Cobres, en Vilaboa (provincia de Pontevedra) tiene uno de los Entroidos más arraigados de este entorno. Este año, debido a la lluvia y con las ganas de celebrar este evento por todo lo alto a pesar de las adversidades, los vecinos dieron la vuelta a la situación y se reunieron en los hogares, como antaño.
Al no poder bailar en los caminos, las "Madamas", los "Galáns" y los músicos fueron recibidos en las casas, en donde les esperaban mesas preparadas para la ocasión: "Unha hospitalidade que forma parte esencial da identidade desta festa", han dicho desde el Concello.
Tal y como ocurría antiguamente, la comitiva anunciaba la salida con fuegos. Casa por casa, los participantes en el Entroido pedían colaboración para la fiesta y, a cambio, "Madamas" y "Galáns" bailaban en señal de agradecimiento.
De esta manera, también este año, se ha logrado mantener esta tradición viva, porque no se celebra solo en la calle, si no también dentro de las casas, en donde se transmiten "historias, afectos e lembranzas".
Con todo, la fiesta continuará bajo las carpas, en donde los vecinos podrán disfrutar de actuaciones musicales.
Entroido en Cobres.
