Juanfran Pérez Llorca, en su despacho del Palau. Vicent Bosch

Juanfran Pérez Llorca, en su despacho del Palau. Vicent Bosch

Valencia

Llorca buscará una oportunidad en el calendario electoral para pactar presupuestos y mantener su 'oasis valenciano' con Vox

El presidente de la Generalitat quiere una "ventana de oportunidad" que todavía se encuentra en el aire y tanteará a los partidos. 

Más informaciónJuanfran Pérez Llorca: "Para pactar con Vox no he tenido que ir a Waterloo ni buscar a un prófugo, todo es transparente"

Valencia
Publicada

Juanfran Pérez Llorca quiere tener Presupuestos de 2026. Su voluntad la ha dejado clara desde el primer momento, pero con bastante prudencia. El motivo es que no lo tiene fácil y que todo se encuentra en el aire. Pese a ello, el planteamiento que existe es el de buscar una oportunidad en el calendario electoral nacional para tratar de sacarlos adelante, según fuentes del Gobierno valenciano. 

El presidente de la Generalitat volvió a insistir en su voluntad en una reciente entrevista con EL ESPAÑOL. "Sí que me gustaría. ¿Los habrá o no los habrá? Pues bueno, no tengo la presión de aprobar unos presupuestos para garantizar la actividad de la Generalitat porque los que tenemos actualmente se aprobaron en el mes de mayo y garantizan la estabilidad en la gestión. Ahora, a mí me gustaría tener unos para el 2026 y lo voy a intentar, afirmó.

La siguiente cuestión es, por tanto, si se va a poner en contacto con Vox próximamente para iniciar las negociaciones. "Voy a intentar hablar con todos", respondió en referencia a que se lo planteará tanto a Vox como a los partidos de izquierdas (PSPV y Compromís).

"Es una de las pretensiones que tengo cuando hable con los síndics. Sé que algunos me van a decir que no, pero mi obligación es intentarlo. Ya lo vimos cuando la dana. El PSPV dijo que sí y luego no los votó", comentó, también en conversación con este periódico.

Pérez Llorca tiene previsto convocar una ronda de reuniones con todos los grupos con representación en Les Corts. Según explicó, iba a llamar esta semana a los portavoces parlamentarios de los partidos para plantearles estos encuentros. 

En esas citas, entre otras cuestiones, trasladará a la oposición la posibilidad de negociar los órganos estatutarios que llevan años pendientes de renovación, el Consejo de Administración de À Punt y abrir la puerta de nuevo a los socialistas a estar en la Mesa de Les Corts

A ello se añaden los presupuestos, que también abordará, según dijo, en esas reuniones. Así que el siguiente paso es saber qué posición toma Vox y si el escenario nacional deja la opción de aprobarlos a lo largo de este primer semestre del año. 

Vox, por la labor

Vox, en principio, parece por la labor, de acuerdo con varias fuentes. Si bien se encuentra condicionado -al igual que el PP- por el ciclo electoral autonómico. Celebrados los comicios en Extremadura del pasado diciembre, el pacto entre ambas formaciones en este territorio todavía es una incógnita. 

Este mismo lunes Vox suspendía las negociaciones con el PP a solo 24 horas de la sesión constitutiva de la Asamblea. La relación con los populares de María Guardiola no es, desde luego, la mejor. 

"Nuestras condiciones son extraordinariamente razonables. Tanto, que son las de Valencia. Queremos poder acompañar nuestras políticas con unas consejerías y presupuestos ejecutables. Sin eso no hay nada. Ahí está la madre del cordero", resumía el portavoz nacional del Vox, José Antonio Fúster

La mención a la Comunitat Valenciana es relevante. Se trata de la autonomía donde más entendimiento existe a día de hoy entre ambos partidos. El PP ha hecho importantes cesiones -sobre todo discursivas, aunque también en presupuestos- al partido de Santiago Abascal. 

Críticas al Pacto Verde Europeo, partidas para pruebas de edad a menores migrantes, recortes a patronal y sindicatos o reducción del presupuesto a la Acadèmia Valenciana de la Lengua (AVL) son algunos ejemplos. Cuestiones que asumió tanto Carlos Mazón como Pérez Llorca. 

Entendimiento personal

A ello se une un nivel de entendimiento personal entre ambas partes que también ha resultado relevante estos años. Los consellers de Vox que estuvieron en la Generalitat mantuvieron buena relación con los del PP. Y, una vez fuera del Ejecutivo, esa interlocución fluida la ha pilotado Pérez Llorca en primera persona mientras era portavoz. 

Esas relaciones propiciaron que el relevo de Mazón fuera rápido y que el pacto para la investidura de Llorca ni siquiera tuviera un documento escrito, sino una serie de cesiones -como el compromiso de averiguar datos de origen de delincuentes- que él verbalizó en su discurso. Algo que descolocó a la oposición. 

Este contexto ha propiciado que la Comunitat Valenciana se haya convertido en una especie de oasis en la relación entre PP y Vox que, con todo, también tiene sus tensiones (aunque más escondidas).

Y de ahí que ambas formaciones crean que deben intentar sacar unos Presupuestos de 2026 que a las dos partes conviene. A Vox porque es la manera que tiene de sacar pecho de su apoyo externo al PP, de sus logros desde fuera del Gobierno y de la capacidad de presión que es capaz de ejercer. Sobre todo en medidas que se materializan con dinero. 

A Pérez Llorca porque tener unos presupuestos con sello propio le permite vender un logro de gestión y lanzar un mensaje con el que reforzar su liderazgo de cara a la intención de repetir como candidato en 2027. 

Sin embargo, la gran cuestión más allá de voluntades es si el contexto nacional será propicio y si las direcciones nacionales de los dos partidos dan luz verde. Cómo quede el pacto en Extremadura será clave para medir las posibilidades reales y para tomar la decisión de lanzarse a la piscina con algo de agua. 

El problema es que también vienen por delante otras citas electorales: los comicios de Aragón el 8 de febrero y los de Castilla y León el 15 de marzo. 

Si el presidente de la Generalitat podrá colar en este calendario sus presupuestos es un interrogante. La dimisión de Mazón hizo saltar el calendario por los aires pese a que también quiso intentarlo. El proyecto se dejó preparado a finales de año, pero las cuentas de 2025 siguen prorrogadas. ¿Habrá ventana de oportunidad?