Pérez Llorca, junto a Vicente Mompó, Carlos Gil y cargos del partido. PPCV
Mompó arranca el año con un gran acto del PP de Valencia en el que apoyará a Llorca con la vista puesta en el congreso
La cita, en La Cotonera de Alzira, es la habitual de todos los años y pretende demostrar movilización ante la reclamación de un cónclave no deseado por todos.
Más información: Pérez Llorca y Catalá exhiben su ticket electoral para 2027: gestión conjunta y vuelta de la normalidad institucional
El PP de la provincia de Valencia inicia una vez más el año con un acto que ya se ha convertido en tradicional pero que cuenta con significado político.
El líder del partido y presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, ha convocado una cena en La Cotonera de Alzira en la que espera reunir a unas 1.300 personas, cifra que supera a la de años anteriores.
Se trata de una cita de partido en año preelectoral con la que Mompó quiere exhibir capacidad de movilización de las bases, unidad del partido en la provincia -en torno a él- y un apoyo a Juanfran Pérez Llorca como candidato a la Generalitat.
Todo ello con la vista puesta en el congreso regional que, previsiblemente, se celebrará en septiembre de 2026.
La voluntad de que haya cónclave es importante. Mompó quiere. De ese congreso tiene que salir la nueva dirección regional del partido en la que han de estar representados todos los equilibrios territoriales y ahí es donde tratará de reclamar el peso de la provincia en la que tiene poder.
El momento del acto de Alzira y del posicionamiento a favor de un congreso es importante pese a que la cita ya llevara tiempo planificada.
El PP de la Comunitat Valenciana se encuentra en manos de una gestora en un movimiento de Génova que no es visto con demasiada confianza dentro del partido.
Pérez Llorca ha defendido públicamente este órgano y su entorno ha trasladado que él mismo fue quien la pidió a la dirección nacional. Génova, por su parte, llegó a transmitir que el nombramiento del presidente no iba a ser por esa vía. Pero lo cierto es que ya tenía la gestora como una opción desde hace semanas encima de la mesa.
La decisión que se comunicó como consensuada supone en la práctica que la dirección nacional haya pasado a tutelar la transición en el PPCV tras la salida de Carlos Mazón y, por tanto, a ejercer control directo en el partido hasta que se celebre un congreso. Algo que comporta que se traslade un mensaje de interinidad y de inestabilidad.
Pese a todo, la gestora se compone de miembros con los que Pérez Llorca ha querido mantener los equilibrios internos del partido tanto territoriales como de corrientes. Unos nombramientos en los que ha tenido algo de margen de maniobra.
No ha ocurrido lo mismo con nombres como el de Esteban González Pons, cercano a Alberto Núñez Feijóo y nombrado presidente del Comité Electoral. En definitiva, una designación como "controlador" del partido.
De secretario general figura el diputado nacional Carlos Gil, una persona de la máxima confianza de Mompó. Con ello, el presidente de la Generalitat ha conseguido suavizar -al menos en parte- el descontento del presidente de la Diputación por considerar que la provincia de Valencia no ha estado suficientemente representada en los nombramientos del Gobierno autonómico.
La nueva cúpula
Aun así, Mompó apoyará a Pérez Llorca, quien acudirá al acto de este viernes. Eso sí, la siguiente 'batalla' será la configuración de la nueva cúpula autonómica.
De manera que en este contexto y en un año preelectoral, el partido se empieza a mover de cara al congreso. Un cónclave deseado por algunos dirigentes como Mompó o Pérez Llorca pese a los riesgos de división y con el que otros cargos del partido como la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, no parecen demasiado entusiasmados.
"Yo a los Reyes les he pedido unas elecciones generales, no un congreso regional", afirmó el pasado miércoles tras la visita institucional del presidente de la Generalitat al Ayuntamiento.
En mitad de la partida se encuentra el expresidente de la Generalitat Francisco Camps, quien reclama cuanto antes el cónclave para poder presentarse.
El factor desestabilizador del que fuera jefe del Ejecutivo autonómico ya es asumido por la mayoría de cargos populares que creen que el congreso ha de celebrarse igualmente. Confían en que en él se comprobará el apoyo real de Camps.