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El Teatro Principal de Valencia ha bajado el telón y, con él, parece que se ha levantado otro: el del pulso político que existe en el seno del PP valenciano, hasta ahora centrado en lo orgánico pero que con este episodio se airea públicamente.

Tres son sus actores principales: Vicente Mompó, presidente de la Diputación de Valencia; Juanfran Pérez Llorca, jefe del Ejecutivo autonómico; y María José Catalá, alcaldesa de Valencia.

El primero lleva una estrategia indisimulada para tratar de desbancar al segundo de la candidatura a la Generalitat. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ya tiene la decisión tomada, tal como ha venido informando este periódico.

Lo ha demostrado en numerosos movimientos a la interna, pero esta vez se interpreta como uno mucho más público el del cierre del Principal debido al momento elegido y a las formas empleadas.

Pérez Llorca ha decidido guardar silencio, sabedor de que nada se puede tocar hasta que no llegue la proclamación oficial deseada. Una posición que contrasta con la de María José Catalá, que ha acabado saltando ante todo lo sucedido.

Así, lo que podría circunscribirse a un mero choque puntual entre administraciones -algo, en cualquier caso, nada habitual al ser del mismo signo político- ha acabado por convertirse en la evidencia de la ebullición en la que convive el PP valenciano mientras Génova no señale a su elegido.

El desencadenante ha sido el cierre inmediato del Teatro Principal por sus deficiencias de seguridad, que ha puesto sobre la mesa el estado de un edificio que necesita una intervención millonaria -los estudios la cifran en alrededor de 50 millones para recuperarlo- y más de lo que dura una legislatura para rehabilitarse.

Pero la secuencia de las últimas 48 horas también ha dejado al descubierto la escasa interlocución entre la Diputación, dueña del espacio, y la Generalitat, que lo cogestiona. A eso se une que también ha salpicado al Ayuntamiento de Valencia, pese a no tener apenas competencias.

El lunes por la mañana se presentó la nueva programación del Principal para la temporada 2026/2027. Apenas unas horas después, por la tarde, la Diputación recibía un informe pericial que puso negro sobre blanco las deficiencias del inmueble y que acabaría provocando el abrupto cierre.

Llamadas y rueda de prensa

Se celebró una reunión sobre el asunto en la corporación y, ya por la noche, Mompó llamó tanto a Pérez Llorca como a Catalá para comunicarles la decisión y que lo anunciarían el martes en rueda de prensa.

Así que el martes por la mañana, Mompó compareció de urgencia junto a la diputada de Proyectos Técnicos, Paz Carceller, y el jefe del área, Evaristo Carlos López, para trasladar la clausura del teatro "por responsabilidad para poder garantizar la seguridad de trabajadores y espectadores".

Aunque en un primer momento evitaron entrar en detalles, más tarde relataron que los problemas detectados afectaban a la evacuación, la protección contra incendios, la accesibilidad y distintos elementos estructurales y funcionales del edificio.

La imagen de esa rueda de prensa resultó especialmente llamativa, pues únicamente estuvieron representantes de la institución provincial. No hubo nadie de la Generalitat a pesar de que su actividad cultural se desarrolla mediante un sistema de cogestión con el Institut Valencià de Cultura (IVC).

Distancia

Esta distancia entre ambas instituciones quedó patente apenas unas horas después, cuando la Generalitat anunció que la programación cultural prevista sería trasladada al Teatro Martín i Soler del Palau de les Arts.

El propio jefe del Consell, al ser preguntado por el tema, aseguró que se quedaba con la "rapidez" de su Conselleria de Cultura para buscar una alternativa y garantizar la programación.

"Lo que me ha llegado a mí es que parece que se han detectado unas deficiencias en el edificio, que hay que hacer obras para mejorarlas y que, por tanto, se tiene que proceder al cierre", dijo.

