Entre el HALO, las rampas del Vigo Vertical, la nueva Plaza América o la futura Plaza de España resiste otro Vigo, una ciudad que fue y que ya no está, pero con elementos que todavía dan la posibilidad de tirar de un hilo histórico que permite a los vigueses conocer lo que fuimos.
Dicen que conocer la historia es fundamental, aunque no siempre ésta se pone en valor. Por ello, restaurar, conservar y preservar fachadas históricas de la ciudad o aquellos inmuebles que, bien por casualidad o por férrea construcción, desafiaron el paso del tiempo, debería ser obligatorio para cualquier corporación local.
Al menos, lo anterior debería aplicarse a aquellos edificios que en tiempos pasados fueron emblemas y puntos clave en la ciudad. Algunos, además de resistir, fueron capaces de seguir vivos: Es el caso del edificio del Museo Marco o la Sede del Celta, que hasta no hace mucho fue el Círculo Mercantil. Otros, como la Panificadora, esperan con ansia que alguien los saque de la degradación más absoluta, que no merece un inmueble tan emblemático y que significó tanto para la ciudad.
Pero hay fachadas en Vigo que, a día de hoy, simplemente resisten al paso del tiempo y, en este caso, de los siglos. Es el caso de la puerta de lo que un día fue La Metalúrgica, ubicada en una de las arterias de la ciudad, es decir, García Barbón.
La Metalúrgica, en Vigo.
Edificio municipal
Antes, mucho antes, de que el edificio de la antigua Metalúrgica fuese empleado como parque de bomberos o garaje de la policía, albergó una fábrica de envases de hoja de lata con estampación de colores. Tal y como indican desde el Concello de Vigo, debido a que a finales del siglo XIX la producción de este tipo de envases no satisfacía la demanda de las conserveras y tras adoptarse medidas proteccionistas en detrimento de las importaciones inglesas, fue necesario abrir una nueva sociedad en Vigo que diese respuesta a la citada demanda: Ahí nació, a instancia de los empresarios Antonio Alonso Santodomingo, José Barreras Massó y Guillermo Curbera la Sociedad Anónima "La Metalúrgica".
Según las mismas fuentes, el propio Barreras Massó proyectó el primer edificio. Estaba conformado por un cuerpo central de dos plantas en el que se combinó cantería y ladrillo. Es destacable el acceso principal, coronado por un arco. En la cumbre, y como era habitual en la época, se refleja el año de fundación, 1900, y el nombre de la empresa, el cual todavía es legible más de un siglo después. Jenaro de la Fuente y Francisco Castro realizaron, posteriormente, dos ampliaciones de la sede.
Actualmente, en pleno siglo XXI, sigue en pie la fachada principal. En plena pandemia se abordó la rehabilitación de su tramo izquierdo y la construcción, tal y como indican desde el Consistorio vigués, de la Dirección Provincial de la Tesorería de la Seguridad Social.
Sin duda, merece la pena reparar en algunas de las fachadas históricas de la ciudad de Vigo, pues, aunque en silencio, tienen mucho que contar a los vigueses y a las viguesas.
