El conflicto educativo que mantuvo en jaque a la Generalitat Valenciana en la recta final del curso pasado vuelve a las calles. Y no lo hará un día cualquiera: los sindicatos docentes preparan una nueva movilización para el Día de la Comunitat Valenciana, el primer 9 d'Octubre de Juanfran Pérez Llorca como presidente del Gobierno valenciano.
Las organizaciones que respaldaron la huelga educativa indefinida, STEPV, UGT y CCOO acordaron este miércoles seguir con el calendario de movilizaciones que se retomaron con la vuelta a las aulas después de las vacaciones de verano y proponen al profesorado sumarse a la tradicional manifestación vespertina convocada para esa jornada.
Una fecha significativa para los valencianos en la que la Generalitat organiza una serie de actos institucionales y culturales para celebrar su autogobierno y que este año, además, cobra especial relevancia, dado que se trata del primero de Llorca como jefe del Consell tras la salida de Carlos Mazón y el último antes de las elecciones de 2027.
Los tres sindicatos buscan así mantener la presión sobre el Ejecutivo valenciano ante la "falta de avances" en las reivindicaciones que motivaron el paro y que se retomen cuanto antes las negociaciones con la Conselleria de Educación que dirige Carmen Ortí para abordar, especialmente, los puntos sobre los que no se llegó a un acuerdo.
Se refieren, en concreto, a la reducción de ratios, la ampliación de plantillas de profesorado, el fomento del uso del valenciano, mejoras en inclusión, Formación Profesional, o infraestructuras y salarios.
Según denuncian, durante todo el mes de septiembre no se han producido nuevas reuniones de negociación. Por ello, reclaman al Consell que abandone la vía de las "decisiones unilaterales" y vuelva a una mesa de diálogo con compromisos concretos.
Conviene recordar que tras cinco semanas de huelga, la Generalitat y los representantes de los docentes tan solo lograron alcanzar un acuerdo para reducir la carga burocrática. Solo ANPE decidió no secundarlo, pero aun así fue el único documento que generó cierto consenso entre las partes.
De forma paralela, CSIF apoyó el acuerdo sobre el valenciano y, junto a ANPE, el acuerdo de mejora salarial. Este contemplaba un aumento de 200 euros brutos mensuales hasta 2028. Es decir, que su aplicación sería progresiva: 75 euros desde este mes de septiembre, otros 75 euros en enero de 2027 y los 50 restantes en enero de 2028.
Su ejecución, al principio, quedó en el aire días después de suspenderse la huelga. En una entrevista en À Punt, la consellera del ramo, Carmen Ortí, aseguró que al Gobierno valenciano le "gustaría" que la medida se hiciera efectiva en septiembre. Sin embargo, no dio por hecho que fuera a ser así.
Horas más tarde, el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, anunció que pondría en marcha tres de los acuerdos a pesar de no haber logrado el respaldo sindical: la reducción de ratios progresiva, la contratación de 7.742 nuevos profesores y un plan dotado con 140 millones de euros para climatizar aulas, EduClima.
Entre ellas, no incluyó la subida de sueldo, por lo que se generó un importante revuelo entre los docentes, que exigieron saber si se iba a pagar o no en septiembre dicha mejora y advirtieron que la huelga se había suspendido y no desconvocado. En definitiva, amagaron con volver a convocarla al inicio de curso.
Sin embargo, el Gobierno valenciano aprobó in extremis -un día antes de la vuelta al cole- el incremento. Una maniobra que se interpretó como un gesto para tender puentes con el sector y rebajar la tensión existente que sirviera, además, para desactivar las movilizaciones.
Pero las protestas anunciadas evidencian que la fractura entre la Administración y las organizaciones que no suscribieron el acuerdo retributivo continúa abierta y ni la tregua del verano, ni la subida de sueldo aprobada ha traído la paz sindical.
Los días 11
La intención de los tres sindicatos de izquierdas, conviene apuntar, era fijar una fecha periódica en el calendario para convocar a los docentes. El día 11 se ha convertido en "simbólico", según explican fuentes sindicales a este diario, dado que la huelga comenzó el día 11 de mayo y se suspendió el 11 de junio. La primera protesta, además, fue el 11 de diciembre.
No obstante, el próximo 11 de octubre coincide con un puente festivo y, ante el temor de que pudiera ser un elemento disuasorio para todo aquel que quisiera asistir a la cita, STEPV, CCOO y UGT consensuaron adelantar la movilización al 9 d'Octubre.
También, así, lograrían un mayor impacto institucional y trasladar al conjunto de la sociedad que la suspensión de la huelga no supuso el cierre del conflicto.
La incógnita ahora es si la movilización servirá para reabrir una negociación que permanece en standby o si, por el contrario, el conflicto educativo volverá a ganar intensidad durante el otoño.
