivas, no soy yo quien debe decidirlo".
Cuando se le cuestionó sobre qué piensa de que alguien del PP pudiera haber encargado el informe, contestó: "No pienso nada". A lo que añadió que este tema salta por la cercanía de las próximas elecciones y, por tanto, rechazaba "colaborar en que los dimes y diretes se acaben dando como algo cierto".
Mientras, en Génova, además de negar oficialmente tener el documento -algo que se pone en duda a la interna-, se está viviendo con sorpresa la maniobra de intentar desbancar a Pérez Llorca con un informe de estas características.
El documento, adelantado por eldiario.es y publicado por EL ESPAÑOL, le atribuye beneficios patrimoniales -para él mismo y para su familia- derivados de dos decisiones urbanísticas: el impulso de un plan general estructural (PGE) que no está aprobado y la modernización de una avenida donde tienen propiedades "colindantes".
Igualmente, describe presuntas irregularidades de personas de su entorno, entre las que se encuentran cargos actuales del Gobierno valenciano.
El silencio de Génova
El hecho de que la dirección nacional no haya querido salir a mostrar de manera inmediata su apoyo claro a Pérez Llorca se interpreta como que la ratificación se ha frenado por el dosier y que las dudas existen.
Alberto Núñez Feijóo, como publicó este periódico, tenía intención de designar al presidente de la Generalitat como candidato en 2027 antes de que acabara septiembre. Con ello, se habría zanjado el debate en el partido. Pero el presidente del PP optó por un nuevo aplazamiento.
Desde que eso sucediera -llegó a hablar con Pérez Llorca la semana pasada-, ha habido cuestiones relevantes. Un Debate de Política General en el que el presidente de la Generalitat apareció con un proyecto para la próxima legislatura sin ser señalado todavía; una Junta Directiva Nacional en la que se autorizaron 21 congresos con la sonada excepción del de la Comunitat Valenciana; y, ahora, el famoso informe.
Aunque se sigue viendo como opción más lógica y probable la del actual jefe del Ejecutivo autonómico, la evidencia de las dudas que despierta en Génova han disparado las alarmas en el PPCV y los movimientos de impulso de perfiles alternativos como el de la vicepresidenta del Gobierno valenciano Susana Camarero o el de Miguel Barrachina, portavoz del Consell.
Pese a que ningún relevo a este nivel es en absoluto fácil, cada día que pasa la situación se torna más complicada para devolver al partido a la normalidad. Cargos populares recuerdan que es uno de los territorios más importantes que gobierna el PP y que además es clave para que Feijóo llegue a la Moncloa.
