Cuenta Daniel Figueira que el momento en el que le concede vacaciones a su equipo en La Alcoba, uno de los locales hosteleros más arraigados del barrio vigués de Navia, está perfectamente pensado: agosto es un mes en el que buena parte de los trabajadores de la industria y la automoción viguesa está de descanso, y esto se nota especialmente en un barrio residencial.
Es por lo anterior y también por el puente largo de San Roque, que este local cierra sus puertas, desde hace años, la segunda quincena de agosto. Hay quien lo lleva mejor y quien extraña tomarse un café o una caña en su bar de referencia, al tiempo que se pone al día con los grupos que se van formando en estos establecimientos. Como cuenta Figueira, "somos de costumbres y rutinas" y, cuando esto se rompe, hay quien anhela volver pronto a la normalidad, también en lo que tiene que ver con el ocio.
La espera se hizo larga entre los clientes de La Alcoba, que, coincidiendo con la reapertura del local este lunes, decidieron dar a su equipo una sorpresa: Empapelar, con arte y retranca, la cristalera: mensajes como "No tenemos dónde ahogar las penas", "No sabemos qué hacer sin vosotros", "Queremos aceitunas", o "Llevamos 15 días deambulando sin rumbo" fueron los que se encontraron los camareros en el momento de volver a levantar la persiana.
"Pensé que le debía algo a alguien, que era un cobrador de morosos o algo así. Dije, 'debemos una factura o algo'", cuenta entre risas. "Luego empezamos a leer los primeros carteles y ya vimos por dónde iba la cosa y de quién podía venir", añade el gerente, que pronto averiguó que quien estaba detrás de esta simpática broma era un grupo de clientes habituales, vecinos de la zona y que pasan todos los días por La Alcoba.
Una vez pasó el susto, la reincorporación al trabajo fue más llevadera: "Vienes con ese estrés posvacacional y encontrarte con esto... Pues fue súper agradable, nos sacaron unas cuantas sonrisas. Te diré que llevamos riéndonos desde ayer", confiesa el hostelero. "La verdad es que es gratificante, porque te das cuenta que tus clientes te echan de menos. Al final son luz en un trabajo de cara al público", concluye emocionado.
Carteles en La Alcoba.