Acto seguido admitió que no había podido seguir la rueda de prensa del presidente provincial, de su partido, y, por tanto, prefería ser prudente con la información, lo que ponía de manifiesto de alguna manera los pocos datos que manejaba la Generalitat sobre el asunto.

El presidente de la Diputación llegó a afirmar hasta en tres ocasiones ante los medios que no se trataba "de echarle la culpa a nadie", pero que su institución se había "encontrado así" el teatro. Un reproche hacia los gobiernos anteriores de PSPV y Compromís, pero que tampoco excluía al actual.

Ya con la resaca del martes, este mismo miércoles Mompó pedía, en una entrevista en À Punt, la implicación del Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat y el Gobierno de España en la rehabilitación del teatro.

Como seguramente no esté en la lista de prioridades más acuciantes del Ejecutivo central, las administraciones que sí reaccionaron fueron las dos primeras. Realmente lo hizo Catalá, quien dejó entrever, en un momento dado, que hablaba en nombre de ella y de Pérez Llorca.

Entrada en la propiedad y "enfado"

Durante un encuentro con el Levante-EMV, la alcaldesa de Valencia avanzó que plantearía a Mompó que el Ayuntamiento entrara en la propiedad y que su parte pudiera cubrir a la rehabilitación.

Lo mismo hará, según comentó, el Gobierno autonómico. "He hablado con el presidente de la Generalitat de este tema, le ha parecido una buena solución y es una opción que a la propia Generalitat le puede encajar", dijo.

En principio, de acuerdo con fuentes municipales, la intención es comprar un tercio cada administración, pero todo dependería del precio que se acordara pagar.

Catalá, quien apuntó que todavía no le había propuesto a Mompó la entrada en la propiedad, aprovechó su intervención para dejar claro el descontento que le ha provocado la situación.

"Conocí del cierre del Principal el lunes por la tarde. Tenía un acto con Rocío Gil (diputada delegada de Teatros y concejal en el Ayuntamiento) y me relató que había ido a la Diputación y le habían comunicado el cierre. Yo pregunté, lo acababa de saber, y activamos los recursos culturales de la ciudad para reprogramar", explicó.

Por la noche, prosiguió, le llamó Mompó. "Le manifesté mi enfado, mi preocupación por el tema", admitió. "No niego que he tenido momentos de reflexión porque ese teatro es el corazón de la ciudad y he llegado a pensar que no se tiene que cerrar", añadió.

Según algunas fuentes, en la reunión de la Diputación en la que se abordó el cierre del teatro no estuvo presente Rocío Gil al no ser avisada ni se le dio tampoco traslado del informe al serle comunicado el cierre.

Estas mismas fuentes muestran igualmente su sorpresa sobre el hecho de que en junio ya hubiera alerta del riesgo de desprendimiento en la fachada del teatro, así como problemas relacionados con la protección contra incendios. Algo que, aseguran, tampoco fue advertido al Ayuntamiento.

La Diputación dice que avisó de la programación

La cosa no queda ahí, pues la diputada responsable de Patrimonio de la corporación remarcó en una entrevista en la Cadena Ser este miércoles que fue precisamente en base a esa alerta de junio cuando solicitaron el informe técnico que llegó el lunes.

Sobre la presentación de la programación un día antes, hizo hincapié en que "la Conselleria era conocedora" del estado del teatro. "Yo expresamente, y lo vuelvo a repetir, solicité que no se hiciera la presentación porque podía pasar esto. Entonces, a partir de ahí quien tome la decisión que asuma la responsabilidad, pero nosotros lo comunicamos", dijo en un reproche más propio de administraciones de distinto color político.

"Yo no soy quién para recomendar a ninguna consellera ni a ninguna Conselleria lo que tiene que hacer. Únicamente dije que nosotros estábamos esperando ese informe y que una vez lo tuviéramos tomaríamos decisiones. Si alguien decide hacer una presentación en ese momento, porque ya la tenía programada, pues yo ya no me hago responsable de ese tema", añadió.