Àgueda Micó. Fernando Sánchez / EP
La condición de Compromís ante una posible alianza electoral liderada por Rufián: "Que no haya sopa de siglas"
La coalición señala que el rechazo de la dirección de ERC ha enfriado cualquier intento de tejer este "frente de izquierdas".
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Compromís tiene claro que no participará en la gran coalición plurinacional de izquierdas que pretendía Gabriel Rufián si ello implica que su nombre se diluya en una papeleta en unas elecciones. Esa es su línea roja: "Que no haya una sopa de siglas", explican desde la coalición. Una condición que ya pusieron sobre la mesa cuando acordaron ir de la mano de Sumar a la cita en las urnas de 2023.
El pasado mes de julio, el portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, Gabriel Rufián, lanzó una propuesta que sacudió el tablero político de los grupos de izquierdas: que formaciones como ERC, EH Bildu o el Bloque Nacionalista Galego (BNG) pudieran unirse y plantear una candidatura única para el Congreso de los Diputados.
Apeló a que era el momento para que el soberanismo, independentismo, federalismo o las formaciones confederales de izquierda se unieran para ocupar un espacio a la izquierda del PSOE que creía vacío. Un espectro que se extendía por ende a Compromís, Adelante Andalucía, pero también a Podemos, Sumar o IU.
El planteamiento del portavoz de ERC chocó por completo con la dirección de su partido: el entorno de Oriol Junqueras se desentendió por completo del proyecto que buscaba aunar a las "izquierdas alternativas y periféricas". Y el malestar generado en su momento fue más que notable y hoy persiste.
Los avances al respecto desde entonces han sido más bien pocos y fuentes de Compromís consultadas por EL ESPAÑOL aseguran que las conversaciones entre los partidos de estricta obediencia autonómica han sido informales y puntuales. Pero pese a todo, no han dejado de producirse. Más aún tras las denuncias de acoso sexual que afectan al PSOE.
La intención inicial de constituir este "frente" era evitar que la fragmentación de la izquierda siguiera pasando factura en los resultados electorales. La unión de estas fuerzas, explican ahora, permitiría obtener representación en algunas circunscripciones pequeñas donde es complicado que la izquierda obtenga algun diputado precisamente por esa división.
Mencionan, por ejemplo, el caso de Soria, Albacete o Cuenca. "Ahora mismo el votante de derechas está dividido en dos bloques: PP o Vox, pero la izquierda está en muchos. Y eso en circunscripciones como estas nos penaliza", razonan.
Así, según los cálculos realizados por los partidos que podrían participar en esta gran alianza, "si en estas circunscripciones donde apenas se eligen tres o cuatro diputados" se agruparan y se ofreciera tan solo una única papeleta, "la izquierda podría llegar a sacar 17 escaños más". "La fragmentación ahí nos mata", aseguran.
Solo una papeleta alternativa
¿Pero cómo se armaría esta alianza desde los territorios? El planteamiento original, según indican, pasaría por que en cada autonomía fuera un único partido el que se presentara a las elecciones generales. Lo haría aquel que tuviera mayor implantación territorial en la comunidad autónoma.
El resto de fuerzas pasarían a integrarse en sus listas después de, claro está, un intenso proceso de negociación. "Todos habrían de ser generosos", enfatizan.
Gabriel Rufián. EP
Así, por ejemplo, en el caso de que el plan prosperase, en la Comunitat Valenciana sería Compromís quien se presentara a las elecciones, de manera que en sus listas se incorporasen representantes de otras formaciones políticas.
A cambio, en la mesa electoral no habría papeletas de otras formaciones de izquierdas para que el votante tan solo tuviera que elegir entre PSOE o la citada coalición.
Lo mismo ocurriría en otros territorios: en el País Vasco con EH Bildu, en Cataluña con ERC o en Galicia con el Bloque Nacionalista Galego (BNG).
Ahora bien, más allá de lo complejo que podría llegar a ser afrontar una negociación de estas características en cada uno de los territorios, el quid de la cuestión es qué ocurriría con Podemos, Sumar e Izquierda Unida.
Movimientos sociales
Si bien hay miembros de estos partidos que admiten que construir una alianza de este tipo sería "interesante" para reforzar el proyecto de izquierdas en el Estado, en Compromís subrayan la dificultad que existe en estos momentos para que pueda cerrarse un acuerdo con alguna de ellas.
"Sumar no va a querer a gente de Podemos en una lista, y viceversa. Y mientras IU no sabe aún dónde situarse", señalan. Por si fuera poco, para que hubiera acuerdo sería necesario que accedieran a no presentar candidatura propia. Es decir, que deberían integrarse en las listas de la formación política territorial mayoritaria.
En ese punto, interviene otro hándicap en el caso de la Comunitat: los nacionalistas no quieren que su marca se diluya de ninguna manera. O dicho de otro modo: querrían que el nombre que apareciera en la papeleta fuera el de "Compromís" y que no hubiera una "sopa de siglas".
Apelan también a la necesidad de que no solo se formen las listas a partir de representantes de partidos políticos, sino también de independientes que provengan de los movimientos sociales o de la sociedad civil.
Aún con todo, reconocen la dificultad de que todo pueda finalmente cuajar por diversos motivos. El principal, el rechazo que genera en la propia dirección de ERC, pero también el imposible entendimiento entre Podemos y Sumar, la no previsión de un adelanto electoral, pero también el obstáculo de tejer unas listas en la que puedan convivir distintos liderazgos de calado.