El gallego es un símbolo de orgullo para todas aquellas personas que han tenido la suerte de nacer en Galicia. Es un idioma propio que ha sobrevivido a incontables intentos de desaparición y que sigue vivo gracias a quienes, en su momento, lo defendieron incluso con su vida, y a quienes hoy continúan utilizándolo en diferentes ámbitos del día a día.
Se trata de una lengua rica en palabras y expresiones únicas y profundamente gallegas que, más allá de nuestras fronteras, pocos entienden. Algunas de ellas pierden por completo su significado al traducirse de forma literal al castellano, mientras que otras ni siquiera tienen traducción. En este último grupo destacan términos como enxebre, morriña o aturuxo.
El grito de Galicia
Hay palabras, refranes y costumbres que se transmiten de generación en generación, formando el mejor legado y la mayor herencia. Mantenerlas vivas es un ejercicio de memoria colectiva, una forma de conservar aquello que nos hace únicos y diferentes, y de sentir orgullo por pertenecer a esta tierra.
Dentro de este patrimonio cultural existe un término que representa como pocos la autenticidad, la tradición y la pureza gallega: el aturuxo, una palabra que más que un simple vocablo, es historia e identidad.
Lo que para algunos puede parecer un simple grito agudo, para los gallegos es mucho más que eso. Es una tradición ancestral, un sonido cargado de historia que sigue vivo en la actualidad.
No es raro escucharlo en una foliada, entre gaitas y panderetas, cuando una señora lanza un aturuxo que te pone los pelos de punta mientras disfrutas de la cultura gallega. Tampoco sorprende si lo escuchas en otros ambientes, de forma espontánea, como una expresión de alegría o celebración.
El aturuxo es un grito agudo muy presente en el folclore tradicional gallego, pero reducirlo a una simple definición sería injusto. Es un símbolo de arraigo y tradición, con un sonido muy particular y difícil de ejecutar, que requiere fuerza, técnica y, sobre todo, sentimiento. No cualquiera puede hacerlo bien.
Representa la verdadera cultura gallega: esa que no se aprende en los libros, sino escuchando las historias de tu abuela al pie de la lareira o en esas comidas familiares con sobremesas eternas que se juntan con la cena. Está en ese furancho al que vas con tus amigos para disfrutar de comida tradicional, en cada licor café o en cada cunca de viño, en los disfraces de Entroido y en las noches de verbenas de fiestas de pueblos.
Por todo ello, el aturuxo no es solo un grito: es un símbolo de identidad, de orgullo y de pertenencia. Mientras siga escuchándose en una foliada o en cualquier rincón de Galicia, seguirá viva una parte esencial de nuestra cultura.
