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Vigo esconde una parte de Sicilia en una pequeña calle del centro de la ciudad. Una trattoria, "ni un restaurante ni un mesón", que siempre ofrece a su fiel clientela la más auténtica cocina italiana, con productos únicos que no se pueden encontrar en ningún otro local.

Trattoria da Mario surgió hace casi 12 años en el número 4 de Rúa do Roupeiro. En 2014, el chef siciliano Mario di Giovanni decidió trasladarse a la ciudad olívica desde Redondela, donde llevaba cuatro años trabajando en su pequeño restaurante italiano, Xan Carallas.

Natural de Palermo, la familia de Mario no se dedicaba a la hostelería. No fue hasta que se mudó a Londres cuando se acercó al sector: "Trabajé para algunos restaurantes, algún Estrella Michelín. Después estuve siete años trabajando para PizzaExpress".

Gracias a su buen desempeño, ascendió de puesto hasta convertirse en regional manager, pero los fogones y el horno llamaban más su atención. Entonces, tras visitar la ciudad durante varios veranos y comprobar que tenemos una mentalidad "muy siciliana", decidió trasladarse a Vigo junto a su pareja.

Trattoria Da Mario, desde Rosalía de Castro, en Vigo Treintayseis

La experiencia en Redondela fue positiva y contaban con una clientela fiel que llenaba su pequeño local cada semana, pero en 2014 apareció una oportunidad en Vigo y no lo dudó. "Al final, comprabas mercancía en Vigo y tenías que llevarla a Redondela. No había tantos comerciales, había cuatro", explica Mario desde una de las mesas de su trattoria.

Aunque el primer año en la calle Roupeiro fue "un poquito duro", fueron llegando clientes a cuentagotas gracias al boca a boca. "Tengo clientes que llevan diez años, conozco a sus niños desde que nacieron y ahora tienen 10 o 12 años", afirma el dueño del restaurante, que concluye: "Trabajamos muy bien".

Pinsa, no pizza

Por tamaño, la cocina del restaurante de Redondela era "muy básica" y la mudanza a Vigo supuso una mejora de la carta. El objetivo de Mario era claro: tratar de diferenciarse del resto de restaurantes italianos de la ciudad y ofrecer algo único.

"Cuando llegué aquí, claro, la carbonara con nata y bacon. Nosotros la hacemos con huevo, guanciale, una crema de parmigiano", indica Mario, que presume de introducir en Vigo la pinsa romana; "Es una pizza diferente. Es una base de harina de soja, harina de arroz y harina de trigo. Tiene una fermentación de 72 horas y no tiene levadura", detalla el hostelero.

Pinsa

Entonces, también fabricaban su propia pasta de forma artesanal. "Afortunadamente encontramos un pastificio italiano, son napolitanos y nos producen ellos la pasta", admite Mario, que asegura que llega fresca cada día y la calidad ha aumentado "un 100%" desde entonces.

Modernidad y autenticidad

Cada semana, gastan unos 40 kilogramos de pasta. Tan sólo aquella "corta", ya que tanto la lasaña y los tagliatelle como la masa de las pizzas las elaboran en el mismo restaurante. Además, desde la llegada de Miguel, también cocinero, están modernizando parte de su carta para distinguirse del resto de locales.

De hecho, la pinsa romana ha quedado desplazada y su lugar lo han ocupado las novedosas masas que producen: de carbón vegetal, de cúrcuma o picante. Una actualización que pronto se verá replicada también en la pasta. "La idea es que la gente venga a probar cosas nuevas", afirma Mario.

Pizza de Da Mario, en Vigo Treintayseis

"Al final, la pizza empieza en la masa, los ingredientes pueden ser muy variados mientras no le pongas piña", bromea el cocinero sobre uno de los alimentos "prohibidos". "Es como ponerle kiwi a un cocido", compara, a la vez que recuerda otros "atentados" a la gastronomía italiana, como poner mucha bechamel en la lasaña o no diferenciar entre el ragú y la boloñesa.

Da Mario es tan auténtico que el 80% de su producto viene directamente desde Italia. Y es que, a pesar de cambiar la carta cada dos o tres meses, la esencia italiana y familiar del restaurante no se perderá nunca. Sus manteles de cuadros rojos así lo certifican.

Pizza en homenaje al Celta

Entre las últimas creaciones de Mario y Miguel se encuentra una pizza en homenaje al Celta. Una masa azul celeste sirve de base para el pulpo y la tetilla que coronan este exitoso experimento. Está funcionando tan bien que se han quedado sin existencias y, durante la entrevista, Mario recuerda que tiene que comenzar a preparar la masa de cara a este fin de semana.

"Estábamos tomando unas cañas y había un partido del Celta, y le dije: tenemos que hacer una pizza azul en homenaje", relata Mario, que asegura que el club olívico le recuerdan al equipo de su ciudad natal, el Palermo. "Un equipo que siempre estuvo sufriendo, me identifico mucho", afirma.

Mario se encargó de la masa: 500 gramos de harina de fuerza, una lata de Estrella Galicia sin gas, 10 gramos de sal, 1 gramo de levadura fresca y un poco de espirulina azul para darle el color celeste. Fue Miguel el encargado de escoger los ingredientes que están conquistando el paladar de centenares de vigueses.